Menu



El divorcio, ¿salida de emergencia?
El divorcio es una realidad en nuestros días, se difunde con una rapidez expansiva realmente preocupante


Por: Rodrigo Santana Madrigal | Fuente: es.catholic.net



La señora de elegante porte que se sentaba junto a mí en el avión a Houston resultó ser divorciada.

“Lamentablemente –me dijo, dejando a un lado su diario financiero-, las divorciadas también tenemos problemas”.

Siguió un comentario sobre la desilusión que le creaba haberse separado de su marido sin haber medido bien su actuación. “No puse en tela de juicio sus beneficios, y, claro, han comenzado a aparecer los efectos negativos”.

Es sintomático que el divorcio sea una realidad en nuestros días. Se difunde con una rapidez expansiva realmente preocupante. Deja mucho que pensar.

Para algunos se presenta como una liberación. “Ya estoy cansado”, “Las cosas no pueden continuar así”, “Es lo mejor para los dos”, “No tengo por qué pagar toda mi vida el error de haberme casado”.

Parece como si el matrimonio hubiera salido mal al hombre actual. Se siente inseguro. Se lanza a tientas, a ver qué cae, a ver qué sucede después. “Total, si no funciona, buscamos otra pareja...”

El encuentro casual en el avión con la elegante víctima, me hizo ver que, realmente, el divorcio es una realidad hoy en día; un cáncer social cuyas secuelas comienzan a causar desperfectos.

Para darnos una idea bastaría mencionar las cifras que se postulan en los países de Inglaterra y Estados Unidos: en el primero, el 40% de los matrimonios fracasan, mientras que en el segundo casi alcanzan el 50% los fracasos matrimoniales.

Lo peor del caso es que el varios países en los que sus cifras son altas y alarmantes, se ha convenido otorgarle “carta de ciudadanía”. Es curioso ver la manera en que, mientras más se propaga, más zancadillas se les mete a los afectados y a la sociedad.

Unos datos de muestra. La causa más común del divorcio es pensar que el cambio de vida les procurará la felicidad que no encontrarone n el matrimonio.

¿Felicidad? Analicemos el caso. Tras la "liberación" que promete el divorcio, desciende el nivel de vida de las mujeres, de los hijos, y aumentan los gastos del Estado. Claro. ¿Nunca hemos oído hablar de las grandes cantidades de dinero que personajes conocidos del cine, la música y el mundo de los negocios deben pasar a su antigua ex-mujer como pensión?

Tras el divorcio, el nivel de vida de la mujer, desciende; el de los hijos, se va a pique. Una estadística estadounidense de inicios de este año nos dice que en Estados Unidos, unos quince millones de niños viven en familias sin padre. Sólo el 35% de estos recibe dinero de él.

Otro problema por considerar, es el referente a los hijos. Las consecuencias sociales y psicológicas que se derivan del divorcio y que afectan a los hijos son múltiples: aumento de criminalidad juvenil, incremento en el consumo de drogas, pobreza, entre otras como el mediocre aprovechamiento de los estudios, la difícil obtención de un buen empleo, la poca estimulación por la vida, etc...

El Dr. Martin Richards, del Centro de Investigaciones Familiares de la Universidad de Cambridge, basándose en algunos estudios realizados entre chicos pertenecientes a familias monoparentales, aseguraba: “Para un niño el divorcio de los padres es más perjudicial que quedar huérfano”.

A quienes promueven los “beneficios” que acarrea el divorcio, deberíamos preguntarles si se han puesto a pensar en sus consecuencias, que si bien no son cercanas, sí seguras. ¿Cuál será la carga que representarán los hijos abandonados, o los padres ancianos que no tienen hijos que les socorran? ¿Cómo superar el trauma que produciría el enfrentar la vejez o una enfermedad mortal solo, sin compañía?

Y como dice el texto paulino: “Vince in bono malum” que en español significa: “Vence con el bien al mal” Es decir: cuando se planee el matrimonio, que se piense dos veces. Si el matrimonio no es un juego ni un entretenimiento más en la lista que la vida nos ofrece.

Cuando una persona se une en matrimonio es cuando ama, se olvida de sí misma, busca estabilidad y el compartir su vida toda con el cónyuge. El matrimonio es una vocación y para seguirla hay que andarse con pies de plomo, saber dónde se pisa y disponer de todo lo necesario para nuestra caminata. La vida nueva que se presenta a raíz de su llegada, se presenta revestida de grandes sentimientos de amor y generosidad. A esto se suma el incentivo de la novedad, de proyectarse en un horizonte nuevo donde cada día se van descubriendo y asimilando los detalles que configuran la propia personalidad como “marido” o “mujer”. Todo se pinta azul porcelana.

Desgraciadamente, puede suceder que la ilusión de la boda, de la luna de miel, de los primeros meses, del nuevo bebé, se vaya apagando a medida que pasan los años. La rutina, el estrés del trabajo, las necesidades de los hijos, los propios problemas personales con la pareja –tan normales, pues, somos humanos- nos hacen ver un futuro oscuro y comenzamos a decirnos a nosotros mismos que la tónica de cada jornada va a ser siempre la misma. Que así no se puede vivir. Qué no hay quien lo aguante. Y, venga, abrimos la puerta equivocada y pensamos en el divorcio.

La mayoría piensa en el divorcio como una liberación, otros como superación personal. Pero en la realidad, sus consecuencias son pobreza, sufrimiento, soledad, desilusión y tristeza, unidos siempre a una sensación de haber fracasado en la vida.

El divorcio no debe ser visto como una “salida de emergencia”, promovamos, más bien, actitudes que nos devuelvan aquella ilusión primera que nos llevó hasta el altar para pronunciar un “te acepto, te quiero, te seré fiel en la alegría y en la adversidad hasta la muerte”. El matrimonio es una escuela para madurar. Cuesta, pero vale la pena.


Si tienes alguna consulta utiliza este enlace para escribirle al P. Xavier Jauset, Sacerdote español, doctor en Derecho canónico por la U. de Navarra. Especialista en el uso y aplicación del Derecho canónico






Suscríbete a la Newsletter de Catholic.net
para recibir este servicio en tu e-mail




Si tienes alguna duda, conoces algún caso que quieras compartir, o quieres darnos tu opinión, te esperamos en los FOROS DE CATHOLIC NET donde siempre encontrarás a alguien al otro lado de la pantalla, que agradecerá tus comentarios y los enriquecerá con su propia experiencia.






Reportar anuncio inapropiado |



Publicar un comentario sobre este artículo

 Nombre
 Email (no será publicado)

 País


Comentario



* Gracias por su comentario. El número de mensajes que pueden estar en línea es limitado. La longitud de los comentarios no debe exceder los 500 caracteres. Catholic.net se reserva el derecho de publicación de los mensajes según su contenido y tenor. Catholic.net no se solidariza necesariamente con los comentarios ni las opiniones expresadas por sus usuarios. Catholic.net no publicará comentarios que contengan insultos o ataques y se reserva el derecho de publicar direcciones de correo o enlaces (links) a otras páginas.


Ver Comentarios


Reportar anuncio inapropiado |