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Compuesta por el P. Tondini

Oración a María Inmaculada por la unión de los cristianos
Si bien el P. Tondini no vió los resultados de su apostolado, su oración y su acción contribuyeron eficazmente al actual acercamiento entre los cristianos


Por: P. Tondini | Fuente: www.dialogoreligioso.org / ivemo.org



Oración a María Inmaculada, compuesta por el P. Tondini (traducción libre)

Llenos de confianza en Ti, Madre de Dios, siempre Virgen, junto a nuestros hermanos separados, veneramos en tu

Inmaculada Concepción el fundamento de la salvación, la base de la gracia, el sostén de nuestra esperanza.

Escucha oh María la plegaria que te dirigimos por estos hermanos que, a una con nosotros, te llaman Toda Santa, Árbitro de los dones de Dios y Dispensadora de todos los dones.

Haz que, comprendiendo la divina autoridad de Pedro, fundamento de la Iglesia, fundamento supremo de los Apóstoles, Custodio del Reino de los Cielos, base inquebrantable de la fe, reconozcan finalmente la autoridad del Sumo Pontífice y lo llamen también ellos su Pastor, Heredero del trono y del primado de Pedro y Cabeza de la Iglesia. Así sea.

 

¿Quién fue el P. Tondini?

El P. Tondini nació en Lodi el 11 de enero de 1839 y a los 16 años de edad decidió su vocación sacerdotal entrando en la Congregación de los padres Barnabitas, quienes habían sido sus educadores. Durante el noviciado en Monza fue compañero de Gregórij Petróvic Suválov, conde ruso convertido al catolicismo. Éste último, inspirado en una oración a María Inmaculada pidiendo el retorno de los Orientales a la unidad católica, recitada todas las tardes por los novicios, descubre que el objetivo de su oración -luego de aquel de la salvación del alma- debía ser desde ahora y para toda la vida el regreso de esta gran y generosa nación a la unidad religiosa. Suválov termina sus días en París (1859), expresando en sus últimas palabras a sus hermanos el gran deseo de su vida: “Rezad por Rusia”. El P. Tondini toma la invitación de su compañero de noviciado y se convierte así en un “pionero del ecumenismo católico del 800, peregrino incansable de la unidad cristiana.”

Fue ordenado sacerdote el 2 de febrero de 1862 y destinado a París al centro de oración y acción fundado por Suválov antes de morir. Desde el momento de su Ordenación, el barnabita hizo el propósito de recitar durante la Santa Misa, en el momento de la elevación del Cáliz, la siguiente jaculatoria: “Dios mio, hazme digno de dar la vida y la sangre en unión con la Vuestra, para la glorificación de la Beata Virgen Inmaculada en la conversión de Rusia”. Más adelante, imitando al P. Suválov, repetirá esta oración tres veces al día.



Durante los meses que tuvo que esperar para llegar a su nuevo destino, puso las bases de una Asociación para el retorno de la iglesia greco-rusa a la unidad católica, bajo la especial protección de María Inmaculada, cuyo dogma había sido recientemente promulgado. El P. Tondini, conociendo la particular veneración que en Oriente se le tiene a la Madre de Dios, confiaba que sería Ella quien uniría las comunidades ortodoxas a la Iglesia católica. Del mismo parecer era el converso Suválov, quien había escrito: “¡Ah retornarán, sí retornarán mis queridos hermanos!… No por nada ellos han conservado entre los tesoros de su fe el culto de María, no por nada ellos la invocan; creen en su Inmaculada Concepción sin tal vez saberlo, celebran sus festividades… Sí, María será el vínculo que unirá las dos iglesias y que hará de todos aquellos que la aman un pueblo de hermanos bajo la paternidad del Vicario de Jesucristo”.

Desde París el sacerdote continuó trabajando activamente en su obra, escribiendo artículos, predicando y dando conferencias. Luego de cinco años  instituyó oficialmente su obra el 22 de diciembre de 1867 en la capilla del colegio de los Barnabitas en París.

Viajó de una nación a otra conquistando amigos y colaboradores, patrocinando su Asociación en Alemania, Noruega, Inglaterra, Austria, Suiza. Promovió también la celebración de una Santa Misa por la unidad cada primer sábado de mes en los mayores santuarios e iglesias de Europa.Recorrió distintos países del Oriente hasta que finalmente, en el año 1893, pudo ingresar en Rusia.

Luego de una incansable vida apostólica, ejercitando su ministerio en diversos países y continuando una importante labor escrita, regresó a Roma por orden del Superior General para poder ser atendido por sus hermanos debido a su delicado estado de salud.

Murió dos años después en la Ciudad Eterna, el sábado 29 de junio de 1907.



Si bien el P. Tondini no vió los resultados de su apostolado, sin embargo su oración y su acción contribuyeron eficazmente al actual acercamiento entre los cristianos, por eso con razón se lo puede llamar “un pionero del ecumenismo”.







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