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La libertad religiosa asfixiada en Vietnam
En el tema de la religión, el control del gobierno comunista ha arrebatado a todas las iglesias su independencia y libertad


Por: Zenit | Fuente: Zenit.org




Informes recientes confirman la preocupación que, desde hace tiempo, existe sobre la libertad religiosa en Vietnam.

El recientemente publicado «Violence Against Christians in the Year 2002», (Violencia contra los Cristianos en el año 2002), por Ayuda a la Iglesia Necesitada, contiene información detallada sobre los apuros de los ciudadanos de Vietnam.

El informe acusaba al gobierno de Hanoi de «engañar a la comunidad internacional fingiendo llevar a cabo mejoras en los derechos humanos y la libertad religiosa». En realidad, las autoridades han estado intensificando la campaña anticristiana, observa Ayuda a la Iglesia Necesitada. Las personas que se convierten al cristianismo tienen que hacer frente a la discriminación y a la vigilancia gubernamental, y al riesgo de perder su puesto de trabajo. A sus hijos puede que se les prohíba acudir a la escuela.

Los golpes más duros los reciben los hmong, de la región fronteriza con China, afirmaba el informe. Su número es de unos 600.000. Parte de sus dificultades provienen de animosidades de hace mucho tiempo, entre los hmong, que lucharon como aliados de Estados Unidos durante la Guerra de Vietnam, y los comunistas. Muchos de los pastores cristianos hmong han sido arrebatados de sus hogares por la noche y encarcelados en campos de trabajos forzados.

En Ho Chi Minh (la antigua Saigón), la policía ha parado la construcción de una iglesia, informaba la organización Compass Direct el 30 de junio. Ésta ha sido la segunda intervención de esta clase contra la Iglesia Evangélica de Vietnam (Sur) en tres años.

El 9 de junio, cerca de 200 policías llegaron al lugar para parar la edificación, quitando todos los materiales de construcción. Las autoridades destruyeron una iglesia similar en construcción en julio del 2000. A continuación del primer incidente, la congregación solicitó la aprobación gubernamental para el proyecto, que se le concedió en abril del 2001.

Un resultado positivo del último incidente fue que dos sacerdotes católicos dieron un paso al frente para dar apoyo al grupo evangélico. Compass Direct informaba que el 24 de junio, los padres Peter Nguyen Huu Giai y Peter Phan Van Loi publicaron una «Carta de Solidaridad con la Iglesia Protestante en Vietnam», que no tiene precedentes. Los dos apoyan también al padre Thadeus Nguyen Van Ly, conocido sacerdote que fue sentenciado hace poco a 15 años de prisión por decir que Vietnam carecía de libertad religiosa.

En su carta de solidaridad, los sacerdotes agradecieron a uno de los pastores, Nguyen Hong Quang, por su valiente apoyo a los tres familiares del padre Ly, que han sido acusados de traición. También expresaban su decidido apoyo a los protestantes Montagnard perseguidos y a los cristianos implicados en el proyecto de construcción de la Iglesia.

Palizas y detenciones

Otros grupos han sufrido la falta de libertad en Vietnam. Human Rights Watch, en su Informe Mundial 2003, comentaba: «A pesar de las promesas del secretario general del partido comunista vietnamita (VCP) de acelerar el proceso de reforma y promover la democracia, el expediente de derechos humanos de Vietnam ha continuado deteriorándose durante el 2002».

Observaba que los funcionarios continúan suprimiendo y controlando las actividades de los grupos religiosos, incluyendo a los cristianos de minoría étnica en las tierras altas del norte y el centro, a los miembros de la prohibida Iglesia Budista Unificada de Vietnam, y a los budistas Hoa Hao en el sur. Los protestantes evangélicos, especialmente los que se reúnen en casas iglesia, siguen estando bajo supervisión oficial. Human Rights Watch también observaba que los cristianos de la etnia Hmong y Tai en el norte, especialmente en las provincias de Lai Chau y Lao Cai, son golpeados, detenidos y encarcelados por las autoridades para que renuncien a su religión.

