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Jesús según el Padre

Jesús, Hijo de Dios
Dios no engendró a su Hijo uniéndose al modo humano con una mujer, sino que el Hijo de Dios y el Verbo de la verdad salió del corazón de Dios.


Por: P. Antonio Rivero LC | Fuente: Libro Jesucristo.



"Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto" (Mc 1,10): se lo dijo el día del bautismo en el Jordán, antes de comenzar la predicación del Reino de Dios. ¿Qué habrá experimentado el corazón de Jesús al escuchar de su mismo Padre celestial estas hermosas palabras, llenas de cariño y de amor? ¡Qué ánimo y aliento no habrá sentido Jesús al oírlas! Sentirse el Hijo amado, el predilecto era un motivo de tanta alegría y gozo interior para Jesús. Jesús es el predilecto porque hace siempre y con amor la Voluntad de su Padre.

"Este es mi Hijo amado, mi predilecto, escuchadlo" (Mt 17, 5); lo dijo el día de la transfiguración en el monte, antes de su pasión y muerte. Aquí añade un desafío para todos nosotros: escuchar a su Hijo. Escucharlo porque Él es la Palabra del Padre, el que trae el mensaje de parte del Padre. Escuchar implica apertura interior, cerrar los oídos a los demás ruidos.

Escuchar para que esa Palabra se meta en lo profundo de nuestro corazón, nos alimente, nos interpele, nos convierta, nos arda, nos queme y llegue a ser un volcán que salga después en erupción y alcance su lava a todos los que están a nuestro lado.

Este Hijo es distinto a los hijos de los hombres. Corría el siglo III cuando el obispo de Antioquía de Pisidia, san Acacio, fue llevado a la presencia del cónsul Marciano. Le preguntó éste:

  • Así, pues, según dices, ¿tiene Dios un hijo?
  • Sí que lo tiene.
  • Y, ¿quién es ese hijo de Dios?
  • El Verbo de verdad y gracia...
  • Pues dime su nombre.
  • Su nombre es Jesucristo.
  • Y, ¿qué diosa lo concibió?
  • Dios no engendró a su Hijo uniéndose al modo humano con una mujer..., sino que el Hijo de Dios y el Verbo de la verdad salió del corazón de Dios.





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