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Heraldos del Evangelio
Asociación privada internacional de fieles de derecho pontificio


Por: . | Fuente: heraldos.org



Heraldos del Evangelio es una asociación privada internacional de fieles de derecho pontificio, la primera que es erigida por la Santa Sede en el tercer milenio, en la fiesta de la Cátedra de San Pedro el 22 de febrero de 2001.

La mayor parte de sus miembros son jóvenes y están presentes en 45 países. Practican el celibato y se dedican por entero al apostolado; viven en casas destinadas específicamente para chicos o para chicas.

Alternan la vida de recogimiento, estudio y oración con actividades de evangelización en las diócesis y parroquias, poniendo especial empeño en la formación de la juventud.

Su espiritualidad está cimentada en tres puntos esenciales: la Eucaristía, María y el Papa. Su carisma los lleva a procurar actuar con perfección, a la búsqueda de la pulcritud, en todos los actos de la vida cotidiana, incluso estando en la intimidad.

Por ver que en la cultura y en el arte hay eficaces instrumentos de evangelización, cuentan con varios conjuntos musicales, el más conocido de ellos se denomina Los Caballeros del Nuevo Milenio, compuesto de coro y banda sinfónica, bajo la dirección de Juan Scognamiglio Clá Dias, presidente general de los Heraldos del Evangelio.

En el afán de hacer llegar su mensaje de fe, incentivo y confianza a la humanidad actual, ya han recorrido numerosos países de los continentes americano y europeo, presentándose en catedrales, iglesias, auditorios y polideportivos que quedaban repletos. A los más necesitados les reservan siempre un cariño muy especial.

Su origen se remonta a la década de los 50, cuando un grupo de jóvenes se reunía para cantar, conversar y rezar. Tres nombres merecen ser especialmente recordados entre sus fundadores:

Juan Scognamiglio Clá Dias, el actual presidente general, fundador de numerosos grupos juveniles, conocedor de teología y amante de la música; Pedro Paulo Figueiredo, consejero general actualmente, orientador de almas y experimentado animador de grupos eclesiales y, por último, Carlos Alberto Soares Corrêa, en estos momentos secretario general de la institución, conferencista e historiador

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La primera iglesia de los Heraldos del Evangelio

Por las manos sagradas de Su Eminencia Reverendísima el cardenal Franc Rodé, CM, Prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, fue dedicada –el día 24 de febrero- la iglesia Nuestra Señora del Rosario, en el Seminario de los Heraldos del Evangelio.

El seminario de los Heraldos del Evangelio se encuentra en un lugar privilegiado, en medio de la abundante vegetación tropical brasileña, en la parte alta de la Sierra de la Cantareira, en São Paulo. El nombre de esos montes evoca un bello simbolismo: en idos tiempos, las propiedades del norte de la entonces pequeña ciudad de São Paulo se abastecían de los manantiales de agua pura que en ellos brotan. El precioso líquido era transportado en cántaros, que quedaban depositados junto a las entradas de la región. De ahí surgió el nombre de la sierra: “cantareira”.

La dedicación de la iglesia de Nuestra Señora del Rosario hizo surgir, en ese mismo lugar, una abundante fue de Agua Viva, de la cual habla el Evangelio (cf. Jn 4, 10-15). A partir del momento en que fue consagrado, pasaron a manar de ese templo las torrentes de gracias divinas que el Santo Sacrificio de la Misa, así como los demás sacramentos ahí ministrados, disponibles para todos los fieles, saciando su sed de Infinito.

El templo material es símbolo de la Iglesia, formada por piedras vivas, que son todos los cristianos. Representa la Jerusalén Celeste, donde triunfaremos eternamente con Cristo. Conviene, pues, que su construcción sea bella, e, incluso, esplendorosa, recordando a quien traspone sus umbrales benditos que el Cielo es el destino de los que perseveran en la Fe y en la práctica de la virtud.

Inspirada en el estilo gótico, caracterizado, entre otros detalles, por la peculiar forma de los arcos, así como por el entrecruzar de las ojivas y nervuras, la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario busca exactamente esa belleza ideal, creando en su interior, a través de la profusión de los colores y de la riqueza de las formas, un ambiente adecuado para las celebraciones litúrgicas.

