Menu


35. Volver al corazón
¡Fuera los sueños y las ambiciones que me aparten de ti!


Por: P. Felipe Santos | Fuente: Catholic.net



Palabra de Dios: Porque el precepto que yo te mando hoy no es cosa que te exceda ni inalcanzable; no está en el cielo, no vale decir: ¿ Quién de nosotros subirá y nos traerá y nos lo proclamará para que los cumplamos?; ni está más allá del mar, no vale decir: ¿Quién de nosotros cruzará el mar y nos lo traerá y nos lo proclamará para que lo cumplamos? El mandamiento está a tu alcance: en tu corazón y en tu boca. Cúmplelo (Deuteronomio 30.11-14).

Enseñanza

La madre les pregunta a los hijos: ¿Visteis la película en la que había espejismos en el desierto?
- Sí, mamá, parecía que había agua a lo lejos. Pero era mentira
- Hijos, así le ocurre a mucha gente. Quieren abarcar más de lo que pueden, se dejan deslumbrar por mitos de la canción moderna, por realidades que nunca pueden alcanzar.

El padre les cuenta lo que le pasa en su trabajo: Mirad, hay compañeros que me dicen: Tú podrías ser nuestro jefe y llegar muy lejos. Eres bueno e inteligente. No, ni hablar, les suelo decir. Soy feliz con el trabajo con desempeño. Además, ya me conocéis muy bien. Sabéis que mi fe me dice que nunca me lance a lo inalcanzable y al vacío.
La palabra de Dios es la que nos lleva a lo que somos y no los sueños y quimeras que se inventa un mogollón de gente. Por eso algunos viven infelices. Desean alcanzar lo que supera sus fuerzas y su inteligencia.

Mamá, dice Estefanía: ¿A qué nos llama Dios?
- Buena pregunta, hija. Dios no nos llama para que escalemos los cielos y conocer sus misterios. Nunca nos exige el heroísmo de una travesía marítima, peligrosa, imposible.

Migue le dice: ¿ A qué nos invita?
El padre le contesta así: Dios nos invita a volver a nuestro corazón tal cual es, lugar privilegiado de un encuentro con Dios. ¿Sabéis lo que significa "la palabra está también en la boca?" Pues era una época en la que no se leía nada más que en voz alta. Esta palabra leída y releída llegaba a ser un camino sencillo de comunión con Dios.

Dejemos los espejismos y las ambiciones. Vivamos de la realidad.

Diálogo: ¿Vives de sueños o de realidades?

Oración

Señor, la gran lección que hoy he aprendido es que tengo que poner los pies en la tierra. ¡Fuera los sueños y las ambiciones que me aparten de ti!




Artículo patrocinado.

Gracias a nuestros bienhechores y su generosa ayuda, hacemos posible la publicación de este artículo.

¡Dona Aquí!






Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |