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¿Un nuevo concilio "democrático"?
No caigamos en la trampa de un ataque frontal contra la fe, contra la familia y la moral cristianas


Por: P. Clemente González |



Todos hemos sido testigos de los ataques crueles que está recibiendo la Iglesia en los últimos días. Los enemigos se han aprovechado de escándalos y casos aislados para magnificarlos y hacerlos patentes en todos los medios de comunicación.

Y ahora, a la lista de ataques, se suma el llamamiento de impulsar en la Iglesia Católica un "proceso conciliar", dirigido por un grupo de personas y organizaciones disidentes de la Iglesia, en el que se promueven iniciativas -desde las perspectivas de la pluralidad y diversidad-, para que se lleve a cabo "un nuevo Concilio Ecuménico, con la participación del pueblo, por una Iglesia más abierta, más democrática, más horizontal”. Estos mismos grupos que rechazaron el mensaje del Concilio Vaticano II, piden ahora un Vaticano III, o más bien, tratan de hacer su propio concilio con las convenientes reformas a la Iglesia a favor de sus intereses. Ya se empiezan a leer en la prensa las expectativas de volver a la Iglesia después de un nuevo Concilio, de algunos católicos públicamente excomulgados...

El mensaje del Concilio Vaticano II aún no se ha asimilado bien. Muchos han intentado borrar su recuerdo, porque los desafíos que sigue planteando hoy son muy incómodos. En su oración para prepararlo, Juan XXIII hablaba con acierto de "un Nuevo Pentecostés". No debía ser un concilio para combatir algún error doctrinal o alguna ideología anticristiana. Debería ser un concilio de diálogo, de apertura, de reconciliación y de unidad, llegando a interpelar a todos los hombres de buena voluntad.

En la convocatoria dicen haber preguntado a numerosos católicos alrededor del mundo, sin especificar ni a cuántos ni a quiénes, acerca de las cuestiones que a cada uno le gustaría que se incluyera en una nueva reforma de la Iglesia.

Las temas a debatir en este "proceso conciliar" y que dicen reflejar el sentir de un gran número de personas y organizaciones eclesiales a quienes ellos llaman “el pueblo de Dios”, son las siguientes:

1. El papel de la Iglesia en la defensa de la Creación de Dios, para hacer frente a las agresiones que sufre nuestro planeta a causa de una Civilización de Muerte, que despilfarra los recursos naturales y no duda en sacrificar impunemente la diversidad biológica. (Dar más importancia al cuidado de los animales por encima del cuidado del hombre)

2. La relación de la Iglesia con los empobrecidos y excluídos por el neoliberalismo, llamando a un compromiso activo y profundo, a favor del cambio estructural de las relaciones humanas en el plano económico, político y cultural, en aras de una mayor igualdad y justicia social.(Promover la lucha de clases para lograr una sociedad más justa)

3. La defensa de la Paz y la resolución No-Violenta de los conflictos, trabajando incansablemente a favor de la dignidad humana, por encima de cualquier circunstancia, y por la transformación profunda de las relaciones sociales, para que la Paz se asiente sobre una sólida base de justicia, igualdad y libertad para todas las personas y los pueblos. (Aprobar una moral de consenso, en la que se tome en cuenta la opinión de todos)

4. Los derechos de las mujeres, trabajando para que se reconozca su labor y su dignidad plena a todos los niveles, en la sociedad en general y en la Iglesia en particular, sin ser excluidas, por razón de sexo, de ninguna estructura, función ó responsabilidad. (Aprobar el sacerdocio femenino)

5. La moral sexual, valorando la dimensión afectiva de las relaciones sexuales como vehículo de comunicación entre las personas, sin estar necesariamente unidas a una función reproductiva, a una expresión exclusivamente heterosexual, ni tampoco a una único modelo de relación familiar o de pareja. (Aprobar los anticonceptivos, el aborto, las parejas homosexuales)

6. El celibato, considerándolo como una opción personal, digna de respeto, no obligatoria para nada, ni para nadie. (Eliminar el celibato sacerdotal)

7.El ecumenismo, entendido como proceso de encuentro y diálogo con otras perspectivas religiosas, filosóficas y científicas, nucleadas en torno a los Derechos Humanos, para trabajar en común por la felicidad y el bienestar de toda la Humanidad. (Aprobar la inclusión de ritos y costumbres de otras “perspectivas religiosas” (New age) al catolicismo)

8. La inculturación de la Fe cristiana en la realidad de los diferentes pueblos, encontrando y proclamando la Palabra de Dios a través de sus Lenguas y Culturas, sin imponer modelos ajenos a su memoria histórica, ni a sus tradiciones. (Darles menos importancia a los sacramentos: confesiones colectivas, misas sin liturgia, etc.)

9. La estructura eclesial, trabajando por un modelo de Iglesia basado en la relación fraterna y horizontal entre comunidades cristianas, en constante diálogo y búsqueda de lo común, con respeto a la diversidad de experiencias de Fe. (Promover una Iglesia horizontal, sin jerarquía)

El tema: "Otra Iglesia es posible". El lema: "El vino nuevo no puede contenerse en odres viejos".

¿Es posible, en realidad, otra Iglesia? Otra Iglesia sería eso, "otra iglesia más", de esas que surgen cada día como respuesta a la moral sincretista de hoy. Otra Iglesia, no sería LA IGLESIA, la de Cristo, la verdadera, que ha conservado intacto el depósito de la fe en los viejos odres de la revelación, la tradición y el magisterio y que se va actualizando conforme a los tiempos mediante documentos, encíclicas y concilios cuando el Espíritu Santo los inspira.

Un nuevo Concilio es posible y probablemente lo habrá, pero cuando sea convocado y aprobado por el Papa y la Asamblea de los Obispos bajo el influjo del Espíritu Santo. Un Concilio implica actualizaciones importantes en el seno de la Iglesia Católica con gran repercusión ecuménica y no puede ser convocado por grupos de católicos inconformes bajo el influjo de sus propios intereses.

Cualquiera que haya leído, aunque sea por encima, la Fides et Ratio, la Veritatis Splendor y la Dominus Iesus, se puede dar cuenta de los errores y el ataque a la fe y a la moral que esto significa. Pero… ¿cuántos católicos las habrán leído?

Evocando al Vaticano II, si buscamos estar al día en la lectura de los "signos de los tiempos" que se presentan en la realidad, podremos darnos cuenta de que las propuestas que se hacen, lo único que buscan es debilitar a las dos únicas instituciones que les estorban para lograr sus fines: la familia y la Iglesia. Un hombre, sin familia que lo proteja y sin Iglesia que lo guíe hacia Dios, se convierte en un sujeto manipulable, débil y sin carácter, al que podrán llevar a donde ellos decidan.

Desgraciadamente, existe una inteligente manipulación del lenguaje en el nombrado documento, en el que utilizan palabras como “solidaridad”, “ecología”, “justicia”, “derechos reproductivos”, “diálogo ecuménico”, “democracia”… con los que pueden engañar a cualquiera que no esté un poco atento, con la inteligencia despierta y los criterios morales claros.



Nota de la oficina de información de la Conferencia Episcopal Española sobre la corriente "Somos Iglesia"

Imagen: Cultura católica.it. El espíritu del Concilio Vaticano II
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