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Amparo Portilla Crespo
Una madre de familia en proceso de canonización


Por: Amparo Romero Portilla | Fuente: Catholic.net




Su vida como madre de familia y mujer del momento está ayudando a muchas personas en su vida cotidiana.

Nació en Valencia, España en 1925, fue la mayor de cuatro hermanos.
En 1943, le imponen la medalla de Hija de María y escoge el lema, "Aparta Madre de mí, lo que me aparte de Ti", al que fue delicadamente fiel toda su vida.
Madre de once hijos, los ofrece a Dios aceptándolos, aún antes de su concepción.
Participó durante su vida en diversas causas católicas, inicia, con su marido, su integración en la Obra Apostólica Familiar (luego Movimiento Familiar Cristiano) cooperando activamente, formando parte del equipo directivo, propagando este apostolado en parroquias, colegios e instituciones de Madrid y de diversas ciudades españolas.
Interviene en varios programas de televisión, sobre la familia y la educación cristiana de los hijos.

En 1994, le diagnostican cáncer de pulmón, noticia que acoge con naturalidad y lo acepta como venido de la voluntad de Dios, ofreciéndolo por sus hijos.
La operan quitándole el pulmón derecho. A los 10 días se produce una fístula broncopleural y tiene que volver a ser intervenida, dejándose abierto el costado derecho, a través del cual se le realizan curas diarias durante 556 días, hasta su fallecimiento. Sufrió con entereza, alegría y agradecimiento, los diversos tratamientos médicos y quirúrgicos: quimioterapia, radioterapia, ocho broncoscopias, radiocirugía por metástasis cerebral, etc.

Al morir Amparo el 10 de Mayo de 1996, muchas personas empezaron a acudir a su intercesión y a comentar su vida santa.
Desde entonces, de algunas partes del mundo llegan noticias de favores atribuidos a la intercesión de Amparo, a la que acuden en sus necesidades seguros de obtener de Dios, a través de ella, lo que necesitan.

Su sonrisa, su alegría de vivir y su amor a los demás están haciendo que gente de todo el mundo se interese por esta madre de familia que destacó en la normalidad.

Uno de los aspectos más interesantes de la personalidad de Amparo, fue su capacidad de descubrir los valores positivos de las personas. Virtud que acompañaba con su rechazo a la maledicencia y a la crítica destructiva. Al mismo tiempo, estaba siempre preocupada por evitar a los demás cualquier molestia que pudiera perturbarlos. Pero la verdadera razón de estos rasgos de su espíritu, residía en su anhelo de favorecer sobre todo a los más desvalidos y necesitados.

"Si no puedes decir nada bueno de alguien, más vale que calles".

Claro, a veces la conversación se movía por caminos sutiles, cercanos a la nadería: que si fulano tiene cualidades para la música, que si zutano cuida su jardín de forma esmerada e, implícitamente nuestros pensamientos giraban en torno a los vicios y defectos de los sujetos. Pero aunque fuera muy notoria la falta o tacha de cualquier persona, mi madre, parecía velarla, poniendo sordina a las hablillas y prefiriendo no juzgar. "Toda persona, como hija de Dios, tiene una dignidad y una parte positiva-, decía.

Siempre descubría lo bueno de los que le rodeaban, personas conocidas o más alejadas, excusando a todos. En una ocasión se hablaba de una persona y no quedaba muy bien buscando algo bueno que decir de ella, comentó "pero de pequeña pintaba muy bien", frase que se hizo famosa entre sus conocidos. Siempre destacaba lo que hubiera de positivo en todos.

Tal era su desvelo por otras personas que, fruto de esa preocupación, había inventado, sin darse cuenta, muchos años antes de que fuera popular, la recogida selectiva de residuos, claro que entonces no eran residuos, sino productos útiles para otras personas. Hueveras para la señora que vendía huevos, frascos para la mielera, para la lechera tarros de yogur, etcétera.. Los almacenaba en la despensa y cuando las visitaba depositaba su carga de solidaridad sin estruendo, con amor.

Los ancianos y los discapacitados la querían de verdad; se paraba, se interesaba por ellos, los visitaba en sus casas y, aun cuando tuviera mucha prisa, siempre encontraba un momento para atenderlos. Creo que nunca tuvo un enemigo personal, porque siempre procuró que sus actos fueran hijos de la buena fe.

Le gustaba repetir: Para las madres y para Dios todos somos hijos únicos. Había experimentado ese amor exclusivo a cada hijo, y exclusivo de Dios hacia ella. También se consideraba, del mismo modo, hija de la Virgen.

El seis de mayo de 1998 se publicó el primer número de "Recuerdos y Noticias" de Amparo, en la actualidad ya están editados los números 2, 3, 4, 5 y 6.
Las hojas informativas recogen diferentes aspectos de su vida, testimonios de personas que la conocieron, favores atribuidos a su intercesión y noticias sobre la preparación del proceso y su difusión.

El pasado día 11 de diciembre a las 13.00 horas, tuvo lugar la clausura del Proceso Diocesano de Amparo Portilla, en la parroquia de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, avenida de Pío XII, nº 29 en Madrid.
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