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Lectio Divina

Lectio Divina. 29o Domingo del Tiempo Ordinario
Oración con el Evangelio. Ciclo B.


Por: P. Martín Irure | Fuente: Catholic.net



Mc 10, 35-45


1. INVOCA



  • Dedicamos este tiempo a escuchar la Palabra de Dios. El Señor nos dirige su mensaje. Se digna decirnos algo sobre nuestra vida, presente y futuro.
  • Entramos en la escucha de la Palabra y también en la respuesta que espera nuestro Padre de cada uno de nosotros.
  • Hemos de ponernos en actitud atenta para no perdernos nada de lo que Él nos quiera decir.
  • Orar es: abrirnos totalmente a la inspiración y acción del Espíritu, que es el Amor de la Trinidad hecho Palabra y fortaleza para nosotros.
  • Orar es: aceptar nuestra pequeñez y quedarnos admirados por la belleza y bondad de nuestro Dios.
  • Orar es: exclamar: Qué bien estamos aquí, con el Dios de la Alianza (representado en Moisés) y con el Dios de la Palabra-profecía (representado por el profeta Elías).
  • Invoquemos al Espíritu con el canto repetitivo: Veni, Sancte Spiritus.


    2. LEE LA PALABRA DE DIOS Mc 10, 35-45 (Qué dice la Palabra de Dios)

    Contexto bíblico

     
  • Miren, estamos subiendo a Jerusalén (v. 33). Es el tercer anuncio de su pasión, muerte y resurrección que Jesús comunica a sus discípulos, en este caso a los Doce (v. 32).
  • Los Doce son el nuevo Israel. En el nuevo pueblo de Dios, los Doce van a sustituir a las doce tribus de Israel. Los Doce ya no estarán sujetos a la ciudad de Jerusalén como institución de gobierno religioso, ya que condena a muerte al Hijo del hombre, al Mesías.
  • Tampoco los Doce estarán vinculados a la institución templo/sacerdotes (sumos sacerdotes) o a la Ley (letrados). Tienen que desligarse de ese pasado, que ha desembocado en la traición a Dios y en la entrega a muerte del Mesías.

    Texto

    1. No saben lo que piden (v. 38)

     
  • Es el tercer anuncio que Jesús revela a los discípulos sobre su final dramático en Jerusalén. (Los dos anuncios anteriores están en Mc 8, 31 y 9, 31). Se manifiesta la ambición de los Doce por alcanzar los primeros puestos en el Reino del Mesías. No han entendido nada del anuncio de Jesús sobre su final en Jerusalén. Los diez compañeros se indignan contra Santiago y Juan por tal presunción de pretender ser los primeros. Quedan en evidencia sus aspiraciones de grandeza y rivalidad entre ellos.
  • La respuesta de Jesús es tajante: No saben lo que piden. Y les propone otro programa, el que Él mismo ha asumido: llevar hasta el final: su disponibilidad y entrega al plan del Padre.
  • Beber el cáliz, ser bautizados (pasar la prueba), son expresiones que significan los terribles sufrimientos y la muerte amarga que Jesús sufrirá. Son receta y cura directas que Jesús opone a la ambición y rivalidad de los Doce.

    2. El que quiera ser importante, que sea su servidor (v. 43)
     
  • En el Reino del Mesías hay una relación totalmente diferente que en los reinos de la tierra. La grandeza no consiste en el dominio y en la explotación. El que quiera ser grande ha de ponerse en plan de servicio. El que quiera ser el primero entre ustedes, que sea esclavo de todos (v. 44).
  • Quien pretenda sobresalir entre los hermanos, lo ha de hacer, no desde la opresión ni el egoísmo ni el poder, sino desde el servicio humilde y gratuito, por amor. La comunidad de Jesús, la Iglesia, ha de dar este testimonio de fraternidad y servicialidad ante la sociedad, donde dominan los fuertes, los ricos, los poderosos.
  • La autoridad en la Iglesia, la jerarquía, no es de poder, es de servicio. Recordemos aquella frase tan expresiva del obispo francés Gerard Gaillot: El que no sirve no sirve para nada.

    3. El Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir (v. 45)
     
  • Jesús subvierte el orden de los valores que propone la sociedad. Y propone otros valores y otro modo de entender las relaciones humanas. Y esto lo dice más con el testimonio de su vida que con sus palabras.
  • Toda la vida de Jesús fue una constante actitud de servicio a los que más lo necesitaban: enfermos, pecadores, despreciados...”El hombre disponible”, lo ha calificado un teólogo. La muerte de Jesús fue solamente la consecuencia de toda su vida entregada desde el amor al bien de la humanidad. La muerte fue el sello de toda una vida de servicio total.
  • Pronto la Iglesia captó que el servicio era la nota distintiva del cristiano. Y así, en Jerusalén, los apóstoles instituyen a “los siete” (diáconos) para el servicio de las mesas, a favor de las viudas desprotegidas (Hch 6, 1-6).


    3. MEDITA (Qué me/nos dice la Palabra de Dios)
     
  • Jesús va delante de nosotros en el camino hacia Jerusalén, hacia la consumación y, en definitiva, hacia la resurrección, a la vida en plenitud. Nos señala, nos guía, nos fortalece... en el camino, con frecuencia duro, de nuestra vida.
  • Nos vemos retratados en los Doce: ambiciosos, egoístas, celosos, resentidos. Hacemos nuestros proyectos de vida al margen del modelo Jesús siguiendo nuestros modos y no los modos de Dios.
  • En la Iglesia, en la comunidad cristiana, no debemos buscar privilegios, ni jerarquías de honores, ni aplausos ni reconocimientos, ni ser más que el otro... ¡Cuánto hay que corregir! ¡Cuánto tengo que corregirme!
  • Beber la copa, ocupar el último puesto. Es una corriente de comunión y de servicio que se ha de establecer en la comunidad de discípulos de Jesús. La comunión sacramental en la Palabra y en la Eucaristía nos ha de llevar a copiar las mismas actitudes de Jesús, que se pone a lavar los pies hincado y humillado en el suelo.


    4. ORA (Qué le respondo al Señor)
     
  • Jesús, enséñame a pedirte no lo que yo ambiciono, sino lo que Tú quieres para mí. A veces, estoy confundido en lo que tengo que pedir. Por eso, quiero que tu Espíritu ore en mí, que yo sintonice con tu modo de orar y de relacionarme con mis hermanos.
  • A veces, ambiciono puestos de importancia en la Iglesia, en la comunidad cristiana. Quítame, Señor, estos deseos. Y pon en mi conciencia la gran pasión, que a Ti te devoró, de situarme en el servicio gratuito a los hermanos.


    5. CONTEMPLA
     
  • A la Trinidad, que vive entre las tres personas, una comunidad de donación, relación y servicio, desde el amor. Y que a nosotros quiere trasmitirnos esa misma vida.
  • A Jesús, que lava los pies de sus discípulos y camina hacia la entrega total con entereza y decisión.
  • A Jesús, que con su ejemplo nos arrastra a esa donación total por los hermanos.


    6. ACTÚA
     
  • Revisaré cada día mis actitudes y mi conducta de servicio, diaconía por amor.
  • Repetiré con frecuencia: Les he dado ejemplo, para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes (Jn 13, 15).









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  • P. Martín Irure










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