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Final del mes del Ramadán
Consideran este tiempo como el más favorable para alcanzar el perdón y la misericordia de Dios, por tanto aquel que se arrepienta de verdad, quedará libre de todo pecado


Por: Hna. María de Roncesvalles | Fuente: www.dialogoreligioso.org




Final del mes de Ramadán

Se celebra el final del mes del ayuno el primer día del Décimo Mes, posterior al del Ramadán. Tradicionalmente, el 29 del Ramadán después de la puesta del sol la gente sale fuera para ver el nuevo cuarto creciente lunar en el horizonte occidental donde se pone el sol. Si se avista el cuarto creciente, se declaran el final del Ramadán y el Final del Ayuno. Si no se avista el cuarto creciente, se amplía el Ramadán en un día.
Este día la gente se levanta muy temprano y después de haberse duchado, perfumado y vistiendo preferiblemente ropas nuevas, se dirigen a la mezquita o hacia el lugar donde se congregan todos, diciendo “Dios es Grande, no hay más Dios que Dios, y sólo Dios merece toda alabanza”. Los musulmanes pronuncian estas frases en las casas, en las calles y en el sitio de congregación mientras se espera al imán. Era costumbre de Mahoma reunir a la congregación para la oración del Final del Ayuno a cielo descubierto.

El imán dirige las oraciones y pronuncia un sermón, al final de este, la oración que continúa se denomina "munajat", la oración de los fieles en la cual se suplica por la remisión de los pecados, por la salud, por una buena cosecha, por la prosperidad de todos los musulmanes, etc. Luego diciendo "aid Mubarak" se saludan, se abrazan y se felicitan los unos a los otros por haber hecho felizmente el Ramadán, y se pide a Dios que acepte los esfuerzos realizados en obediencia a Él.

Durante el día, la gente se visita y los niños reciben regalos. Esencialmente, el Final del Ayuno es un día para dar gracias a Dios y también para reunirse los familiares y los amigos, este clima de fiesta dura tres días.

Justamente por ser considerado para los musulmanes una gran fiesta debería haber alegría principalmente interior que se trasmita a lo exterior, no basta con reunirse familiares y amigos a saludarse si uno no está verdaderamente alegre, convencido de que lo hecho en el mes de Ramadán es tenido en cuenta por Dios.

Por ser algo principalmente interior, esa alegría, no debería perderse aun cuando por ejemplo la situación económica no sea favorable. Sin embargo en varias oportunidades, al preguntar nosotras a musulmanes como habían pasado las fiestas, la respuesta era casi siempre la misma: ¿puede haber fiesta cuando no hay trabajo, cuando la situación política esta mal, cuando uno tiene muchos problemas?

El mes de Ramadán (ayuda a tener) paciencia frente a las adversidades y pruebas que puede deparar la vida”. Esto muestra una vez más una contradicción, porque si ayuda a tener paciencia ante los problemas, ¿cómo no se puede entonces estar alegres en medio de las dificultades?

La limosna del final de Ramadán

Zaqat habitualmente se traduce como limosna: esta tiene que ser al menos practicada dos veces en el año; al final del Ramadán, es obligatoria hacerlo.

Según una tradición, la cantidad que hay que dar de alimentos era medido por "un saa" (la medida de cuatro manos llenas).

Así cualquier musulmán entregará por él y su familia, cuatro saa de alimentos (equivalentes a 2 kilos y medio) por personas que haya en la casa. Deberá hacerlo, siempre y cuando el que ofrece tenga para dejar en su casa. Se recomienda entregar alimentos que puedan almacenarse o dar directamente la suma del dinero que en algunos países esta fijado previamente.

Ellos consideran este acto como un derecho que tienen los pobres y que los ayuda a purificar cualquier falta cometida durante el ayuno.

Quien realice esto antes del aid se lo acepta como el zakat, pero quien lo da después es considerado como cualquier otra limosna, por eso es muy importante que sea entregado y distribuido antes de aid al fitr.

