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Lectio Divina

Lectio Divina. 18o Domingo del Tiempo Ordinario
Oración con el Evangelio. Ciclo B.


Por: P. Martín Irure | Fuente: Catholic.net



El Licdo Orlando Carmona, Ministro de la Palabra, ha elaborado y diseñado una hoja dominical Dios nos habla hoy con la LECTIO DIVINA dominical para el 18o. Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo B, de una manera muy sencilla y clara, para imprimirla y poder repartirla a nuestras comunidades.

  • Preguntas o comentarios al autor
  • Licdo Orlando Carmona



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    Juan 6, 24-35


    1. INVOCA

  • En este tiempo de oración, que vas a comenzar, ten presente que el Señor es el protagonista. Pues, Él te va a dirigir su Palabra, te va a invitar a estar con Él, te va a motivar por su Espíritu a acoger su mensaje y te va a dar la fortaleza para que la Palabra, el Verbo, te haga caminar por sus caminos.
  • No te distraigas con otras cosas. Esto es lo más importante que vas a hacer. Y que conformará tus actos según la Palabra escuchada y meditada por ti.
  • Recuerda que: la eficacia de nuestras actividades está dentro de la oración. Y en la acción comprobaremos la calidad de nuestra oración.
  • Una oración bien hecha inspira en el orante: libertad, audacia creatividad, fortaleza, porque se alimenta sólo de Amor.
  • Invoca al Espíritu, para que te inspire el sentido verdadero de la Palabra y te anime a llevarla a la práctica.


    2. LEE LA PALABRA DE DIOS Jn 6, 24-35 (Qué dice la Palabra de Dios)

    Contexto bíblico

     
  • Seguimos leyendo el capítulo 6 del Evangelio según san Juan. Podemos enfocar todo este capítulo en dos actitudes:
    - una, a la que motiva y lleva el mensaje de Jesús, que es la fe;
    - la otra, la que proviene de la gente, que es la incomprensión y el rechazo.

    Texto

    1. Esfuércense por conseguir, no el alimento transitorio, sino el permanente, el que da la vida eterna (v. 27)

     
  • Jesús descubre las intenciones de la multitud que le busca. Quedaron saciados con el pan y los peces multiplicados milagrosamente. Y seguían buscando a Jesús, porque les aseguraba el alimento corporal gratuitamente, sin esfuerzo propio.
  • Jesús pretende rectificar aquellas razones por las cuales la gente le buscaba. Y les anima a buscar el alimento que dura y que da la vida verdadera.
  • La gente pregunta a Jesús por las obras que ellos pueden realizar para cumplir lo que Dios quiere. Y Jesús les responde apuntando a una actitud más profunda: creer y confiar en Él, como Enviado del Padre.
  • La multitud, entonces, exige pruebas visibles, como la señal del maná, que sus antepasados recibieron y comieron en el desierto.
  • Jesús señala la gran diferencia entre el maná, que no dio la vida total, y el Pan, que Él les ofrece. Este Pan sí que da la vida verdadera, porque lo da el mismo Padre y viene del cielo. Este Pan es el mismo Jesús, que viene al mundo como verdadero Pan, que da la vida eterna.
  • Jesús intenta motivar a la gente, para que siga en la búsqueda del verdadero alimento, superando sus ansias de saciarse con un pan que no da la vida. El maná alimentó a sus antepasados sólo corporalmente, ya que, al fin, murieron. El Pan que da Jesús es el alimento total, que da la vida eterna.

    2 .Yo soy el Pan de vida (v. 35)
     
  • A la gente que seguía pidiendo el pan material, parecido al maná, Jesús se presenta con toda claridad: Yo soy el Pan de vida. El que viene a mí no volverá a tener hambre; el que cree en mí nunca tendrá sed (v. 35). Es la gran auto-afirmación de Jesús: Yo soy el Pan de vida. El Evangelio de Juan nos relata varias auto-presentaciones que hace Jesús de su persona y misión, con las palabras: Yo soy…
  • Ya no hay duda ante la propuesta de Jesús. Ya no pueden soñar con el maná. Ya tienen que buscar y aceptar el verdadero Pan. Es el mismo que multiplicó el pan material, es el verdadero signo de que Él mismo se convierte en su alimento total, el gran signo de que el mismo Dios está en este profeta llamado Jesús de Nazaret. No sólo les trasmite la enseñanza de salvación. Sino que se ofrece como el verdadero alimento que les conducirá a la Vida total en Dios.
  • La gente, de algún modo, busca el alimento verdadero. Pide a Jesús: Señor, danos siempre de ese pan (v. 34). Y Jesús les abre a la gran revelación: Yo soy el Pan de vida (v. 35).
  • Pero, al final, la multitud no comprende el valor de lo que les pide Jesús: la fe. Y se queda sólo en su deseo de solucionar la necesidad material, el pan que sacia el hambre corporal. No da el paso a la búsqueda por la fe del verdadero alimento, que es Jesús.
  • Si se alimentan de Jesús, ya no tendrán más hambre. Él es la satisfacción de toda aspiración humana que busque con sinceridad a Dios. El que viene a mí no volverá a tener hambre; el que cree en mí nunca tendrá sed (v. 35).


    3. MEDITA (Qué me/nos dice la Palabra de Dios)
     
  • Ahora las palabras de Jesús las dice para mí: Yo soy el Pan de vida para ti. Si comes de este Pan no tendrás más hambre… Es Él la Palabra que alimenta, el Pan que da la vida. Sinceramente, ¿lo creo así?
  • ¿Cómo me acerco a Jesús, que está actual y vivo en la Palabra y en la Eucaristía? ¿Comulgo su Palabra y comulgo su Pan, con verdadera fe? ¿Cómo puedo mejorar y aumentar la fe que necesito y que espera Jesús de mí?


    4. ORACIÓN (Qué le respondo a la Palabra)
     
  • Jesús, aumenta mi fe. Para que anhele y desee la Vida que Tú me ofreces constantemente y que la Iglesia celebra y nos entrega para saciar nuestra hambre y nuestra sed.
  • Jesús, haz que los cristianos entendamos que en Ti está la Vida auténtica. Que no busquen la realización de sus planes en las supercherías, en pequeños gestos de religiosidad, sino que la encuentren en el verdadero Pan, que eres Tú mismo.
  • Haz que los fieles y los sacerdotes nos esmeremos en hacer crecer a los cristianos en su fe, para que tengan apetito del verdadero Pan de la Palabra y de la Eucaristía.


    5. CONTEMPLA
     
  • A Jesús que sigue ofreciéndose a si mismo, como el alimento que te va a llenar y saciar todas tus apetencias y deseos.
  • A ti mismo, que buscas saciar tu hambre y tu sed en fuentes que no te satisfacen.


    6. ACTÚA
     
  • Haré resonar con frecuencia en mi interior la gran afirmación de Jesús: Yo soy el Pan de vida (Jn 6, 35).








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  • P. Martín Irure











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