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Lectio Divina

Lectio Divina. DOMUND. Tiempo Ordinario
Tiempo Ordinario. Oración con el Evangelio.


Por: P. Martín Irure | Fuente: Catholic.net




Nuevo servicio

Muchos católicos solemos leer la Biblia sin ningún conocimiento y de ahi que poco entendamos los pasajes bíblicos.

Es muy difícil ver en las homilías y en los comentarios bíblicos, información histórica o literaria ya que es más fácil analizar la Biblia sin tomar en cuenta el contexto que en muchas ocasiones nos ayuda a entender el verdadero sentido o significado de lo que está escrito.

La BIBLIA EN SU CONTEXTO quiere llenar ese espacio y les invita a conocer en profundidad las Sagradas Escrituras. Presentamos un análisis del contexto histórico del Evangelio dominical, traducción del griego de algunas palabras, datos bíblicos, concordancia bíblica y la actualización del mensaje para la vida y mucho más.

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29o. Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo B




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El Licdo Orlando Carmona, Ministro de la Palabra, ha elaborado y diseñado una hoja dominical Dios nos habla hoy con la LECTIO DIVINA dominical para el Domingo Mundial de las Misiones Ciclo B, de una manera muy sencilla y clara, para imprimirla y poder repartirla a nuestras comunidades.

  • Preguntas o comentarios al autor
  • Licdo Orlando Carmona



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    Domingo Mundial de las Misiones (DOMUND) – Mt 28, 16-20


    1. INVOCA

  • Vas a entrar en relación con la Palabra de Dios, es decir, con el mismo Dios y Padre, con Jesús, la Palabra, a impulsos del Espíritu.
  • Es la oración que te pone en relación con Dios, al contacto con su Palabra.
  • Él está contigo siempre. ¡No lo dudes! Y Él va a iniciar contigo ese diálogo de amor. Con toda apertura, Él te va a comunicar su mensaje, su Palabra.
  • Orar es: escuchar la Palabra y responder a lo que te comunica.
  • Orar es: entrar, una vez más, en la intimidad con el Padre y con Jesús, en el Espíritu.
  • Prepárate: deja a un lado tus proyectos inmediatos. Escuchar la Palabra, discernir lo que te dice, responderla… Esto es lo más importante para ti en este tiempo.
  • Invoca al Espíritu. Él es el animador e inspirador de la Palabra y con Él puedes también responder al Padre.
  • Recita alguna oración que te ponga en actitud de oyente y orante de la Palabra, cantamos suavemente invocando al Espíritu: Veni, Sancte Spiritus:

    Ven, Espíritu Santo,
    te abro la puerta,
    entra en la celda pequeña
    de mi propio corazón,
    llena de luz y de fuego mis entrañas,
    como un rayo láser opérame
    de cataratas,
    quema la escoria de mis ojos
    que no me deja ver tu luz.

    Ven. Jesús prometió
    que no nos dejaría huérfanos.
    No me dejes solo en esta aventura,
    por este sendero.
    Quiero que tú seas mi guía y mi aliento,
    mi fuego y mi viento, mi fuerza y mi luz.
    Te necesito en mi noche
    como una gran tea luminosa y ardiente
    que me ayude a escudriñar las Escrituras.

    Tú que eres viento,
    sopla el rescoldo y enciende el fuego.
    Que arda la lumbre sin llamas ni calor.
    Tengo la vida acostumbrada y aburrida.
    Tengo las respuestas rutinarias,
    mecánicas, aprendidas.
    Tú que eres viento,
    enciende la llama que engendra la luz.
    Tú que eres viento, empuja mi barquilla
    en esta aventura apasionante
    de leer tu Palabra,
    de encontrar a Dios en la Palabra,
    de encontrarme a mí mismo
    en la lectura.

    Oxigena mi sangre
    al ritmo de la Palabra
    para que no me muera de aburrimiento.
    Sopla fuerte, limpia el polvo,
    llévate lejos todas las hojas secas
    y todas las flores marchitas
    de mi propio corazón.

    Ven, Espíritu Santo,
    acompáñame en esta aventura
    y que se renueve la cara de mi vida
    ante el espejo de tu Palabra.
    Agua, fuego, viento, luz.
    Ven, Espíritu Santo. Amén. (A. Somoza)




    2. LEE LA PALABRA DE DIOS Mt 28, 16-20 (Qué dice la Palabra de Dios)

    1. Contexto litúrgico


    - La Liturgia nos presenta, en este penúltimo domingo del año, la vocación misionera del discípulo de Jesús de Nazaret. Él es el primer Misionero que el Padre envió al mundo. Y Él también nos envía a ser “discípulos y misioneros”. Nos lo recordaron hace poco los obispos de Latinoamérica reunidos en el santuario de la Virgen de Aparecida (mayo, 2007).

    2. Contexto bíblico

    - El texto evangélico de este domingo, relatado por el evanglista san Mateo, nos presenta a Jesús Resucitado confiriendo a sus discípulos el ministerio de la Palabra y del sacramento del Bautismo.

    3. Texto

    Los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado (Mt 28, 16).

