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2. El voluntariado que nace del Evangelio
El voluntario cristiano se distingue del voluntario social, no en lo que hace, sino en las motivaciones


Por: Basilio Pérez de Mendiguren | Fuente: mercaba.org



Los cristianos, discípulos de Jesucristo, somos ciudadanos de este mundo y del pueblo de Dios que es la Iglesia. Doble es nuestra tarea: Construir el pueblo de Dios y colaborar en la construcción de la sociedad en que vivimos, según los planes de Dios. Esta situación nos puede crear tensión e incluso rupturas, pues a veces no es fácil ser fiel a la identidad cristiana y a la de ciudadanos de este mundo.

Pero debemos afirmar con gozo que el voluntariado social permite, como muy pocas actividades humanas, que la persona realice simultáneamente su identidad como ciudadano y como cristiano. Si soy ciudadano responsable, si soy buen ciudadano, habré de ser voluntario social, y si soy buen cristiano, he de ser un voluntario en el campo de lo social, pues el cristiano es llamado por Dios a evangelizar, a construir el Reino de Dios.

Así pues, el voluntario social cristiano no es un nuevo tipo de voluntario. El voluntario cristiano se distingue del voluntario social, no en lo que hace, sino en las motivaciones, en los estímulos que le vienen de la fe, en el estilo, en el talante, que es el de Jesucristo.


Resumiendo

El voluntariado social es un modo, no el único, pero sí uno de los más privilegiados, de vivir nuestra condición de cristianos. Por eso, la Iglesia nos empuja a ser voluntarios y a vivir el voluntariado en organizaciones eclesiales o no, privadas o públicas. "Animemos a los cristianos a engrosar este nuevo ejército de voluntarios por la paz, por la justicia, por la fraternidad y por la caridad política y social" (La Iglesia y los pobres, 86). "Nuestra sociedad y nuestra Iglesia están necesitando de un verdadero ejército de voluntarios, no para la guerra, el odio y la violencia, sino para la paz, la justicia y el amor; de un ejército de voluntarios sociales que se ocupen y preocupen de acoger, atender, escuchar, orientar, ayudar y levantar a todos aquellos ciudadanos y hermanos a los que la sociedad empobrece y maltrata". (La Iglesia y los pobres,. 85).


Raóices o motivaciones profundas para ser voluntario social

- El Dios que se nos revela en la Biblia, el Dios revelado por Jesucristo el Hijo de Dios, es un Dios que siempre se pone del lado del pobre, del marginado, del esclavo, del que sufre. El Dios bíblico ve, oye, y siente como propios los dolores, las miserias, la explotación y la injusticia que sufren las personas, y nos llama, como llamó a Moisés, para que en su nombre y con su fuerza les libremos de todo sufrimiento e injusticia. (Cf. Éx 3, 6-10).

- Nuestro Dios es compasivo y misericordioso, no sólo justo y solidario, y quiere que nosotros también lo seamos. (Cf. Ex 34,ó).

- La comunidad cristiana encuentra la motivación para la caridad, para ser voluntario social y solidario, en el haber sido amados por Jesucristo. Todas nuestras acciones altruistas, solidarias y compasivas nacen de la gratuidad de un "amor primero", inmerecido e impagable de Jesucristo. Somos don del Amor de Dios manifestado en Jesucristo en orden a ser don de amor para los demás.

- El Espíritu Santo, la tercera persona de la Santísima Trinidad, es quien empujó a Jesucristo a anunciar la Buena Noticia a los pobres, liberándolos en su fuerza de la pobreza, de la esclavitud, del dolor. (Cf. Lc 4, 18-21). Ese mismo Espíritu nos urge a nosotros a hacer lo mismo.


Ejemplo de Jesucristo

El cristiano ha recibido el Espíritu de Jesucristo para actuar, pensar Y sentir como Él.

- Jesucristo es el voluntario por excelencia que no "vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en redención de muchos" (Mt 20, 28).

- En el lavatorio de los pies (Jn 13, 1-17), Jesucristo nos ofreció y explicó una señal muy elocuente de servicio.

- En la parábola del Buen Samaritano nos brinda un ejemplo estupendo para vivir el Evangelio de la misericordia (Lc 19, 3036).

- La lectura de los Evangelios permite constatar que Jesucristo dedicó buena parte de su vida pública a atender, acompañar, cuidar, curar y promocionar a los enfermos, marginados y excluidos.

- Jesucristo se identifica con los pobres, con los que sufren. Lo que a ellos les hacemos, a El se lo hacemos. (Mt 25, 31-46).

- Jesucristo nos dice que la salvación definitiva o la condenación depende del amor efectivo y afectivo que demos o no a los pobres. (Mt 25, 31-46).


Enseñanzas de la Iglesia

- El servicio del voluntariado no es para el cristiano un privilegio, sino un deber que brota de la fe, una respuesta coherente con los compromisos bautismales, una invitación que espolea a testimoniar la fe, la esperanza y la caridad: "Por medio de los laicos la Iglesia de Cristo está presente en los más variados sectores del mundo, como signo y fuente de esperanza y amor". (Christifideles laici 7).

- "Así como Jesús fue radical y esencialmente pobre por su encarnación, y entregado principalmente a los pobres por su misión, y sólo así cumplió la redención y Él mismo alcanzó su glorificación, la Iglesia de Jesús debe ser aquélla que en su constitución social, sus costumbres y su organización está marcada profundamente por el mundo de los pobres, su preocupación, su dedicación y planificación esté orientada principalmente por su misión de servicio hacia los pobres". (La Iglesia y los pobres, 25).

- La Iglesia, a lo largo de su historia, se inspiró en el ejemplo de su Fundador y quiso siempre vivir el mandamiento del amor.


Si necesitas asesoría acerca del voluntariado o quieres aclarar tus dudas, consulta a Beatriz Moreno, directora de VIA, red internacional de voluntariado



Bibliografía

- Pedro Coduras, Voluntarios: discípulos y ciudadanos, Cristianisme i Justicia.

- La Iglesia y los pobres, Conferencia Episcopal Española.



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