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¿Cómo servir más y mejor?
Proclamar a Jesucristo es el mejor servicio que podemos prestar a los demás hombres con los que nos relacionamos


Por: Miguel Rivilla San Martín. Pbro. |



Misión prioritaria de la Iglesia

No son pocas las personas que tienen una imagen distorsionada y falsa de la Iglesia católica. Frecuentemente, hablan, escriben o presentan a la institución eclesial, casi, al mismo nivel, de una ONG. Consideran que su tarea y misión fundamental está en atender toda clase de necesidades y carencias materiales de las personas, que con ella se relacionan. La expresión "Iglesia de los pobres" es la denominación más afortunada, que se airea después del Vaticano II. Dígase otro tanto del tan traído y llevado slogan "amor preferencial por los pobres ", que a veces, se ha empleado como exclusión de los "ricos". Es necesario evitar confusionismos.

Ciertamente, son incontables las obras asistenciales en favor de las personas más necesitadas, que ha llevado y lleva actualmente la Iglesia, con el anuncio del Evangelio. No se puede ni debe separar la evangelización (proclamar a Jesucristo) de la promoción y de la solidaridad con los más pobres. Ambas cosas se han de dar a la vez. No obstante, dadas las circunstancias actuales de desconocimiento de Cristo, la Iglesia, fiel a su misión, habrá de empeñarse en proclamar explícitamente a Jesucristo como CAMINO, VERDAD Y VIDA.


Revelación bíblica

A lo largo de todo el nuevo Testamento aparece la persona de Jesús como el Salvador de los hombres, el Señor de todo lo creado y el único mediador, en cuyo nombre toda la humanidad alcanza salvación. Las citas son innumerables y al alcance de todos. He aquí algunas:

- “Y para todos los nombres de la tierra no se nos ha dado otro nombre por el que podamos ser salvos, que el de Jesucristo”Hch.4.12.

- “Por eso Dios lo engrandeció y le otorgó un nombre sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos” Flp.2,9-10.

-“Todo cuanto pidiéreis en mi nombre al Padre se os concederá”-Jn.14,13.

-“Yo soy El Camino, la Verdad y la Vida...Nadie va al Padre sino por Mí”


Enseñanza pontificia

A)-JUAN PABLO II. Se ha expresado siempre con toda claridad y rotundidad. En 1989, en su Mensaje del Dìa de los Emigrantes afirmó que la misión prioritaria de la Iglesia, no es, exclusivamente, hacerse presente entre los más pobres. Ni dedicarse, como una benemérita organización social más, a la promoción y ayuda material de los más necesitados. "El anuncio de Jesucristo- dijo taxativamente el Papa - es el primer acto de caridad hacia el hombre, más allá de cualquier gesto de generosa solidaridad".Dígase otro tanto de las cuestiones sociopoliticas que ocupan y preocupan a los católicos. Proclamar a Jesucristo como único Salvador de los hombres, es la primera, ineludible e inexcusable tarea, que incumbe a la Iglesia católica,.antes que la solución e implicación en los problemas temporales. Es de esperar que todos, los de dentro y de fuera de la Iglesia católica, tengamos las ideas bien claras para no confundir los medios con los fines.

B)-SAGRADA CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE. Esta Congregación presidida por el cardenal Ratzinger el 5/9/2000, hizo pública una Declaración: “Dominus Jesús” sobre la unicidad y la universalidad salvífica de Jesucristo y de la Iglesia.

En resumen los grandes apartados del documento afirman-frente al relativismo teólogico actual :

-La revelación de Dios, ha sido completamente realizada en Jesucristo.

-Jesucristo, con el Padre y el Espíritu Santo, es el único Salvador de los hombres.

-La Iglesia católica, es mediación necesaria de la salvación de Cristo.

Este documento es una reflexión aprobada por el Papa y por lo tanto forma parte del magisterio universal. Sale al paso de ciertas teorías difundidas en ambientes teológicos que respecto a la salvación consideran al catolicismo equiparable con otras religiones.


A quiénes incumbe esta tarea

Esta misión es propia de todo cristiano, no sólo incumbe a la Jerarquía de la Iglesia. Todas las personas consagradas, sacerdotes, religiosos y laicos, por el hecho de su bautismo y de su vocación a la santidad tienen el deber de anunciar a Jesucristo en su vida de cada día.

“Ay de mí ,si no evangelizase” escribía el apóstol Pablo. El sentía el fuego que le consumía interiormente de dar a conocer la salvación que proviene de Jesucristo a toda la humanidad, quemando su vida en esta noble tarea.

Este celo y fuego abrasador lo han sentido todos los santos y santas de todos los tiempos. No sólo los de vida activa, sino aún más, los de vida contemplativa.

El verdadero laico, que siente el fuego del amor de Dios dentro de sí, buscará por todos los medios de proclamar a Cristo como único Salvador de los hombres en el medio en que se realiza su vida.


Cómo proclamar a Jesucristo hoy

El mejor servicio que todos los cristianos podemos prestar a los demás hombres con los que nos relacionamos, es el de anunciar y proclamar con nuestro testimonio de vida, con nuestras palabras y con nuestras obras, que en Jesucristo tenemos la plena salvación y que ésta está en la Iglesia por Él fundada, la Iglesia católica.

Este anuncio ha de ir acompañado necesariamente de la humildad.

Si los católicos estamos en la verdad no es por méritos nuestros sino por regalo de Dios. No somos dueños de la Verdad, ni siquiera la Iglesia que la recibe de su Señor, a quien permanece siempre fiel por obra del Espíritu Santo.

La Iglesia es una humilde criatura de la Palabra, como María, la esclava del Señor.

Termino con las palabras de un sacerdote jesuita el P. Juan A. Martinez Camino: “Cada uno de los católicos hemos de demostrar ,con humildad, que andamos en la verdad. No somos más que nadie: sólo hemos recibido más que algunos y por eso mayor es nuestra responsabilidad.

El Papa es hoy uno de los mejores ejemplos a este respecto: no calla la verdad ni desconfía de ella, pero anda los caminos del mundo en diálogo humilde y cercano con todos, cristianos o no. Eso es coherencia”.

 

 

 

 



 





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