32. El becerro de oro
Por: P. Felipe Santos | Fuente: Catholic.net

Palabra de Dios: Viendo el pueblo que Moisés tardaba en bajar del monte, acudió en masa a Aarón, y le dijo: - anda haznos un "dios" que vaya delante de nosotros; pues a ese Moisés que nos sacó de Egipto no sabemos qué le ha pasado. Aarón contestó: - Quitadles los pendientes de oro a vuestras mujeres, hijos e hijas y traédmelos... El los recibió, hizo trabajar el oro a cincel y fabricó un novillo de fundición. Después les dijo: - Este es tu Dios, Israel, que te sacó de Egipto. Después, con reverencia, edificó un altar ante él y proclamó: - Mañana es fiesta del Señor. Al día siguiente se levantaron, ofrecieron holocaustos y sacrificios de comunión, el pueblo se sentó a comer y beber y después a danzar. El Señor dijo a Moisés: - Anda, baja del monte, que se ha pervertido mi pueblo. Moisés agarró el becerro que habían hecho, lo quemó y lo trituró hasta hacerlo polvo, que echó en agua, haciéndoselo beber a los israelitas... Habéis cometido un pecado gravísimo; pero ahora subiré al Señor a ver si puedo expiar vuestro pecado (Exodo 32.1-4,7,20,30).
Enseñanza
Estefanía lloraba mucho por las dificultades que se presentaban a Moisés. Cuando bajaba del monte, cogió las tablas de la alianza y las hizo pedazos. Después, con más coraje todavía, hizo añicos el becerro de oro. Y se atrevió a reñirle a Aarón.
No pensaba que su pueblo, liberado de la esclavitud, fuera tan desobediente con el Señor.
¡Vamos, Estefani!, no te pongas así. Dios sabe bien lo que hace. Enseguida le entregó a Moisés unas nuevas tablas de la ley para regir a su pueblo. Y, además, subió al monte, oró al Señor para que perdonara a su pueblo el pecado grave que habían cometido.
Los papás intervinieron diciendo: Hijos, hay pecados que a Dios le desagradan mucho. El pecado de la idolatría es el peor. Cuando el hombre adora a dioses pequeños con minúscula, Dios se siente celoso. Porque estos dioses no pueden salvar, ni curar ni hacer nada. Son hechura de manos humanas. Dios perdonó el pecado y el pueblo siguió su camino hacia la tierra prometida. Dios siempre perdona.
Diálogo: ¿Está bien lo que hicieron los Israelitas?´
Oración
Señor, quisiera que en nuestro mundo hubiera menos dioses fabricados por manos humanas. Hoy, en lugar de un becerro de oro, se fabrican los dioses del poder abusivo, el dinero como el primer dios para ser feliz; el consumo de cosas para aparentar felicidad; la falta de solidaridad de unos para con otros; el placer por el placer es otro dios que hace mucho daño a la gente. Habría que coger a esos dioses y triturarlos como hizo Moisés. Pues los niños no son más dichosos porque tengan muchas cosas, sino porque sean obedientes a Dios y a los padres.

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