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Los Focolares
Movimiento de unidad y fraternidad universal, presente ya en 182 países


Por: Ada Ferrari | Fuente: Catholic.net




Un pedazo de chimenea era lo único que se podía reconocer de lo que alguna vez fue su casa.
Frente a esta, parados con la boca entreabierta y en el más largo de los silencios, una de tantas familias observa el devastador paisaje.
¡Y ellos eran afortunados!, ¡Ellos estaban todos juntos y vivos!

A su alrededor olía a muerte y solo se escuchaban gritos y llanto.
Y sin embargo contrastando tan infernal momento, el cielo estaba despejado y azul... un azul tan brillante que parecía gritar ¡Hijos míos, estoy con ustedes, siempre estoy con ustedes! "Quiero consolarlos uno a uno por el dolor tan profundo que entre ustedes, libremente se causan".
Y ese consuelo sin lugar a dudas llega, y como un misterioso regalo, nos envuelve pareciendo casi un abrazo del Señor.

Pero para recibir ese Divino abrazo, siempre, y con majestuoso gesto, Dios espera que lo aceptemos mediante el Santo sentido que tiene el sufrimiento.

Y esto, es tan evidente, que basta observar a través de la historia los momentos en los que el ser humano, después de haber sobrevivido a experiencias de extremo dolor e injusticia, ha presentado como tal, un crecimiento que lo ayuda al complemento de aquella criatura que Dios imaginó.

Tomemos por ejemplo una pequeñita pero grandiosa consecuencia de lo que fue vivir los horrores de la segunda guerra mundial, bajo el tamiz de la lectura sagrada: "Los Focolares".

Este movimiento tuvo su inicio en la oscuridad de un refugio anti-bombas en la ciudad de Trento Italia en 1943. Fue durante estos terribles momentos, en los que miles de personas, forzadas a vivir la inhumana experiencia de esconderse como ratas en hoyos de los cuales muchos no saldrían, en donde un grupo de mujeres encabezado por Chiara Lubich re-descubrieron la Luz brillante y eterna de las palabras de Jesús.

En esos días de sufrimiento, durante esos momentos de aparente olvido de Dios por el hombre, es donde les fue evidente la misericordia y el amor Divino hacia la persona humana.

Es de uno de esos hoyos de donde Chiara y sus amigas salen no una, sino varias veces al día, con la firme determinación de lograr la unidad del ser humano en el amor de Dios, en el amor al prójimo, ese prójimo agredido, y despreciado por el mismo hombre. Todo esto siempre como resultado de la vivencia del terrible dolor, con el divino sentido que se le encuentra a través de la palabra de Dios. Porque era este librito, la Biblia, lo único que buscaban, lo único que podían llevarse al oír las sirenas de emergencia y tener que enterrarse vivas en los refugios.

Inician entonces una nueva corriente de espiritualidad, centrada en el amor expresado en el evangelio. Esto provoca un movimiento de renovación espiritual y social: "la espiritualidad de la unidad". Con una marcada dimensión comunitaria, no sólo es vivida por grupos de personas juntas, sino que reconoce en cada hermano, en cada prójimo, el camino para llegar a Dios.

Este Movimiento de unidad genera un estilo de vida que, inspirándose en los principios cristianos, sin descuidar, es más, poniendo en evidencia los valores paralelos en otros credos y culturas. Responde a la pregunta sobre el sentido de la vida y la autenticidad y contribuye a llevar al mundo paz y unidad, caen prejuicios, las semillas de verdad y de amor presentes en distintas culturas se convierten en una riqueza reciproca; se abren nuevos horizontes en los distintos ámbitos de la sociedad: cultura, política, economía, arte.

Por esta espiritualidad, vivida en los más variados ambientes y culturas, se han abierto diálogos fecundos: en el mundo católico, entre individuos, grupos, movimientos y asociaciones, para contribuir a reforzar la unidad; entre cristianos de diversas Iglesias, para favorecer la plena comunión; entre creyentes de varias religiones y personas de convicciones distintas. Juntos encaminados hacia esa plenitud de la verdad y esa fraternidad universal a la que todos tendemos.

El movimiento de los Focolares se sitúa en ese fenómeno del florecimiento de los movimientos eclesiales que el Papa a definido como: "una respuesta suscitada por el Espíritu Santo ante este dramático reto del fin de milenio".

Algunos de sus puntos fundamentales son:

Dios descubierto como amor, Padre de la familia humana.
La voluntad de Dios, camino de santidad para todos y respuesta a su amor.
El Evangelio vivido como respuesta a su amor.
El amor al hermano, palabra en la cual se resume toda la ley y es la regla de oro de cada religión.
El amor recíproco, mandamiento nuevo de Jesús, corazón del Evangelio.
La presencia de Jesús en medio de nosotros, prometida a los que se unen en su nombre.
Clave de la unidad es Jesús crucificado y abandonado.
María, madre de la unidad, imitada como modelo de amor por la humanidad.

Este movimiento ha sido aprobado por la Santa Sede desde 1962 y, con los sucesivos desarrollos, en 1990. Han sido varios los reconocimientos de las Iglesias Ortodoxa, Anglicana y Luterana; de las distintas religiones y de organismos culturales e internacionales.

Los Focolares, ejemplo vivo de esa voluntad divina sembrada en lo más hondo del ser humano, esa voluntad que clama por la unidad y por la vida, esa voluntad que quiere querer y trasciende hasta a la más grande de las aberraciones humanas que es cuando el hombre, ciego de soberbia intenta vanamente destruirse a sí mismo. Viviendo en el tiempo que Dios escogió para que llenáramos de sentido, pongamos atención y no olvidemos los esfuerzos y legados que otras generaciones han dejado para facilitar nuestra misión en el mundo.

Actualmente la sede mundial del movimiento de los Focolares se encuentra en Rocca de Papa (Roma) Italia.
Están presentes en 182 países y cuenta con más de 110.000 miembros.
Si quieres saber más sobre ellos haz click a su sitio




 





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