Menu



El concepto de Iglesia particular en el actual Cód
Existen en la organización de la Iglesia otras realidades, además de la diócesis. Todas ellas tienen en común que son Iglesias particulares.


Por: Pedro María Reyes Vizcaíno | Fuente: Catholic.net



La renovación del derecho canónico operada por el Concilio Vaticano II manifiesta una de sus facetas más destacadas en el concepto de Iglesia particular. Bajo el régimen del Código de derecho canónico de 1917 se hablaba ante todo de diócesis, a la que se asimilaban otras realidades, como la abadía territorial. La diócesis además estaba definida por el territorio: una diócesis era un territorio, al frente del cual se designaba un Obispo como pastor propio. Se entiende con esta expresión que lo que se confiaba eran los fieles. Pero se observa que el modo de delimitar las diócesis era marcadamente territorial.

Actualmente, y por influjo del Concilio Vaticano II, se habla de Iglesia particular. Es éste un concepto distinto. Desde luego se toma la diócesis como prototipo de Iglesia particular. Así, en los cánones 368 y 369:

Canon 368: Iglesias particulares, en las cuales y desde las cuales existe la Iglesia católica una y única, son principalmente las diócesis, a las que, si no se establece otra cosa, se asimilan la prelatura territorial y la abadía territorial, el vicariato apostólico y la prefectura apostólica, así como la administración apostólica erigida de manera estable.

Canon 369: La diócesis es una porción del pueblo de Dios cuyo cuidado pastoral se encomienda al Obispo con la cooperación del presbiterio, de manera que, unida a su pastor y congregada por él en el Espíritu Santo mediante el Evangelio y la Eucaristía, constituya una Iglesia particular, en la cual verdaderamente está presente y actúa la Iglesia de Cristo una, santa, católica y apostólica.


Se debe añadir que el canon 369 está tomado literalmente del Decreto Christus Dominus nº 11, del Concilio Vaticano II. Se pude observar dos características en ambos cánones: por un lado el acento ahora se pone en la porción del pueblo de Dios; y por otro, se considera la diócesis el principal tipo de Iglesia particular, pero no el único.

No se considera Iglesia particular cualquier porción del pueblo de Dios: una Iglesia particular no es simplemente un conjunto de fieles. Se trata de un grupo de fieles, confiados a un Obispo, el cual está ayudado por un presbiterio. Pero tampoco es este hecho indicador definitivo de que nos encontramos ante una Iglesia particular: en un asociación de fieles, por poner un ejemplo, puede haber sacerdotes y obispos, además de laicos, y no por eso se trata de una Iglesia particular. Para que sea tal, debe cumplir otra característica: el cuidado pastoral que tiene el Obispo respecto de esos fieles, con la colaboración del presbiterio, que determina que la porción del pueblo de Dios sea Iglesia particular, es el que se refiere a la finalidad de la Iglesia, que no es otra que la salvación de las almas, la salus animarum. Tampoco por esto se distingue de otra porción del pueblo de Dios: las asociaciones de fieles también deben estar regidas por la salus animarum. Se debe profundizar algo más, por lo tanto.

Hay una diferencia que sí nos determina a la Iglesia particular: en ella, “unida a su pastor y congregada por él en el Espíritu Santo mediante el Evangelio y la Eucaristía, (...) verdaderamente está presente y actúa la Iglesia de Cristo una, santa, católica y apostólica” (canon 368). Es decir, hay una relación especial entre los fieles y el Obispo, y entre los presbíteros y el Obispo. Es decir, los fieles están agrupados en torno a su pastor para que éste los guíe hacia el fin de la Iglesia. De este modo se realiza la Iglesia universal, y está presente en cada Iglesia particular. Resumidamente, en la Iglesia particular la relación que une al pueblo con sus pastores es el cumplimiento de la finalidad de la Iglesia, de modo que lo pastores lo son para esos fieles de modo principal.

El territorio, como se ve, no es más que el criterio delimitador de qué fieles se confían al cuidado de los pastores. No es el único criterio, aunque sí es el principal (canon 372).

Entramos ahora en la tipología de las Iglesias particulares. De modo principal es la diócesis, pero existen otras:

Prelatura territorial (canon 370). Suelen ser, por así decirlo, Iglesias particulares a las que les falta poco para ser constituidas en diócesis; las actuales en general están en territorios de misión. Se debe destacar el caso peculiar de la Prelatura territorial de Loreto, creada en torno a la Basílica del mismo nombre. En el Código de 1917 las Prelaturas territoriales se denominaban Prelaturas nullius.

Abadía territorial (canon 370). Se trata de estructuras históricas. En otros momentos la evangelización de nuevos territorios se confiaban a abadías, que de ese modo adquirían jurisdicción sobre el territorio que les rodeaba, y al que evangelizaban y servían. Algunas son fruto de la enorme devoción que han suscitado ciertos santuarios. El Motu proprio Catholica Ecclesia (23.10.1976) prescribía que en adelante no se constituyan más, y que se procure reconducir las existentes a otras figuras. Entre las abadías territoriales hay nombres insignes como Subiaco o Montecasino, ambas en Italia. Generalmente el abad territorial no recibe la consagración episcopal. Anteriormente se denominaban abadías nullius.

Vicariato apostólico (canon 371 § 1): Son estructuras eclesiásticas propias de territorios de misión. Son Iglesias particulares a las que les faltan elementos para poder ser elevadas a diócesis.

Prefectura apostólica (canon 371 § 1): al igual que en el caso anterior, son diócesis en formación. Por lo general, una Iglesia particular comienza su andadura como Prefectura apostólica.

Administración apostólica (canon 371 § 1): Son Iglesias particulares que, por determinadas circunstancias particularmente graves, no se erigen en diócesis, sino que son regidas por un Administrador apostólico en nombre del Romano Pontífice. Se trata de Administraciones apostólicas estables: se debe distinguir de las diócesis que, por circunstancias especiales, no necesariamente graves, se confían a un Administrador apostólico por un determinado tiempo. Por poner un caso, la práctica de la Santa Sede si fallece un Obispo es confiar la diócesis a un Obispo cercano como Administrador apostólico, hasta que se nombre Obispo. Entre las Administraciones apostólicas estables se cuentan, por ejemplo, las situadas en territorios donde hay persecución contra la Iglesia.

Otra división que se deben hacer de las Iglesias particulares viene determinada por el órgano de la Santa Sede de que dependen: si se encuentran en territorio de misión, dependen de la Congregación de propaganda fide; si pertenecen a un rito oriental, dependen de la Congregación para las Iglesias orientales. Las Iglesias particulares de rito oriental se denominan eparquías y exarcados. En otro caso, dependen de la Congregación para los Obispos. Cuando la Santa Sede constituye una nueva Iglesia particular, en la bula de constitucuión indica la Congregación de que depende. Se puede saber, además, consultando el Annuario pontificio.

Reportar anuncio inapropiado |


+

Publicar un comentario sobre este artículo

 Nombre
 Email (no será publicado)

 País


Comentario



* Gracias por su comentario. El número de mensajes que pueden estar en línea es limitado. La longitud de los comentarios no debe exceder los 500 caracteres. Catholic.net se reserva el derecho de publicación de los mensajes según su contenido y tenor. Catholic.net no se solidariza necesariamente con los comentarios ni las opiniones expresadas por sus usuarios. Catholic.net no publicará comentarios que contengan insultos o ataques y se reserva el derecho de publicar direcciones de correo o enlaces (links) a otras páginas.


Ver Comentarios


Reportar anuncio inapropiado |