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Lectio Divina

Lectio Divina. 9o Domingo del Tiempo Ordinario
Oración con el Evangelio. Ciclo B.


Por: P. Martín Irure | Fuente: Catholic.net



Mc 2, 23-3, 6


1. INVOCA



  • La Palabra de Dios llega a tu vida, para decirte su mensaje. Es el mismo Espíritu, el que inspiró los sagrados textos a los escritores bíblicos. En este momento se llega hasta ti, para regalarte su verdad, la verdad de Dios sobre ti y sobre lo que te rodea.
  • Haz el empeño necesario y abre tu ánimo a la escucha profunda de la Palabra. Es la Palabra que libera y sana.
  • Deja a un lado tus ocupaciones y preocupaciones. Así la Palabra resonará en lo más íntimo de tu persona.
  • Invócale: Veni, Sancte Spiritus. Ven, oh Santo Espíritu.


    2. LEE LA PALABRA DE DIOS (Mc 2, 23-3, 6) (Qué dice la Palabra de Dios)

    Contexto bíblico

     
  • La predicación y actuación de Jesús y de sus discípulos producen críticas de parte de los fariseos. Tal oposición estará siempre presente a lo largo de la vida del Maestro.
  • En este texto nos relata Marcos la polémica que suscita la recogida de espigas por los discípulos y la curación de la mano atrofiada en sábado, día de descanso total para el pueblo judío.

    Texto

    1. El sábado ha sido hecho para el hombre (v. 27)

     
  • Es un principio que Jesús establece ante la interpretación excesivamente rigorista de la ley del descanso sabático.
  • La ley no debe ser para el hombre un peso, una esclavitud. Es un don para vivir mejor la relación con Dios y con el prójimo.
  • El Hijo del hombre también es señor del sábado (v. 28). La relación del creyente con Dios y con el prójimo deben ir en paralelo. Lo dice el primer mandamiento de la Ley: Amar a Dios y amar al prójimo. La primera Carta de Juan (4, 20) lo dice más claro: Si alguien dice: `Yo amo a Dios´ y odia a su hermano, es un mentiroso.
  • Lo dijo bellamente san Ireneo: `La gloria de Dios es que el hombre viva y la vida del hombre es la gloria de Dios´. Es el mismo amor en dos direcciones: hacia Dios y hacia el hermano.
  • Toda actitud y toda ley que atente contra la dignidad humana va en contra de Dios. Y toda conducta que ataque al Señor o prescinda de Él, va en contra de los verdaderos valores humanos.
  • Jesús nos tiene acostumbrados a ver las personas, acontecimientos y cosas desde el ángulo divino y humano. Hay que actuar desde la situación, alegre o penosa, de las personas. Dios está presente ahí y nos habla desde esa realidad personal y social, en marginación con mucha frecuencia.
  • El sábado ha sido hecho para el hombre (v. 27). Es un principio humanista, de procedimiento moral, que nos hace mirar al hombre en su situación concreta, de necesidad.
  • El Hijo del hombre también es señor del sábado (v. 28). Es un principio cristológico, que nos manifiesta que Jesús habla en nombre de Dios y en nombre del ser humano.

    2. ¿Qué está permitido en sábado: hacer el bien o hacer el mal? (3, 4)
     
  • Marcos nos presenta la curación de quien tiene una mano atrofiada. Y concurren en esta acción dos datos interesantes:
    - el tiempo: es sábado, día de descanso y de dar culto a Yavé;
    - el lugar: la sinagoga, destinada a orar y escuchar la Palabra de Dios.
    - La enseñanza es clara: en todo tiempo y lugar, hay que ofrecer ayuda y salvación.
     
  • Jesús realiza tres acciones:
    - muestra la necesidad del hombre enfermo y lo pone en medio, en el centro de toda atención;
    - cuestiona a los fariseos: ¿qué está permitido en sábado: hacer el bien o el mal; salvar una vida o destruirla?;
    - realiza la curación del enfermo.
     
  • Los fariseos se dedican a:
    - acechar a Jesús (v. 2), callar (v. 4) y planear la muerte de Jesús (v. 6).
     
  • Jesús podía haber aplazado la curación para el día siguiente y fuera de la sinagoga. Así habría evadido la crítica y malas intenciones de los fariseos. Pero mira, sobre todo, al bien inmediato de la persona. Para el enfermo, el día presente, el hoy, es el momento urgente de recibir la sanación y la liberación de su enfermedad.
  • La necesidad ajena está por encima de las leyes, aun religiosas, que, con frecuencia, no interpretan correctamente la urgencia de la ayuda al prójimo.


    3. MEDITA (Qué me/nos dice la Palabra de Dios)
     
  • Es posible que yo también claudique con mi silencio, con mi irresponsabilidad, con la falta de actuación, en situaciones urgentes de ayuda al prójimo. A veces, me inhibo en mi apatía ante el dolor ajeno con razones que no lo son: “no me toca a mí”, “toca a las autoridades”, “tal vez, esa persona se ha ganado con su conducta esa situación triste en la que mal-vive”…
  • Jesús no esperó ni preguntó. Sanó inmediatamente la mano enferma. Ni el tiempo ni el lugar le detuvieron para hacer una obra buena.
  • Voy a revisar mi conducta siguiendo el ejemplo de Jesús. No puedo dejar de atender al hermano necesitado aun en días sagrados, como es el domingo. “El amor fraterno es la `liturgia´, sencilla y solemne, ferial y festiva, laboriosa y descansada de este día sagrado” (G. Zevini).
  • “Un culto a Dios que nos aleje del prójimo sería automáticamente sacrílego” (F. Ulíbarri).


    4. ORA (Qué le respondo al Señor)
     
  • Te doy gracias, Jesús, por esta lección de amor práctico al prójimo que me das. Y lo haces no sólo con tus palabras y enseñanzas, sino con tu acción sanadora y encarándote con los que malinterpretaban la Ley clara del primer mandamiento de la Alianza.
  • Gracias, Jesús, porque nos enseñas a ser verdaderamente libres, sin dejarnos esclavizar por tantas normas, preceptos y leyes que nos descentran del verdadero sentido del amor al prójimo.
  • Perdona, Jesús, mi cobardía e indiferencia ante tantos enfermos de cuerpo y de espíritu, que viven cerca de mí y no los atiendo, por pereza e insensibilidad.


    5. CONTEMPLA
     
  • Me dejo impresionar por la audacia y valentía de Jesús. Le admiro en toda su gran personalidad cuando defiende a los humillados. Su modo de actuar es toda una lección continua para mi pereza y desánimo.
  • Me quedo admirado, estupefacto, sorprendido y motivado por la figura impresionante del Hijo del hombre.


    6. ACTUA
     
  • Que la vida de Jesús se manifieste en nuestra naturaleza mortal (2 Cor 4, 12; 2ª lectura de hoy).







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  • P. Martín Irure










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