Ocupando 1.125 metros cuadrados, con capacidad para 1.100 personas sentadas, tiene una altura interna de 24 metros. El proyecto arquitectónico fue orientado por el P. Juan Scognamiglio Clá Dias, y diseñado por el arquitecto español Baltasar González Fernández, fallecido recientemente.

Dicha realización jamás habría sido posible sin el generoso auxilio de los colaboradores de la Asociación Católica de Nuestra Señora de Fátima, de Brasil, de la Asociación Salvadme Reina, de España, de la Asociación Madonna di Fatima –Stella della Nuova Evangelizzazione, de Italia, y de la Asociación de Custodios de María, de Portugal.

EL RITO DE LA DEDICACIÓN

Con enorme alegría los heraldos participaron en la solemne celebración litúrgica de la dedicación; alegría no sólo por el hecho en sí, que marcó la historia de la institución, sino, sobre todo, por ver atendido un ardoroso deseo proveniente de lo más profundo de sus almas. En efecto, el carisma que en ellos debe brillar con todo fulgor, a fin de poder dar testimonio del Evangelio, pasa ahora a expresarse también en ese edificio sagrado, en la elegancia de las líneas arquitectónicas, en el variado diseño de las piedras, en el juego cromático de las pinturas y en la luz capturada por el colorido de las vidrieras.

El ceremonial de dedicación de una nueva iglesia es rico, consiste en un armónico desencadenamiento de actos litúrgicos, todos ellos llenos de significado. La celebración fue presidida por Su Eminencia el Cardenal Franc Rodé, CM, y concelebrada por el cardenal Odilo Pedro Scherer, arzobispo de São Paulo y por Mons. José María Piñeiro, obispo diocesano de Bragança Paulista, así como por más de 20 obispos y numerosos sacerdotes. Actuó como maestro de ceremonias Mons. Adriano Pacanelli, encargado de las ceremonias litúrgicas de la Basílica Papal de Santa María la Mayor.

ENTREGA DE LAS LLAVES DE LA IGLESIA

Después de los ritos iniciales, el cardenal Franc Rodé, CM, recibió de los representantes de los constructores de la iglesia las llaves del edificio y éste a su vez las entregó en seguida al Superior General de la Sociedad Clerical Virgo Flor Carmeli, el P. Juan Scognamiglio Clá Dias, E.P., pues es a quien compete el cuidado pastoral de la nueva iglesia.

BENDICIÓN DEL AGUA Y ASPERSIÓN

El agua bendita es un sacramental que, usado con fe, nos purifica de los pecados veniales. Y por su carácter exorcístico, aleja el espíritu maligno. El cardenal Rodé bendijo el agua, con la cual aspergió al pueblo, en señal de penitencia y en recuerdo del Bautismo, así como las paredes y el altar de la nueva iglesia, a fin de purificarla.
También los concelebrantes principales –cardenal Odilo Scherer, arzobispo de São Paulo y Mons. José María Piñeiro, obispo de Bragança Paulista- participaron de la aspersión.

DEPOSICIÓN DE LAS RELIQUIAS

La costumbre de colocar reliquias de santos debajo del altar se originó en los primeros siglos de la Iglesia, en los espacios limitados y recónditos de las Catacumbas, donde se tornó habitual celebrar la misa sobre la lápida de un mártir. Entre las centenas de reliquias colocadas debajo del altar, se destacan las de los Doce Apóstoles.

ORACIÓN DE LA DEDICACIÓN Y UNCIÓN DEL ALTAR Y DE LAS PAREDES DE LA IGLESIA

Después de la Oración de la Dedicación (foto de la izquierda) al altar fue ungido con el Santo Óleo. En los cuatro ángulos de la iglesia y en el centro fueron trazadas cruces con el óleo, que simbolizan místicamente las cinco Llagas del propio Cristo, el “Ungido” por el Padre, por medio del Espíritu Santo, como único Sacerdote de la Nueva Alianza.

Desde este momento, el templo pasó a ser digno del nombre de iglesia, porque sus piedras “bautizadas” (con la aspersión del agua bendita) y sagradas con el óleo, ya representaban la asamblea de los elegidos, unidos entre sí, así como con Cristo, la Piedra Divina, por el indestructible cimiento del amor.

