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Lectio Divina

Lectio Divina. 4oDomingo de Pascua.
Oración con el Evangelio. Ciclo B.


Por: P. Martín Irure | Fuente: Catholic.net



El Licdo Orlando Carmona, Ministro de la Palabra, ha elaborado y diseñado una hoja dominical Dios nos habla hoy con la LECTIO DIVINA dominical para el IV Domingo de Pascua Ciclo B, de una manera muy sencilla y clara, para imprimirla y poder repartirla a nuestras comunidades.

  • Preguntas o comentarios al autor
  • Licdo Orlando Carmona



    ____________________________________


    Juan 10, 11-18

    1. INVOCA

  • Orar es: dejar que la Palabra nos visite, dejar que nos invada, nos inunde y nos hiera incluso.
  • Orar es: permitir que la presencia de la Palabra ilumine la oscuridad de nuestra conciencia y nos libre de toda tensión.
  • Orar es: dejar que la Palabra tome posesión de nuestra persona toda.
  • Vamos, pues, a abrir todas las puertas de nuestra persona para que la Palabra entre con toda su fuerza y capacidad. Para que nuestra vida se transforme.
  • Invoquemos al Espíritu que está preparado para realizar su obra: prender fuego en nuestra vida y animarla. Cantamos suavemente: Veni, Sancte Spiritus.

    Ven, Espíritu Santo,
    te abro la puerta,
    entra en la celda pequeña
    de mi propio corazón,
    llena de luz y de fuego mis entrañas,
    como un rayo láser opérame
    de cataratas,
    quema la escoria de mis ojos
    que no me deja ver tu luz.

    Ven. Jesús prometió
    que no nos dejaría huérfanos.
    No me dejes solo en esta aventura,
    por este sendero.
    Quiero que tú seas mi guía y mi aliento,
    mi fuego y mi viento, mi fuerza y mi luz.
    Te necesito en mi noche
    como una gran tea luminosa y ardiente
    que me ayude a escudriñar las Escrituras.

    Tú que eres viento,
    sopla el rescoldo y enciende el fuego.
    Que arda la lumbre sin llamas ni calor.
    Tengo la vida acostumbrada y aburrida.
    Tengo las respuestas rutinarias,
    mecánicas, aprendidas.
    Tú que eres viento,
    enciende la llama que engendra la luz.
    Tú que eres viento, empuja mi barquilla
    en esta aventura apasionante
    de leer tu Palabra,
    de encontrar a Dios en la Palabra,
    de encontrarme a mí mismo
    en la lectura.

    Oxigena mi sangre
    al ritmo de la Palabra
    para que no me muera de aburrimiento.
    Sopla fuerte, limpia el polvo,
    llévate lejos todas las hojas secas
    y todas las flores marchitas
    de mi propio corazón.

    Ven, Espíritu Santo,
    acompáñame en esta aventura
    y que se renueve la cara de mi vida
    ante el espejo de tu Palabra.
    Agua, fuego, viento, luz.
    Ven, Espíritu Santo. Amén. (A. Somoza)



    2. LEE LA PALABRA DE DIOS Jn 10, 11-18 (Qué dice la Palabra de Dios)

    Contexto bíblico

     
  • Esta alegoría del Buen Pastor tiene tres partes:
    - 1. Jesús es la puerta verdadera (10 1- 6); los que le siguen deben salir fuera del corral, es decir, deben abandonar las instituciones judías.
    - 2. Jesús es la única alternativa de vida, porque Él es la puerta verdadera (10, 7-10).
    - 3. Jesús se presenta como modelo de pastor, porque Él lo da todo por los suyos (10, 11-18), a diferencia de los malos pastores, que se aprovechan de las ovejas.
  • Este texto del buen pastor no tiene nada de poético, sino de dura realidad, en la que quedan contrastados los pastores de Israel con Jesús, único y verdadero pastor.

