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55. Nehemías, copero del Rey Artajerjes
Supo combinar su trabajo con la oración. Hoy día, alguna gente dice que no tiene tiempo para rezar...


Por: P. Felipe Santos | Fuente: Catholic.net



Palabra de Dios: Autobiografía de Nehemías, hijo de Jacalías: El mes de diciembre del año 20 me encontraba yo en la ciudadela de Susa cuando llegó mi hermano Jananí con unos hombres de Judá. Les pregunté por los judíos que se habían librado del destierro y por Jerusalén. Me respondieron: - Los que se libraron del destierro están en la provincia pasando grandes privaciones y humillaciones. La muralla de Jerusalén está en ruinas y sus puertas consumidas por el fuego. Al oír estas noticias lloré e hice duelo durante unos días, ayunando y orando al Dios del cielo con estas palabras: - Señor, Dios del cielo, Dios grande y terrible, fiel a la alianza y misericordioso con los que te aman y guardan tus preceptos: ten los ojos abiertos y los oídos atentos a la oración de tu siervo, la oración que día y noche te dirijo por tus siervos, los israelitas, confesando los pecados que los israelitas hemos cometido contra ti, tanto yo como la casa de mi padre Nos hemos portado mal contigo, no hemos observado los preceptos, mandatos y decretos que ordenaste a tu siervo Moisés (Nehemías 1.17).

Enseñanza

Papá, la historia de este señor me gusta mucho. Veo que sabe pedir perdón por él y por todos los suyos. Es muy generoso. ¿Conoces algo de su vida? Sí, contestó el padre. Te la digo enseguida.
Era copero judío del rey Artajerjes I de Persia, cuatro siglos y medio antes de Cristo.

Nehemías obtuvo permiso del rey para ir a Jerusalén y reconstruir las murallas destruidas por el rey Nabucodonosor cuando tomó la ciudad. Realizó la obra en 52 días superando todo género de oposiciones. Era un hombre práctico y de mucha acción, pero también de oración.

Nehemías dejó al sacerdote Esdras al frente de todo cuando volvió a Persia. Al visitar nuevamente Jerusalén varios años más tarde, se encontró con que el pueblo había quebrantado las leyes divinas y necesitaba que le animaran a obedecer a Dios.

Ya veis, hijos míos, que supo combinar su trabajo con la oración. Hoy día, alguna gente dice que no tiene tiempo para rezar. Lo que les ocurre es que se entregan solamente al trabajo y a otras cosas y se olvidan de Dios. Pienso que hay tiempo para todo. En casa hacemos oración todos los días después de volver del trabajo.

¿Os encontráis a gusto? Por supuesto. Es el mejor momento del día: estar todos juntos hablando con el Señor.

Diálogo: ¿Se puede trabajar y hacer oración?

Oración

Señor, rey del universo, hoy me dirijo a ti para pedirte que sepa compaginar mi oración contigo y mi trabajo, hecho por amor a ti.






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