Después de la unción del altar fueron ungidas las paredes de la iglesia. En las fotos al lado, el cardenal Scherer (a la izquierda), así como el cardenal Rodé ( a la derecha) ungen algunas de las doce cruces, símbolo de los Apóstoles de Cristo, colocadas en el templo.

INCENSACIÓN DEL ALTAR Y DE LA IGLESIA

Después del rito de unción, se colocó sobre el altar un brasero para quemar incienso, señal de que el sacrificio de Cristo, perpetuado aquí sacramentalmente, sube hasta Dios como suave aroma, junto con las oraciones de los fieles.

En seguida, el celebrante incensó el propio altar, y cuatro diáconos recorrieron toda la iglesia incensándola con profusión de perfumes; la escena recordaba la nube sobrenatural que tomó el Templo de Salomón, después de su dedicación, en el Antiguo Testamento.

ILUMINACIÓN DEL ALTAR Y DE LA IGLESIA

Se procedió, entonces, a la iluminación festiva de la iglesia, pues Cristo es la luz que ilumina las naciones. Todas las velas y los 12 cirios, colocados en el lugar de las unciones, son encendidas en señal de alegría.

Estos doce cirios, simbolizan una vez más a los Apóstoles, que por la Fe en el Crucificado iluminaron el universo, lo instruyeron y lo inflamaron de amor.
Mientras tanto, se entonaba en honra de Cristo, luz del mundo.

INAUGURACIÓN DE LA CAPILLAS DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO

Después del Rito Eucarístico, tuvo lugar la inauguración de la Capilla del Santísimo Sacramento. Allí el Sacramento del Altar quedó expuesto, donde permanecerá perpetuamente.
Día y noche, los Heraldos del Evangelio elevarán sus oraciones hasta el trono del Altísimo, pidiendo por el Sumo Pontífice y por la Sagrada Jerarquía, por la santificación de los miembros de la institución y por las intenciones de los cristianos del mundo entero.

RITOS FINALES

Al término de la ceremonia, el P. Juan Scognamiglio Clá Dias, EP dio lectura al paternal telegrama enviado por Benedicto XVI concediendo a todos los presentes la Bendición Apostólica. Fue aclamado con un caluroso y prolongado aplauso. Del mismo modo, fue dado conocimiento de un especial don, concedido al recién inaugurado templo: el vínculo del parentesco espiritual con la Basílica Papal de Santa María la Mayor. Y fue leído, por fin, el Decreto de la Penitenciaría Apostólica, concediendo indulgencia plenaria a los fieles que participen en este templo de una función sacra, en determinadas ocasiones.

Telegrama del Papa Benedicto XVI

“Sumo Pontífice, informado solemne dedicación Iglesia Heraldos del Evangelio diócesis de Bragança Paulista, se une espiritualmente a toda comunidad religiosa e implora abundantes gracias celestiales, a fin de que este testimonio de caridad al servicio de la Iglesia sirva para el fortalecimiento de la Fe y del Pueblo de Dios y para la animación misionera fieles bragantinos. Con estos auspicios, Santo Padre concede Vuestra Eminencia, Clero, fieles, Asociación Internacional implorada Bendición Apostólica, extensiva participantes al evento.
Cardenal Tarsicio Bertone, Secretario de Estado de Su Santidad”.

Decreto de la Penitenciaria Apostólica

Beatísimo Padre,
Santiago Morazzani, E.P., Rector de la Iglesia, con el título de Bienaventurada Virgen María del Sacratísimo Rosario, o Nuestra Señora del Tabor, anexa al Seminario de la Sociedad de Vida Apostólica “Virgo Flos Carmeli”, situada dentro de los límites de la diócesis de Bragança, en Brasil, con el parecer favorable del Excelentísimo obispo diocesano y del Rvdmo. Superior General de dicha Sociedad, así como con la recomendación dada de muy buen grado por el Eminentísimo Cardenal Arcipreste de la Basílica Papal de Santa María la Mayor, humildemente presenta a Vuestra Santidad súplicas para que se digne conceder el don de la Indulgencia plenaria a lo fieles que devotamente visiten la Iglesia de la Bienaventurada Virgen del Santísimo Rosario (del Monte Tabor).

