Menu



Lectio Divina

Lectio Divina. 19o Domingo del Tiempo Ordinario
Oración con el Evangelio. Ciclo B.


Por: P. Martín Irure | Fuente: Catholic.net



El Licdo Orlando Carmona, Ministro de la Palabra, ha elaborado y diseñado una hoja dominical Dios nos habla hoy con la LECTIO DIVINA dominical para el 19o. Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo B, de una manera muy sencilla y clara, para imprimirla y poder repartirla a nuestras comunidades.

  • Preguntas o comentarios al autor
  • Licdo Orlando Carmona



    ____________________________________

    Juan 6, 41-51


    1. INVOCA

  • Te vas a dedicar este tiempo a escuchar y responder a la Palabra de Dios. Es Él quien te va a dirigir su mensaje y manifestar su voluntad. Merece toda atención, pues el bien es para ti mismo.
  • En la oración descubro con admiración que Dios me desea a mí mucho antes e infinitamente más de cuanto yo pueda descubrirlo a Él.
  • Esto es lo más importante en la vida cristiana: el amor. Es el que mide la calidad de nuestra oración y acción.
  • Invoca al Espíritu, que es el Amor del Padre y del Hijo, trasmitido a nosotros desde el bautismo. Él te inspirará y te animará a disfrutar de este diálogo con la Trinidad.


    2. LEE LA PALABRA DE DIOS Jn 6, 41-51 (Qué dice la Palabra de Dios)

    Contexto bíblico

     
  • Continúa el texto sobre el Pan de vida. En los versículos que leemos hoy sigue la polémica entre los judíos y Jesús. Los judíos no captan el sentido profundo de las palabras y gestos de Jesús. Siempre se colocan desde una postura humana. Y desde ahí, no se entiende el misterio que Él encierra y que quiere trasmitirlo a los oyentes.

    Texto

    1. Éste es Jesús, el hijo de José (v. 42)

     
  • Los judíos ven a Jesús desde su condición humana. Para ellos, es imposible contemplarlo como al Mesías, Hijo de Dios. Les sucede, y lo comentan, como a los de Nazaret, según el relato de Marcos (6, 2-3). Es demasiado duro superar el aspecto humano de Cristo y reconocerlo como Dios.
  • Jesús no entra en esa polémica de tipo humano. Sencillamente, quiere que den el salto al ámbito de la fe, para aceptarle como Enviado del Padre. Es un don que concede el Padre. Pero, la mediación es escuchar a Jesús y acoger su mensaje para poder recibir del Padre esa gracia de aceptar a Jesús como el auténtico Hijo de Dios.
  • Le fe es el vehículo necesario para confiar en la Palabra de Jesús y recibirlo como lo que es: el que trae la Vida desde Dios.
  • La dificultad persiste, de algún modo, en la sociedad y en los cristianos de hoy. No percibimos que las mediaciones y presencias de Dios en nuestro mundo son múltiples y se manifiestan en las personas, en las situaciones, en todo lugar y en todo tiempo. Para el que camina con fe, todo es encuentro con el Señor. El que se deja guiar por la fe, descubre a Dios hasta en los seres más sencillos e insignificantes. Francisco de Asís veía al Señor en todas las criaturas. Y hacía brotar de su corazón el agradecimiento por todos los dones recibidos de Dios. Son las alabanzas al Creador, que escribió en el “Cántico del Hermano Sol”.
  • Creer es un don, una gracia de Dios. Pero, al mismo tiempo, es una tarea de búsqueda y respuesta de cada persona. El que cree tiene vida eterna (v. 47).

