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Los niños y Jesús
Las enseñanzas de Jesús

Sin la sencillez de los niños no se puede comprender, ni vivir, según el Reino predicado por Jesús.


Por: P. Enrique Cases | Fuente: Catholic.net



A los tensos días de las fiestas suceden una serie de encuentros en los que la grandeza de Dios se manifiesta en ternura humana. El primero atrae en su difícil facilidad. Unas personas "le presentaban unos niños para que les impusiera las manos; pero los discípulos les reñían. Al verlo, Jesús se enfadó, y les dijo: "Dejad que los niños se acerquen a mí, y no se lo impidáis, porque de éstos es el Reino de Dios. En verdad os digo: quien no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él. Y abrazándolos, los bendecía imponiéndoles las manos"(Mc).

Sin la sencillez de los niños no se puede comprender, ni vivir, según el Reino predicado por Jesús. Un niño necesita de todo, está en manos de sus padres. Sus pequeños avances son grandes victorias. No sabe de las grandes cuestiones y preocupaciones de los mayores, pero es muy sensible a las cuestiones de amor, especialmente de los padres. El camino de las cosas pequeñas es el suyo. Para los mayores es más necesario que para los niños el camino de infancia, pues requiere mucha madurez vivir con esta sencillez y abandono; se deben superar las complicaciones interiores y la autosuficiencia de querer hacer las cosas solo, y no como hijo de Dios.




 

 

 




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