    - La convocatoria es en Gailea, como les había indicado el mismo Jesús antes de iniciar su pasión (Mt 26, 32). Ahí había comenzado Jesús su misión. Y en un monte, como lo había convocado el mismo Dios en el Antiguo Testamento, monte Sinaí, por mediación de Moisés. Todo converge en Jesús: la alianza del Antiguo Testamento y la nueva y eterna alianza, realizada por Jesús y encomendada a la Iglesia.

    - La misión se dirige a todos los hombres. No sólo a los del pueblo de Israel, como nos describe Mt 10, 5-6.

    1. Encuentro

    - Jesús Resucitado ha concluido su obra como Salvador y Mesías. Y quiere que sus colaboradores se integren a la tarea de hacer partícipes a todas les gentes de los beneficios de la redención.
    - Los discípulos, después de su abandono de Jesús en el momento de la Pasión y Muerte, reconocen a Jesús Resucitado, su único Señor y le adoran (v.17).
    - La actitud de los discípulos manifiestan la fe en Jesús. Mateo recuerda también que son los mismos que habían dudado (v. 17).
    - En adelante, la fe (confianza) en el Resucitado les acompañará hasta el final de sus días, cuando entreguen su vida por el martirio.

    2. Envío

    - Vayan y hagan discípulos de todos los pueblos (v. 19). La autoridada conferida a Jesús por el Padre es la raiz de este envío misionero. "Como el Padre me ha enviado así los envío yo" (Jn 20, 21). Los discípulos continúan la misión recibida de Jesús. La misión es participación de la misma misión de Jesús, extendida desde ahora a todos los hombres.
    - Las palabras de Jesús que les dirige a sus discípulos están dominadas por la idea de plenitud y universalidad. La misión no tiene barreras. Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (1 Tim 2, 4).
    - Desde este momento, el envío se convierte en misión. El discípulo, amestrado en la escuela de Jesús, es consituido en mensajero de la Buena Nueva y en ministro de la Palabra y de los sacramentos.
    - Benedicto XVI nos recuerda: "El discípulo, fundamentado así en la roca de la Palabra de Dios, se siente impulsado a llevar la Buena Nueva de la salvación a sus hermanos. Discipulado y misión son como las dos caras de una misma medalla: cuando el discípulo está enamorado de Cristo, no puede dejar de anunciar al mundo que Él nos salva (ver: Hch 4, 12). En efeco, el discípulo sabe que sin Cristo no hay luz, no hay esperanza, no hay amor, no hay futuro. Ésta es la tarea esencial de la evangeliaación, que incluye la opción preferencial por los pobres, la promoción humana integral y la auténtica liberación cristiana" (Documento de Aparecida, nº 146).

    3. Presencia

    - Y sepan que yo estoy con ustedes todos los días hasta el final de los tiempos (v. 20).
    - Con esta promesa de acompañamiento continuo de Jesús a sus discípulos, finaliza el relato del Evangelio de Mateo.
    - En las palabras de despedida, Jesús invita a sus discípulos a regresar de nuevo a Galilea, donde había comenzado la predicación de Jesús (Mt 4, 12), para tener presente siempre la enseñanza del Maestro y contemplar sus signos de Resucitado.
    - Y, al mismo tiempo, son también un mandato, asumido y realizado con responsabilidad, de comunicar la Buena Nueva, porque el Resucitado está presente.
    - Hagan discípulos a todos los pueblos y bautícenlos para consgrarlos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo (v. 19).
    - La finalidad de la misión está descrita con palabras profundas:
    • hacer discípulos, bautizar, consagrar a la Trinidad.
    • ¡Oh admirable dignación: somos consagrados a la Trinidad, para vivir su misma Vida!


    3. MEDITA (Qué me/nos dice esta Palabra)
     
  • Vivimos la misma fe y misión que animó el anvío de los primeros misioneros del Resucitado. Hemos recibido desde el bautismo la misma encomienda.
  • La Iglesia nos recuerda en este Domingo Mundial de las Misiones (DOMUND) que el envío de Jesús se hace actual en cada uno de nosotros, bautizados y miembros de la comunidad de la Iglesia.
  • ¿Cómo vivimos nuestra vocación de discípulos y misioneros? ¿Qué hacemos, en qué actividades de pastoral y evangelización colaboramos?
  • ¿Llevamos a la familia, al ambiente social, a la comunidad cristiana nuestra inquietud misionera? ¿Participamos como discípulos en grupos de formación cristiana?


    4. ORA (Qué le respondo al Señor)
     
  • Reconozco, Padre, mi falta de reponsabilidad. Quiero vivir el mandato de tu Hijo Jesús: Vayan y hagan discípulos (v, 19).
  • Que formemos los bautizados una comunidad unida y evangelizadora.


    5. CONTEMPLA
     
  • A Jesús, el primer Misionero, que realiza plenamente la misión que el Padre le confía;
  • A tantos misioneros que, dejándolo todo, están proclamando el Evangelio por todos los rincones del planeta;
  • A mí mismo, que me siento muchas veces sin ganas de colaborar en la misión por el bien de mis hermanos.


    6. ACTÚA

    Me propongo renovar y vivir mi vocación de discípulo y misionero.




  • Preguntas o comentarios al autor
  • P. Martín Irure













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