    Texto

    1. Yo soy el buen pastor (v. 11)

     
  • El buen pastor es Jesús. Éstas son las razones, que el mismo Jesús presenta:
    - Conoce a los suyos (v. 14): los que están con Él y los que vendrán a participar en su Reino.
    - Los defiende de los peligros (vs 12-13). No los abandona ni huye.
    - Da la vida por ellos (v. 11), a diferencia de los jornaleros que los abandonan cuando amenaza el peligro.
    - Los reúne en comunidad (v. 16), cuando se encuentran dispersos; los atrae y los reconcilia.
    - No los guarda encerrados. Acompaña a sus discípulos y los envía también a ellos a colaborar en la misión de ser buenos pastores.
  • Jesús no es sólo Pastor, sino que se presenta como el Buen Pastor. El Evangelio de Juan está lleno de autodefiniciones puestas en boca de Jesús. Todas comienzan con las palabras Yo soy.
  • Este Pastor no es uno cualquiera. Éste sí que conoce a los suyos y, sobre todo, da la vida por todos ellos. Él es el guía con total garantía, porque la entrega de su vida es el mayor rasgo de su generosidad.
  • ¡Cuántas personas se presentan en nuestra sociedad como los auténticos líderes, guías o maestros! Y ¡cuántos se dejan embaucar por ellos y se entregan a ellos! Y esto no sólo en la sociedad, sino en el ámbito religioso: sectas, doctrinas religiosas erróneas, Nueva Era. ¡Cuántas doctrinas extrañas que confunden a muchos cristianos, ignorantes de la Palabra de Dios, que se dejan seducir por “falsos pastores”!

    2. El Padre me ama (v. 17)
     
  • El amor del Padre a su Hijo es el motivo y razón principal de la entrega de Jesús como Mesías, Salvador y Buen Pastor para la humanidad.
  • Dar la vida, es el gesto más elocuente de que también Jesús nos ama. El amor del Padre hacia Jesús y de éste hacia los humanos es lo que a nosotros nos da la vida total. Tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna (Jn 3, 16).
  • Jesús entrega la vida por su propia voluntad (v. 18). El Padre le ha confiado esta obra: que los humanos sintonicen con su plan de salvación y obtengan, por la fe, la misma vida de Jesús.

    3. Tengo otras ovejas que no están en este rebaño (v. 16)
     
  • Además de entregar su vida, Jesús sigue con su misión, recibida del Padre, de hacer posible que todos los humanos pertenezcan a su comunidad de discípulos, que todos reciban su misma vida.
  • Para que escuchen mi voz. Es la Palabra, el Verbo, que propone Jesús, para que todos puedan escucharla y seguirla. La Palabra que ya nos ubica en la intimidad y en la vida misma de Jesús, el Buen Pastor. Escuchar la Palabra es algo totalmente necesario para el cristiano.


    3. MEDITA (Qué me/nos dice la Palabra de Dios)
     
  • El Buen Pastor hoy se dirige a mí, para que le contemple, escuche su voz, admire sus gestos de entrega por amor, reciba su salvación y me anime a seguirle a Él, únicamente a Él.
  • Jesús ha realizado la obra encomendada por el Padre: la salvación. Él vive resucitado en la Iglesia, animando la vida del Espíritu. Nos trasmite el Amor del Padre, que él mismo recibió. Y a nosotros nos llega ese Amor en la celebración de los sacramentos, en la escucha de la Palabra, en la oración.


    4. ORA (Qué le respondo al Señor)
     
  • Haz, Señor, que nada nos resulte más apetecible y más dulce que el seguirte a Ti, confiar solamente en Ti, que nos amas, nos guías, nos das tu misma vida.
  • Tú vives Resucitado entre nosotros, para darnos tu vida total, para que vivamos en comunidad en la Iglesia, para que seamos colaboradores de tu Evangelio.
  • Que yo siga escuchando tu voz, tu Palabra siempre, para que no dé oídos a otras falsas doctrinas y falsos maestros.


    5. CONTEMPLA
     
  • A Jesús como Buen Pastor, que te llama, te invita, te anima para que sigas sus huellas como buen discípulo. En esto te va la vida verdadera.
  • A ti mismo, que tal vez buscas otras doctrinas extrañas y otros falsos maestros.
  • A ti mismo, que te desvías del verdadero Camino, de la única Verdad, de la Vida total, que es Él.
  • A ti mismo. Te invita el mismo Jesús a ser su apóstol, para que tú seas portavoz de la Palabra hacia otros para que escuchen su voz, su Palabra.


    6. ACTÚA
     
  • Agradece al Señor tu vocación de apóstol del Evangelio y testigo de su resurrección.
  • Haz de tu vida un camino de seguimiento constante de Jesús.
  • Repite: El Señor es mi Pastor, nada me falta (Sal 23).







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  • P. Martín Irure










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