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El primer Ordinariato anglocatólico
Un poco de historia...
Keith Newton, que el 31 de diciembre aún era obispo anglicano, es desde el sábado 14 de enero pastor del primer Ordinariato anglocatólico. Tiene que rehacer lo que Enrique VIII desmontó


Por: Pablo J. Ginés | Fuente: www.forumlibertas.com



Keith Newton, que el 31 de diciembre aún era obispo anglicano, fue ordenado el sábado como sacerdote de la Iglesia católica y designado por el Papa como Ordinario del Ordinariato de Nuestra Señora de Walsingham, que acogerá a los ingleses y galeses de tradición anglicana que quieran unirse a la Iglesia Católica, aceptando el catecismo y la doctrina católica, pero conservando elementos de la tradición y liturgia anglicanas.

El hombre que el Papa ha designado para guiar el retorno de los anglicanos al catolicismo y superar en lo posible la ruptura que empezara Enrique VIII hace 5 siglos por motivos políticos y económicos apenas llevaba 15 días siendo católico: la Iglesia le recibió (a él, a su mujer, y a otros dos obispos anglicanos conservadores más, con sus esposas) el 1 de enero.


Desde joven rezando por la unidad

Newton (en esta foto va vestido de obispo anglicano, durante un bautizo) fue clérigo anglicano durante 35 años, incluyendo 6 años de misionero en Malawi, en África, pero desde su adolescencia rezó por la unión entre católicos y anglicanos.

A medida que el anglicanismo perdía la tradición y la moral cristiana básica y adoptaba una teología relativista, con la ordenación de mujeres y la aceptación de la ideología homosexualista y de género, Newton luchó por proteger los derechos de las parroquias conservadoras. Como obispo anglicano de Richborough, trabajó para mantener las 80 parroquias conservadoras del norte y este de Inglaterra que confiaron en él. Pero cada vez se hacía más difícil y absurdo: ¿qué comunión era esa en la que daba lo mismo lo que se crea sobre los sacramentos, la autoridad, la liturgia, el sexo, el matrimonio o el derecho a la vida?

En abril de 2008, su homólogo Andrew Burnham, que pastoreaba la sede de Ebbsfleet (120 parroquias conservadoras del sur y oeste de Inglaterra), le llamó por teléfono desde Roma. Burnham, que tiene pánico a los aviones, había llegado allí en un viajecito tranquilo en coche, celebrando su cumpleaños número 60. Decidió probar suerte en el Vaticano a ver si alguien relevante le podía recibir, y para su asombro le concertaron una entrevista con William Levada, norteamericano y entonces Prefecto para la Congregación de la Doctrina de la Fe, es decir, el hombre de confianza y sucesor del cardenal Ratzinger en este cargo.


Dos obispos anglicanos en un despacho vaticano

Newton tomó el avión enseguida y los dos obispos anglicanos se entrevistaron con Levada y media docena de oficiales de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Burnham contaría parte de esta reunión después a una periodista del Catholic Herald. Preguntaron: “¿Hay alguna forma en que podamos incorporarnos como grupos en la Iglesia católica?” La respuesta fue que no, que cada persona debía declarar que aceptaba las enseñanzas del Catecismo Católico... pero que podía hacerse en grupos y manteniendo su identidad.

En ese momento ellos no sabían que otro grupo de anglicanos no integrados en Canterbury, la Traditional Anglican Church, liderada desde Australia por el arzobispo Hepworth, también estaba proponiendo algo similar.

“No se nos consultó para escribir Anglicanorum Coetibus [el documento papal que regula la creaciónd e Ordinariatos anglocatólicos], sobre sus contenidos, no supimos lo que decía hasta que se publicó 18 meses después. No estábamos en el círculo interno y no supimos lo que iba a pasar hasta justo antes de que pasase”, admitió Burnham.


Pioneros entusiastas, en vez de parroquias enteras

“Nuestra visión era que parroquias completas se apuntarían”, explicó Burnham, pero después de entrar en la Iglesia Católica el primero de año admitió que “esto no es lo que está pasando”.

Para empezar, la Iglesia Anglicana señaló que aunque el 90% de los parroquianos habituales en tal o cual edificio se hiciesen católicos, el edificio y sus instalaciones también existía para servir a los muchos miles de anglicanos no practicantes de la zona, que sólo querían pasar por allí para algún bautizo o entierro o boda. Es decir, que los anglicanos pasados al catolicismo se irán “con lo puesto”.

“El resultado es que nuestros grupos pioneros son sacerdotes y grupos preparados para dejarlo todo, sacerdotes preparados para dejar sus estipendios, sus casas y sus pensiones”, explicó Burnham.

La Iglesia Católica inglesa ha creado un fondo económico para ayudar al Ordinariato, es decir, a los anglicanos que se integren en la nueva estructura católica. Este dinero da para lo que da, y Keith Newton, como gestor y máximo responsable, tendrá que hacer maravillas para que alcance a las necesidades básicas de 5 ex obispos, 50 sacerdotes anglicanos, sus esposas e hijos y los primeros cientos de fieles que les acompañen.

