4. Día cuarto: el Sol, la Luna y las Estrellas
Por: P. Felipe Santos | Fuente: Catholic.net

Palabra de Dios: Y dijo Dios: Que existan lumbreras en a bóveda del cielo para separar el día de la noche, para señalar las fiestas, los días y los años; y sirvan de lumbreras en la bóveda del cielo para alumbrar la tierra. Y así fue. E hizo Dios las dos lumbreras grandes: la lumbrera mayor (sol) para regir el día, la lumbrera menor (luna) para regir la noche, y las estrellas, Y las puso Dios en la bóveda del cielo para dar luz sobre la tierra; para regir el día y la noche, para separar la luz de la tiniebla. Y vio Dios que era bueno. Pasó una tarde, pasó una mañana: el día cuarto (Génesis 1.14-19).
Enseñanza
- Oye, Migue, ¿no te has fijado en la frase que dice: Y vio Dios que era bueno?
- Por supuesto, contestó el avispado y vivaracho Migue. Dios es tan bueno que nada de lo que hace puede ser malo.
- ¿Por qué?, - le preguntó Ricki, amigo de clase.
- Pues está "chupao." Mira, si Dios es el bien por excelencia, no puede tener nada de malo.
Acostúmbrate a ver a Dios como la perfección total, sin ninguna clase de males.
- De acuerdo. Lo tendré presente en todo. Así me gusta, dijo Migue mientras lo abrazaba.
- Y Estefanía continuó: Yo soy muy sensible. Lloro por nada. Me emociona ver salir el sol por el monte y por el mar. Alumbra a la tierra y así los árboles dan fruto y los campos el trigo y las frutas que comemos. De noche, cuando contemplo a la luna brillando sobre el mar, me pongo muy sentimental. Es preciosa. Me siento enamorada de la luna. El mar parece un espejo sobre la cual se refleja de noche.
- Mi hermana, dice Migue, es así. Se echa a llorar por nada. Todo lo que hay en la naturaleza le llama la atención.
Diálogo: ¿Te gustaría una fiesta sin luces?
Oración
Señor mío, ¡qué grande eres! Si nos entusiasma tu sol, tu luna y tus estrellas, ¿qué no serás tú en persona? Me encanta hablarte cuando el sol sale por la mañana y cuando se pone por la tarde. Me siento lleno de alegría cuando veo a la luna iluminando la noche. Tu creación es la mejor poesía religiosa.

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