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Ecuación científica
La utilización interesada de la ciencia no sólo atenta contra la familia, sino contra cualquier forma de creencia, y especialmente contra la fe cristiana


Por: Eulogio López | Fuente: www.hispanidad.com



Tan preocupado está un conocido diario español por la irresponsabilidad de quienes pretenden formar (¡en estos tiempos!) una familia numerosa, que ha lanzado el resultado de un estudio en una revista llamada Circulation (la famosísima revista Circulation). Según los prestigiosos investigadores de la prestigiosísima publicación, los padres que tienen más de dos hijos corren un mayor riesgo de sufrir enfermedades coronarias, “según dos grandes estudios británicos publicados en la revista Circulation”. Mi ignorancia, y probablemente mi mala uva, me impide interpretar correctamente, sin acritud ni prejuicios, si lo de “grandes” estudios es una referencia de cantidad o de calidad. Pero creo que el diario se refiere a que esto es ciencia, muchachos, o sea, que a callar y a aceptar.

Ambos equipos de investigadores han llegado a conclusiones revolucionarias. Por ejemplo, se nos informa, sin pestañear que “entre las mujeres con más de dos hijos, el riesgo de padecer una enfermedad coronaria aumenta un 30% con cada hijo adicional”. O sea, que al sexto hijo la palmas fijo. Es más, la espichas a mitad de embarazo.

Yo conozco algunas mujeres que tienen seis, siete, ocho, nueve, doce y más hijos y están como una rosa. Pero seguramente deben ser del Opus, no porque tengan una docena, sino porque no se han muerto por su reaccionario empecinamiento en hacer quedar mal a la ciencia.

No obstante, percibo un cierto tufo machista en la investigación. Porque los mismos científicos (prestigiosos científicos, también conocidos como “Pc’s”) rebajan el riesgo de infarto para los varones hasta un 12% por cada hijo “adicional” (me encanta eso de “adicional”) a partir de 3 (del tercero?). Es decir, que infarto propiamente dicho, para el varón llega sólo al undécimo niño, mientras que a la mujer le hacen funerales al sexto. Y esto no está bien, es discriminatorio.

Y lo que es mejor: estos dos “grandes estudios”, no cinematográficos, sino científicos, se complementan con otra investigación (científica, como creo haber dicho antes) publicada una semana atrás, en la que la cópula, también conocida como fornicación, aumenta la esperanza de vida. Es decir, que si conjugamos ambos fenómenos (científicos, no lo olviden) llegamos a la conclusión de que lo que hay que hacer es fornicar pero no parir, y así vives un montón. Mi única sospecha es que estas “últimas investigaciones” estén patrocinados por algun gran fabricante de preservativos, porque ambas conclusiones coadyuvan a sus intereses.

Y es que la ciencia da para mucho. Y su utilización espuria por la prensa progresista da para todo, para una cosa y su contraria. Todavía recuerdo aquella, aún más preciosa investigación, otra perla científica, en la que se concluía que la comunión sacramental frecuente representaba un hábito peligrosísimo para la salud, dado el gluten que contiene la forma consagrada. No se llegaron a prohibir las eucaristías como atentatorias contra la salud pública pero anduvimos en un pelo. Y pueden creerlo: el mundo terminará justamente cuando se priva el Santo Sacrifico. Ni un minuto antes.

Y es que la utilización interesada de la ciencia no sólo atenta contra la familia, sino contra cualquier forma de creencia, y especialmente contra la fe cristiana. Chesterton afirmaba que se convirtió al catolicismo porque le pareció, precisamente, la religión más saludable. Incluso cuando se planteaba el sacrificio lo hacía en positivo, alejado de cualquier masoquismo o morbo. Se fastidia uno para obtener un bien, no por el simple hecho de mortificarse. De la misma forma, parir y criar un hijo es duro, pero la recompensa merece la pena. Es lo que un broker llamaría una buena inversión. El Miércoles de Ceniza, comienzo de la Cuaresma en todo el Orbe cristiano, los mayores de 18 años ayunan y los mayores de 14 se abstienen de comer carne, fastidiándose mucho menos, y con más alegría que los que cumplen pesadísimas penitencias para mejorar su figura, en un vano intento para retrasar la vejez o por miedo a morirse. Eso sí, los del ayuno y la abstinencia lo harán sin ningún vademécum científico, mientras los segundos, los progresistas, seguirán las instrucciones de la clínica de lujo más “güay”, y más cara de España, donde centenares de personas pagan miles de euros porque les sometan a tormentos, tales como no comer nada agradable y hacer mucha gimnasia. Lo del Miércoles de Ceniza es pura caverna troglodita, lo de la clínica de lujo, por el contrario, es amor por la vida. O sea, lo de fornicar pero no parir.


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Imagen: Autor: María José Errasti
Título: "Pareja" Técnica: Digital

 


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