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Lectio Divina. 4o. Domingo Cuaresma
Lectio Divina
Cuaresma. Oración con el Evangelio. Ciclo C.


Por: P. Martín Irure | Fuente: Catholic.net



El Licdo Orlando Carmona, Ministro de la Palabra, ha elaborado y diseñado una hoja dominical Dios nos habla hoy con la LECTIO DIVINA dominical para el IV Domingo de Cuaresma Ciclo C, de una manera muy sencilla y clara, para imprimirla y poder repartirla a nuestras comunidades.

  • Preguntas o comentarios al autor
  • Licdo Orlando Carmona


    ______________________________________



    Lucas 15, 1-3. 11-32

    1. INVOCA

  • Pide la luz del Espíritu para profundizar el misterio de la Palabra de Dios y sentir la experiencia del perdón y de la amistad del Padre, manifestados en Jesús.
  • Reza la oración Señor, te damos gracias, página 26, libro El Animador de la Palabra.

    2. LEE LA PALABRA DE DIOS Evangelio según san Lucas 15, 1-3. 11-32 (Que dice la Palabra de Dios)


    3. MEDITA

    Contexto

     
  • Lucas nos describe, antes de las tres parábolas del capítulo 15, una breve introducción que enfoca el sentido de la enseñanza de Jesús. Los fariseos acusan a Jesús de que anda con los pecadores y recaudadores de impuestos. Y Jesús responde con las parábolas de la misericordia. Así se las ha llamado.
  • Estas parábolas son parecidas entre sí en su estructura:
    - pérdida de la oveja, de la moneda y huida del hijo pródigo.
  • Jesús demuestra que él se comporta como el Padre Dios, que es misericordia y ternura. Y Jesús también quiere ser - ¡lo es! - la misericordia y la ternura del Padre, manifestadas en gestos y palabras humanas.
  • Jesús está rodeado de pecadores, come con ellos. Los pecadores se acercan a Jesús, le consideran su amigo. Los escribas y fariseos murmuran, se escandalizan y censuran la conducta de Jesús, que es contraria a la Ley.
  • El protagonista de las parábolas es el mismo Dios. Jesús es el “revelador” del Padre.
  • Lucas ha sido calificado como el “evangelista de la ternura de Dios”.

    Texto
     
  • La parábola del hijo pródigo (mejor: la parábola del Padre misericordioso) tiene dos partes, señaladas por la frase: Este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado (vs. 24 y 32).
  • La primera parte (vs. 11-24) es completa en sí misma. Podía terminar la parábola ahí. Pero, Lucas añade la segunda parte (25-32). ¿Por qué? Porque entre los oyentes de Jesús había personas (fariseos, escribas) que se escandalizan por la conducta de Jesús y que se creían los “buenos”.

    1. El hijo menor
  • Reclama la parte de la herencia que le corresponde. Según la ley hebrea, los hijos sólo podían disfrutar de la parte de la herencia después de la muerte del padre (Ecco 33, 20-24).
  • Despilfarra la fortuna, malviviendo como un gran pecador.
  • Llega a una situación de total desamparo e infelicidad:
    - hambre, cuidado de cerdos (trabajo denigrante para un judío, que no podía tener ni comer carne de puerco, animal declarado inmundo);
    - deseaba comer lo mismo que tales animales;
    - reflexiona y decide regresar a la casa paterna;
    - sólo como jornalero, sabiendo que perdió sus derechos a la herencia.

    2. El hijo mayor
  • Reacciona violentamente contra el padre y contra su hermano: no quiere entrar a la casa.
  • No entiende lo qué es el amor del Padre: su misericordia y perdón. Está en la casa, pero no comprende qué es “ser padre”.
  • Se queja de su padre: nunca le ha dado un cabrito para comer con sus amigos.
  • Todo lo del padre es suyo, pero no sabe disfrutarlo ni compartirlo.
  • Se cree bueno y responsable, pero desprecia a su hermano, a quien le llama no hermano, sino ese hijo tuyo.

    3. El padre con el hijo menor
  • Se deshace en abrazos, besos, y en regalos: vestido nuevo (signo de invitado de honor y de salvación) anillo (siginifica: confianza y entrega de poderes), sandalias (signo de libertad; no tiene que andar como un esclavo, descalzo, sino como un auténtico hijo).
  • No le deja al hijo que exprese su frase de perdón.
  • Prepara la gran fiesta: banquete, música, alegría. El banquete es signo de alegría y comunión compartida, fiesta y acogida.

    El padre con el hijo mayor
  • El padre salió y trataba de convencerlo (v. 28). Le llama: Hijo.
  • Le recuerda con increíble ternura: tú estás siempre conmigo y todo lo mío es tuyo (v. 31).
  • Le hace ver que el “ese hijo tuyo” es también su hermano: Hermano tuyo (v. 32).
  • Y trata de hacerle entender que había que hacer fiesta y alegrarse (v. 32).

    4. Jesús, el rostro del Padre
  • Jesús se describe a sí mismo como el “rostro compasivo y misericordioso” del Padre.
  • Dios Padre, contra toda lógica y estilo humano, nos espera, nos ama, nos perdona y hace fiesta por nuestro regreso a su amistad.
  • Dios nos ama y nos perdona sin condiciones, Nos devuelve la dignidad perdida. Nos admite en su casa, en su total amistad. Le damos una gran alegría. Y nos organiza una gran fiesta. Ningún reproche, ninguna revisión de nuestra vida desviada. Por supuesto, nada que suene a castigo o reprensión. ¡Qué maravilla!
  • Realmente, ¡Dios se pasa de bueno! ¡Es un Padrazo!


    4. ORA
     
  • Díle al Padre: gracias por tu gran amor, por tu perdón, por tu ternura.
  • Díle a Jesús: gracias, porque has venido a mnifestarme quién es Dios, y me acompañas por estos caminos desviados, por los que ando con frecuencia, para que contigo regrese al amor del Padre. Te has vestido con mis andrajos para que, arrepentido, camine hacia el Padre, siempre acompañado por ti.


    5. CONTEMPLA
     
  • Al Padre que me espera, me ama, me perdona, prepara el banquete de comunión y de fraternidad.
  • A Jesús, que me acompaña en mis desvaríos y pecado, para motivar mi retorno al Padre.
  • A la Iglesia, Madre y Medianera, que me ofrece el perdón y la amista con el Señor, sobrwe todo, en el sacramento de la reconciliación.

    6. ACTÚA
     
  • Haz un proósito sincero para no apartarte nunca del amor del Padre, manifestado en Jesús.
     
  • Recitamos: Alabanzas a la Palabra

    La Palabra de Dios es VERDAD
    para corregir nuestros errores.

    La Palabra de Dios es PAN
    que alimenta nuestras hambres.

    La Palabra de Dios es LLUVIA
    que riega nuestras horas estériles.

    La Palabra de Dios es CANTO
    que alegra nuestras noches.

    La Palabra de Dios es SOL DE MEDIODÍA
    que calienta nuestra vida tibia.

    La Palabra de Dios es HORIZONTE
    que hace caminar al pueblo.

    La Palabra de Dios es RESPUESTA
    que pone fin a nuestras dudas.

    La Palabra de Dios es FUENTE
    que refresca los pies del caminante.

    La Palabra de Dios es LUZ
    que llena nuestros ojos.

    La Palabra de Dios es SEMILLA
    que fecunda nuestras palabras.

    La Palabra de Dios es BUENA NOTICIA
    desde hace dos mil años,
    que es Noticia de Última Hora.

    Rito Días



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  • P. Martín Irure


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