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Pascua

El gozo tras la tristeza
Juan 16, 16-20. Pascua. Aprender a ver con ojos de esperanza los dolores de esta vida.


Por: Javier González | Fuente: Catholic.net



Del santo Evangelio según san Juan 16, 16-20
Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver. Entonces algunos de sus discípulos comentaron entre sí: ¿Qué es eso que nos dice: Dentro de poco ya no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver y Me voy al Padre? Y decían: ¿Qué es ese "poco"? No sabemos lo que quiere decir. Se dio cuenta Jesús de que querían preguntarle y les dijo: ¿Andáis preguntándoos acerca de lo que he dicho: Dentro de poco no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver? En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo.

Oración introductoria
Gracias, Señor, por recordarme que los momentos de confusión, de dificultad o de tristeza, son momentos para crecer, para amar más, para centrarme en lo esencial, para crecer en la fe y la confianza. Fortaléceme Señor, para salir de esta oración más unido a Ti.

Petición
Padre mío, ayúdame a vivir, y a trasmitir a los demás, la alegría de tu presencia.

Meditación del Papa
Jesús cuando, dirigiéndose a sus discípulos, afirma: "volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y nadie os quitará vuestra alegría". Son palabras que indican una propuesta rebosante de felicidad sin fin, del gozo de ser colmados por el amor divino para siempre. Plantearse el futuro definitivo que nos espera a cada uno de nosotros da sentido pleno a la existencia, porque orienta el proyecto de vida hacia horizontes no limitados y pasajeros, sino amplios y profundos, que llevan a amar el mundo, que tanto ha amado Dios, a dedicarse a su desarrollo, pero siempre con la libertad y el gozo que nacen de la fe y de la esperanza. Son horizontes que ayudan a no absolutizar la realidad terrena, sintiendo que Dios nos prepara un horizonte más grande, y a repetir con san Agustín: "Deseamos juntos la patria celeste, suspiramos por la patria celeste, sintámonos peregrinos aquí abajo." Queridos jóvenes, os invito a no olvidar esta perspectiva en vuestro proyecto de vida: estamos llamados a la eternidad. Dios nos ha creado para estar con Él, para siempre. Esto os ayudará a dar un sentido pleno a vuestras opciones y a dar calidad a vuestra existencia. Benedicto XVI, Mensaje para la XXV Jornada Mundial de la Juventud, 2010.

Reflexión
En una ocasión, una madre recibió una llamada telefónica de los primeros auxilios pidiéndole que viniese a identificar a un chico de 20 años que había sufrido un accidente automovilístico. Cuando la madre se presentó en el lugar y vio que se trataba de su hijo, no supo cómo reaccionar. No sabía si rezar o llorar. Los médicos le advirtieron que las posibilidades de vida eran muy inciertas.

El hijo estaba en coma y había que esperar a que el tiempo decidiera. La madre intensificó sus oraciones y esperó. Sólo Dios y una madre en esa situación saben lo que pasa interiormente. Pero al final, después de 2 días de continuo sufrimiento el hijo se salvó. El tormento moral que la madre vivió en esos momentos, fueron recompensados por un gozo inmenso que fue el de ver a su hijo con vida.

Valió la pena esperar los dos días en aquel sufrimiento con tal de ver a su hijo vivo. Y dijo Cristo: Vuestra tristeza será convertida en alegría.

El evangelio nos dice que vendrá el sufrimiento y las lágrimas con él. Pero ese sufrimiento se convertirá en gozo cuando sepamos que su partida no es total, sino sólo por unos momentos.

Mientras está en la cruz. Es necesario por tanto, aprender a ver con ojos de esperanza los dolores de esta vida. Los dolores no nos faltarán pero tampoco los consuelos y las ayudas de Dios. En lugar de preguntarnos el ¿por qué? del sufrimiento, deberíamos hacer como hace el Papa que nos invita a preguntarnos el ¿para qué?

Propósito
Vivir hoy intensamente la caridad, como si fuera hoy mi último día.

Diálogo con Cristo
Jesús, Tú me enseñas que el amor produce alegría y paz. Y, sólo puedo realizarme en el amor, en la entrega generosa y confiada a los demás. Ayúdame a hacer esta misma experiencia cada día, porque me has creado para recibir y dar amor.



Preguntas o comentarios al autor  P. Fernando Pascual LC

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Treinta días de oración a la Reina del Cielo. A lo largo del mes de mayo, tengamos a María presente en nuestro corazón y en nuestros hogares, entregándole un ramo de Rosas de oración.



 

Artículo patrocinado.

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