En verdad, los fieles acostumbrados a frecuentar esta memorable Iglesia, asisten a la Santa Misa con afecto de especial devoción y aprenden muy bien a dirigir esta sincera devoción, por su propia naturaleza, a la enmienda de la vida y a un generoso deseo de progresar en las virtudes, especialmente de la Fe, de la Esperanza y de la Caridad para con Dios y los hermanos. De ahí la conveniencia de que les sea concedido el don de la indulgencia, una vez que ésta exige de todos los modos la exclusión de afecto a cualquier pecado, y que también significa que la piedad florecerá más vivamente en las almas. Para que los fieles alcancen realmente los bienes deseados, aquellos a quienes fue confiada la iglesia tendrán el cuidado que haya siempre disponible un número abundante de confesores.

Entretanto, la unión espiritual a través de las oraciones y buenas obras, con el Principal Templo Mariano, a cuya semejanza son enumerados los días enriquecidos con indulgencia, quiere fortalecer la comunión filial con Vuestra Santidad y también el sentido de la unidad católica, para que, efectivamente, sea reconocida aquella misma unión entre los fieles que se encuentra en toda la extensión de la Iglesia.

En el día de 23 de Enero de 2008

La Penitenciaría Apostólica, en virtud de las facultades a ella concedidas de manera especial por el Sumo Pontífice, de muy buen grado acoge las peticiones hechas y concede la Indulgencia plenaria a los fieles verdaderamente arrepentidos que, observadas las condiciones de costumbre (confesión sacramental, Comunión eucarística y oraciones en las intenciones del Sumo Pontífice), en la referida Iglesia participen devotamente de alguna función sacra o, al menos, reciten la Oración del Señor y el Símbolo de la Fe:
a.- En la festividad titular de la Basílica Liberiana (5 de agosto).
b.- En la festividad titular de la iglesia precedentemente mencionada.
c.- En las solemnidades litúrgicas de la Bienaventurada Virgen María.
d.- Una única vez por año, en día a ser escogido libremente por cualquier fiel.
e.- Cuantas veces, a ese lugar, por devoción, peregrinen en grupos.
El presente Decreto tiene vigor perpetuo. No obstante, cualquier disposición contraria.

Decreto de vínculo con la Basílica Papal de Santa María la Mayor

La Basílica Patriarcal de Santa María la Mayor, primer templo dedicado a la Santísima Madre de Dios, gloria y alabanza del Concilio de Éfeso, se tornó célebre para siempre por la devoción del Pueblo de Dios y particularmente de los Romanos Pontífices, los cuales muchos la acumularon de beneficios espirituales.

Para crear un vínculo espiritual con la Patriarcal Basílica Liberiana, la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario del Tabor contrae una relación especial denominada ESPIRITUAL VÍNCULO DE PARENTESCO, en virtud de la cual se presenta a la Penitenciaria Apostólica la petición de que conceda las siguientes indulgencias plenarias de las cuales también goza la propia Basílica de Santa María la Mayor, a saber:

1. En la festividad titula de la Basílica Liberiana, a saber, el 5 de agosto.
2. En la festividad titular de la propia iglesia.
3. En todas las solemnidades de la Madre de Dios, la Virgen María.
4. Una única vez por año, en día a ser escogido libremente por cada fiel.
5. Cuantas veces, a ese lugar, por devoción, peregrinen en grupos.
Estas indulgencia de buen grado fueron concedidas, con las condiciones habituales a la Iglesia dedicada a la Bienaventurada Virgen María del Santísimo Rosario del Monte Tabor, localizada en Sâo Paulo, Diócesis de Bragança Paulista.
Dicha Iglesia fue inscrita en los registros de la Basílica con el documento de la Penitenciaria Apostólica, por el cual fueron debidamente concedidas las indulgencias.
El presente testimonio se da para que los fieles o peregrinos lo conozcan para aumento de la confirmación de su piedad.
Dado en Roma, en el día 23, en el mes primero, en el año 2008.

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La dedicación de la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario fue trasmitida en directo por la EWTN y por la TV Heraldos, por satélite, cable e internet. Un total de 140 millones de personas, en más de 80 países, pudo acompañar la celebración, con comentarios en 3 idiomas: inglés, español y portugués. El vídeo está disponible en la página web: www.tv.arautos.org.br.

Conoce más sobre los Heraldos del Evangelio en www.heraldos.org

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