    2. Yo soy el pan de la vida (v. 48)
     
  • Creer en Jesús es tener vida eterna. Y para creer en Él hay que escuchar su Palabra, porque es Palabra de Vida. El ser humano que escucha la Palabra de Jesús es quien entra en ese camino de fe, en comunión con su misma Vida. Y el que cree en Él, es el que crece en la Vida que Jesús otorga y el que, al fin, entrará en la Vida verdadera.
  • Éste es el Camino: creer en la Palabra, aceptar a Jesús por la fe, recibir el principio de Vida y crecer en esa misma Vida, para llegar a la plenitud de la Vida.
  • Jesús se presenta como el iniciador de nuestra fe, como quien alimenta nuestra fe y como el que plenifica nuestro recorrido de fe. Fijos los ojos en Jesús, autor y perfeccionador de la fe (Heb 12, 2).
  • El Pan que ofrece Jesús es el Pan de la fe y el Pan de la Eucaristía. Hay que creer en Él por encima de los valores, intereses, propuestas que nos vienen de la sociedad ambiental. Hay que escuchar su Palabra, cerrando los oídos a cualquier mensaje diferente a la Palabra. Hay que aceptar a Jesús, Pan vivo que se da en alimento en la Eucaristía.
  • El pan que yo daré es mi carne. Yo la doy para la vida del mundo (v.51). La Iglesia nos ofrece en cada Misa el Pan de la Palabra y el Pan de la Eucaristía. Si no acogemos la Palabra y no recibimos la Eucaristía, no viviremos en comunión de fe y amor con Jesús, el Enviado, el Pan bajado del cielo.
  • Jesús, en definitiva, nos ofrece la Vida, su misma Vida, la Vida total. Aquí, en la tierra, la Vida es una semilla, que va creciendo. Llegará a su madurez y sazón en la otra Vida, la Vida en plenitud, la Vida con Dios para siempre.
  • Yo soy el camino, la verdad y la vida (Jn 14, 6). En Jesús y por Jesús entramos en el Camino hacia el Padre, hacia la Vida. En Jesús y por Jesús escuchamos la Palabra de la Verdad. En Jesús, por Jesús y con Jesús llegamos a la Vida total y eterna, en el Amor de la Trinidad.


    3. MEDITA (Qué me/nos dice la Palabra de Dios)
     
  • Cuando siente mi debilidad y limitación, pensaré y miraré con fe, confianza, a este Jesús, que se me ofrece gratuitamente todo Él, que es mi alimento para el Camino.
  • Me sentiré fuerte y animado con el Pan de su Palabra y de su Cuerpo.
  • Pensaré y diré como Pablo: Gustosamente seguiré enorgulleciéndome de mis debilidades, para que habite en mi la fuerza de Cristo Y me complazco en soportar por Cristo debilidades, injurias, necesidades, persecuciones y angustias, porque cuando me siento débil, entonces es cuando soy fuerte (2 Cor 12, 9-10).


    4. ORA (Qué le respondo a la Palabra)
     
  • Señor Jesús, ¡cuántas veces me he sentido débil, teniéndote a Ti en mi interior, en la Palabra y en la Eucaristía! Me doy cuenta de que, como los judíos, no confío en Ti plenamente. Me falta fe, visión para contemplarte en todo tu Ser divino, fortaleza y salvación. Me falta fe, convicción para estar contigo y no tener miedo, ni debilidad, ni pereza. Porque Tú eres el alimento total y la Vida plena.
  • Señor Jesús, haz que yo confíe siempre y cada vez más en Ti.


    5. CONTEMPLA
     
  • A Jesús, que siempre se acerca a ti, para darte su Todo: Palabra y Vida.


    6. ACTÚA
     
  • Le miraré a Jesús y me repetiré sus palabras: Yo soy el Pan de la vida, para que quien lo coma no muera (Jn 6, 48 y 50). El que come de este pan, vivirá para siempre (Jn 6, 51).








  • Preguntas o comentarios al autor
  • P. Martín Irure











Artículo patrocinado.

Gracias a nuestros bienhechores y su generosa ayuda, hacemos posible la publicación de este artículo.

¡Dona Aquí!






Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |

Another one window

Hello!