Además, es de esperar que las diócesis católicas les presten capillas, edificios y locales... pero la Iglesia Católica en Inglaterra no es especialmente rica, se ha nutrido de inmigrantes irlandeses y luego de otros países y ya en los años 90 dedicó capellanías y cargos “con sueldo” a otra oleada de sacerdotes ex-anglicanos.

Incluso el ex-obispo Burnham lo admitió: “aunque en 1994 yo ya estaba dispuesto a irme al catolicismo, como familia (con niños pequeños) no podíamos, y pienso que muchas familias no están preparadas para hacerlo ahora. Pero no hay límite de tiempo y mucha gente lo hará en cuanto pueda”.

¿Quiere decir esto que los curas pioneros con los que contará Keith Newton en el Ordinariato serán jubilados en su mayoría? Según Burnham, no.

“Parecía que los más interesados en el Ordinariato serían los sacerdotes jubilados, y especialmente los jubilados solteros, pero en realidad tenemos una cantidad desproporcionada de interesados entre los curas jóvenes y curas casados”, afirma el ex pastor de Ebbsfleet.


Ganar gente para Cristo y la Iglesia católica

Durante el último año, los tres obispos llamados “volantes” (Burnham, Newton y el de Fulham, en la zona cercana a Londres, John Broadhurst) se abstuvieron de animar a sus parroquias anglicanas a entrar en el Ordinariato. Simplemente, les animaban a rezar por la unidad de los cristianos, reflexionar sobre el “que todos sean uno” que pidió Jesucristo.

Ahora que ya son católicos y no tienen ninguna autoridad sobre ningún anglicano que no sea la que da la vida y el ejemplo, lo tienen claro: “vamos a intentar ganar a la gente para Cristo y para la fe católica”. En los grupos integrados en los Ordinariatos habrá “formación para evangelizar, catequesis, misión y apologética católica, explicando a la gente la belleza de la ortodoxia”.

Como al principio habrá mucho clero y no muchos fieles (“muchos jefes y pocos indios”, admite Burnham con humor en el Catholic Herald), los sacerdotes del Ordinariato ayudarán también como capellanes en colegios, hospitales, prisiones y donde se les necesite.

Pero con un enfoque misionero, y a medida que el anglicanismo liberal decepciona a más y más gente, el Ordinariato será una opción interesante para muchos. De hecho, hay personas ex-anglicanas que se han ido a iglesias independientes, de tipo evangélico, y que también pueden optar por esta posibilidad.

Para Burnham, lo que ha hecho el Papa con su constitución apostólica “Anglicanorum Coetibus”, al crear los ordinariatos, es “una nueva forma de ecumenismo”, en la que “la gente, en vez de sentarse en sofás a charlar de cómo las iglesias eventualmente se unirán, sin coste para ellos, aquí tienen una forma de responder inmediatamente, con su vida, no como individuos sino como grupos. Eso es un gesto profético”.


El primer Ordinario anglocatólico, “novato en catolicismo”

Otro gesto profético ha sido, sin duda, la arriesgada jugada de Benedicto XVI al encargar que sea un “recién llegado” el hombre que pilote el primer Ordinariato anglocatólico del mundo, el que servirá de ejemplo para los que sigan en Canadá, Estados Unidos, Australia y quizá después en países pobladísimos como Sudáfrica, Nigeria o India. Podía haber optado por un sacerdote o un obispo católico que hubiera dejado el anglicanismo en los años 90, pero el Papa ha querido dar un mensaje claro: “confío en vosotros”.

Newton sabe lo que es tener un enfoque misionero en la descristianizada Inglaterra y en África, donde hoy vive la mayoría de los anglicanos del mundo. Al estar casado, no será ordenado obispo, pero como Ordinario de los anglocatólicos funcionará casi como si lo fuese. Tendrá independencia de los obispos católicos y, al mismo tiempo, contará con todo un equipo asesor al estilo anglicano... compuesto por compañeros de muchos años, líderes experimentados como Burnham y Broadhurst.

La ordenación de tres obispos anglicanos como sacerdotes católicos marca una nueva etapa. En pocas semanas le seguirán dos obispos anglicanos jubilados en Inglaterra, y luego varios obispos australianos y canadienses de la Traditional Anglican Church.


¿Ordinariatos enormes en África?

Un panameño, misionero de Marianhill en una zona rural de Sudáfrica, explicaba a ForumLibertas que “en nuestra región los católicos somos muy poquitos, y en cambio hay bastantes anglicanos, todos de tradición high-church, muy litúrgicos, nos llevamos bien con ellos; si un obispo africano se hiciese católico en un Ordinariato no vendría sólo, en África la gente sigue a su pastor habitual, se traería a toda su diócesis; no es como en Occidente, donde la gente es individualista”.

Lo que pasó el sábado en la Catedral de Westminster tendrá consecuencias, al principio pequeñas, luego crecientes, en todo el mundo anglicano y en la Iglesia Católica.

Keith Newton sabe que de su habilidad para pilotar el Ordinariato inglés depende la imagen de esta opción para anglicanos de todo el mundo.

Erigido el Ordinariato Personal de Nuestra Señora de Walsingham

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