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Antecedentes históricos del Pueblo Judío
Hoy existen comunidades judías en todos los continentes, las cuales se caracterizan por estar plenamente integradas a las sociedades a las que pertenecen


Por: Lic. Dina Siegel Vann y Lic. Reneé Dayán Shabot | Fuente: El devenir del pueblo de Israel



Para comprender la trayectoria de la religión judía es indispensable analizarla con base en su contexto histórico. La historia del pueblo judío se remonta a 4,000 años atrás. En ese entonces, el patriarca Abraham fue llamado para ser fundador de un nuevo pueblo y el portador de la creencia en un sólo Dios.

La Torá o el Pentateuco relata que cuando el hambre azotó la región, Jacob, nieto de Abraham, junto con sus doce hijos y su familia, se establecieron en Goshen, al este del río Nilo, lugar en donde sus descendientes fueron sometidos a la esclavitud durante cuatro siglos.

De acuerdo a la narración bíblica, Moisés, quien fuera elegido por Dios para liberar a su pueblo y llevarlo a la tierra prometida de sus antepasados, deambuló 40 años por el desierto, donde finalmente recibió “Diez Mandamientos” que los forjarían como una nación.

La organización tribal se transformó en una monarquía bajo el rey Saúl. Posteriormente, el rey David unió a las doce tribus de Israel en un sólo reino. Su hijo Salomón, heredero del gran imperio, construyó el Templo en la capital de Jerusalén, centro de la vida nacional y religiosa del país.

A la muerte de Salomón, una insurrección abierta condujo a la separación de las 12 tribus y a la división del país en dos reinos: Israel en el norte y Judea al sur. En los años posteriores ambos reinos fueron conquistados por otros imperios.

Con la segunda destrucción de Jerusalén y de su Templo, en el año 70 de la era actual, principia una gran ola migratoria, episodio conocido como la diáspora. Parte de la población judía se estableció en España y Portugal, dando origen a la corriente sefaradita. Otros judíos, que recibieron el nombre de ashkenazitas, viajaron hacia los países de Europa oriental.

Durante siglos, la diáspora se convirtió en una historia paradójica de esplendor y persecuciones. Así en 1492, los judíos sefaraditas tuvieron que abandonar la Península Ibérica para establecerse en el norte de África, Turquía, Italia, Francia e Inglaterra.

A raíz de la revolución francesa, los judíos de Europa occidental fueron emancipados y se les concedió igualdad de derechos.

Hacia finales del siglo XIX, miles de jóvenes emigraron principalmente a Palestina. Esta ola migratoria fue reforzada por el surgimiento del sionismo o movimiento de liberación nacional del pueblo judío.

En la segunda guerra mundial, el régimen nazi asesinó a millones de judíos europeos. Posteriormente, con el apoyo de la ONU, el 14 de mayo de 1948 se fundó el Estado de Israel, como el hogar nacional y centro espiritual de los judíos en el mundo.

Hoy existen comunidades judías en todos los continentes, las cuales se caracterizan por estar plenamente integradas a las sociedades a las que pertenecen. Al mismo tiempo, sus miembros respetan su memoria histórica por medio del ejercicio de sus costumbres y tradiciones.


Sobre los autores:

Lic. Dina Siegel Vann, Directora de Tribunal Israelita
Lic. Reneé Dayán Shabot, Directora asistente de Tribunal Israelita
(Institución de Relaciones Humanas de la Comunidad Judía en México)







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