El 15 de abril, Amnistía Internacional USA tomaba nota de la sentencia de prisión del padre Ly en un comunicado de prensa. Observaba la ironía de sincronización de la persecución: cerca de la Pascua, un tiempo para la resurrección. Informaba que todas las organizaciones religiosas debían ser aprobadas por el estado y estar afiliadas al Frente Patriótico del Partido Comunista. A los miembros de los grupos que no están afiliados se les presiona hostigándolos e incluso se les encarcela. Hay cerca de 8 millones de católicos en Vietnam, afirmaba el informe.

Amnistía explicaba que el padre Ly fue «encarcelado injustamente por criticar en público la política gubernamental sobre derechos humanos y libertad religiosa». Además, el gobierno ha presentado cargos por espionaje contra sus sobrinos. Los cargos, que pueden dar lugar a la pena de muerte, forman parte de un «intento de venganza para castigar más a esta familia por haber dado información, de su tío encarcelado, al mundo exterior», afirmaba Amnistía.

El padre Ly fue arrestado por primera vez en 1997, después de que distribuyera una carta del obispo que criticaba la intolerancia religiosa en el país y los arrestos de monjes budistas. El segundo arresto tuvo lugar en 1982, cuando dirigía una peregrinación a un lugar venerado por los católicos vietnamitas. Su arresto más reciente ocurrió el 17 de mayo del 2001, cuando la policía local lo arrestó durante una misa. En febrero de 2001, el padre Ly dio su testimonio a la Comisión sobre Libertad Religiosa Internacional de Estados Unidos, en el que indicaba, «En el tema de la religión, el control del gobierno comunista ha arrebatado a todas las iglesias su independencia y libertad».

Oprimir a los hmong

La oposición del gobierno a la religión se extiende también a la minoría cristiana hmong. En una nota de prensa del 28 de abril, el Freedom House Center for Religious Freedom, con sede en Washington, expresaba su conmoción por los informes de que el gobierno de Hanoi sigue persiguiendo violentamente a los hmong.

«Las autoridades vietnamitas siguen persiguiendo a los cristianos tribales de forma no sólo brutal, sino extraña», afirmaba Paul Marshall, decano del Freedom House center, citando lo que él llamó fuentes fidedignas. «El gobierno de Estados Unidos debería seguir planteando estos temas hasta que el gobierno de Vietnam permita la libertad religiosa total».

Los informes muestran un patrón de represión de las confesiones minoritarias, decía la nota de prensa. El pasado noviembre, Freedom House había informado de la mortal paliza dada a Mua Bua Senh, un joven cristiano hmong.

Asimismo, la organización International Christian Concern informaba el 18 de marzo de los hallazgos de un equipo de sus miembros en Vietnam. Visitaron 10 ciudades y hablaron con 21 de los 54 grupos étnicos del país.

Los cristianos de las zonas montañosas del centro indicaron que la persecución es peor de lo que era a finales del 2002. Por ejemplo, en Dac Lac, de un total de 417 casas iglesia, sólo permanecen abiertas dos. La policía interroga con frecuencia a los pastores protestantes e incluso apuntan a sus esposas.

El equipo de International Christian Concern pudo confirmar los informes de que el gobierno continúa negando puestos de trabajo a los creyentes, además de privar de beneficios sociales a los ancianos e impedidos que son cristianos. Los convertidos son golpeados incluso hasta el punto de requerir asistencia médica.

Y las cosas podrían ponerse peor. El 28 de enero, Compass Direct informaba de que las autoridades están determinadas a intensificar su campaña contra los creyentes. El 7º Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Vietnam, que tuvo lugar del 13 al 21 de enero, aprobó una resolución pidiendo el establecimiento de células de miembros del Partido Comunista dentro de las organizaciones religiosas aprobadas.

El gobierno también invitó a los creyentes a «ofrecerse como voluntarios» en la lucha «para frustrar las fuerzas hostiles que abusan de las minorías religiosas y étnicas para sabotear la gran unidad nacional y actuar contra el régimen político». Los creyentes tienen mucho por lo que rezar.











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