Por esta limosna se unen todos dejando de lado las diferencias de clases sociales ya que tanto pobres como ricos podrán festejar.

Para los cristianos la limosna hecha a los pobres es uno de los principales testimonios de la caridad fraterna, es también una práctica de justicia que agrada a Dios (Cat. I. Cat. 2447) pero esta ha de ser realizada teniendo en cuenta que no se debe dar para ser visto, u honrarse por haberlo hecho. “Cuidad de no practicar vuestra justicia, delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial…tú en cambio cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedara en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto te dará su recompensa” (Mt6.1,3-4).

Algunas características del mes de Ramadán

Durante este mes en los momentos que están permitidos los alimentos y las bebidas, se prefiere para romper el ayuno aquellos alimentos que dan rápidamente energías, como por ejemplo los dátiles y las bebidas dulces. Siguiendo una cantidad indescriptible de variedad de platos.

Es llamado mes del Corán porque durante las oraciones de todo el mes se recita el Corán entero, generalmente por aquel que dirige la oración, y si este no se encuentra lo hace quien este capacitado.

Hay quienes también se retiran todo el mes a la mezquita para recitar y estudiar el Corán, repitiendo frases de alabanzas y gloria a Dios. Como no se permite salir de la mezquita la comida se la llevan sus familiares.

La mayoría de los restaurantes permanecen cerrados durante el día, y los que tienen abierto deben tapar la vidriera para que no se vea hacia adentro. Está terminantemente prohibido comer en la calle o en algún lugar público a la vista de aquellos que están realizando el ayuno. En los países islámicos esta regla corre para todos, aun para los que no son musulmanes.

Durante el día se puede ver a la gente comprando alimentos en mucha cantidad. Un rato antes de que suene la sirena que avisa que les es permitido comer, ya no queda nadie en las calles.

En algunos países de régimen más fundamentalistas se cambian los horarios de trabajo y de las escuelas para que el ayuno se realice más fácilmente.

Es durante todo este mes que se registran más cantidad de enfermedades del sistema digestivo por el gran desorden que hacen cuando cortan el ayuno.

Es de destacar también que durante este tiempo se encuentran más nerviosos y más propensos a las peleas, especialmente de la mitad del mes en adelante.

Ellos consideran este tiempo como el más favorable para alcanzar el perdón y la misericordia de Dios, por tanto aquel que se arrepienta de verdad, quedará libre de todo pecado. El mejor momento para pedir perdón es durante las primeras horas de la mañana antes de que salga el sol.

Pero algunos afirman que este ayuno no es para que el alma se aflija de sus pecados. ¿Cómo quedar libre entonces de todo pecado, renunciar a las malas obras y tener verdadero arrepentimiento si el ayuno no es medio para esto?

A diferencia del Ramadán, la cuaresma (o el adviento) es verdaderamente un tiempo de conversión a Dios, de ruptura con el pecado, de aversión al mal, con repugnancia hacia las malas acciones cometidas y al mismo tiempo, comprende el deseo y la resolución de cambiar de vida con la esperanza de la misericordia divina y la confianza en la ayuda de la gracia. El ayuno, la oración o la limosna, son medios para acercarnos a Dios. Se pide a Dios que nos cambie, ya que nosotros somos débiles y pecadores.

Por último, no se puede poner en el mismo nivel, el final del ayuno de Ramadán y el final del ayuno de la cuaresma, porque luego de ésta se celebra el gran triunfo de la vida sobre la muerte, la Resurrección de Nuestro señor Jesucristo, por ello “la Pascua no es simplemente una fiesta entre otras: es la “Fiesta entre las fiestas”, “Solemnidad de las Solemnidades” (Cat. I. Cat. 1169) y ¿puede haber motivo de más alegría que saberse poseedores de la vida eterna por los méritos de Jesucristo?

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