20. Historia de José
Por: P. Felipe Santos | Fuente: Catholic.net

Palabra de Dios: Jacob prefería a José entre sus hijos, porque le había nacido en edad avanzada, y le hizo una túnica con mangas. Sus hermanos, al ver que su padre lo prefería entre los hermanos, le tomaron rencor y hasta le negaban el saludo. José tuvo un sueño y se lo contó a sus hermanos, con lo cual a ellos le aumentó el rencor. Le dijo: -Escuchad lo que he soñado. Estábamos atando gavillas en el campo, cuando mi gavilla se alzó y tenía en pie mientras vuestras gavillas, en torno, se postraban ante mi gavilla. Le contestaron sus hermanos: -¿Vas a ser tú nuestro rey?... Cuando lo vieron venir a lo lejos, antes de que se acercara tramaron su muerte... Rubén (uno de sus hermanos) decía: - No derraméis sangre: echadlo en este aljibe, aquí en la estepa y no pongáis mano sobre él... Al pasar unos mercaderes madianitas, lo sacaron del aljibe y vendieron a José por veinte pesos de plata... Y los madianitas lo vendieron en Egipto a Putifar, ministro y jefe de la guardia del Faraón (Génesis 37. 3-8,19,22,28,36).
Enseñanza
Papá, dice Migue, ¿ qué significan todos estos líos entre hermanos? El padre, con mucha paciencia, se lo explicó. Mira, hijo mío, la envidia y el rencor son malas consejeras. Pero Dios escribe recto con renglones torcidos. Resulta que el ministro del Faraón le tomó mucho cariño a José. Era inteligente y sabía interpretar perfectamente los sueños. La mujer de Putifar se enamoró de José. Al no querer hacer lo que ella le pedía, lo envió a la cárcel. Al cabo de algún tiempo, el Faraón tuvo un sueño. Llamó a José que estaba en la cárcel para que le interpretara el sueño. ¿Qué significaba el sueño? Esto, señor Faraón: el sueño quiere decir que vendrán siete años de buenas cosechas y siete de hambre. Entonces el Faraón nombró a José gobernador de su casa y de su pueblo. José organizó todo a las mil maravillas. Egipto no pasó hambre cuando vinieron los siete años malos.
Diálogo: ¿Es buena la envidia y el rencor?
Oración
Señor, que mi corazón no sepa lo que la envidia y el rencor. Dame un corazón generoso para que quiera a todos y me sienta contento con todos tal y como son en su realidad en casa, en el patio, en la calle y en la escuela. Quien tiene amor nunca siente envidia ni odio. Y yo, Señor, con tu ayuda, quiero ser uno de ellos.

Gracias a nuestros bienhechores y su generosa ayuda, hacemos posible la publicación de este artículo.
¡Dona Aquí!

















