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5. Cuando necesitas paz y confianza
Libros. Folletos Hospitalidad

Para orar. Te preocupas y te agitas por muchas cosas.


Por: Centro de Hospitalidad y Misericordia | Fuente: Centro de Hospitalidad y Misericordia




Os he dicho estas cosas para que tengaís paz en mí. En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo! yo he vencido al mundo.
Juan 16,33


PALABRA DE DIOS

"Te preocupas y te agitas por muchas cosas."



  • “Yendo ellos de camino, entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Al fin, se paró y dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude.» Le respondió el Señor: «Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la mejor parte, que no le será quitada.”
    Lucas 10, 38-42


    El gran medio de la oración
     
  • “No os inquietéis por cosa alguna; antes bien, en toda ocasión, presentad a Dios vuestras peticiones, mediante la oración y la súplica, acompañadas de la acción de gracias. Y la paz de Dios, que supera toda inteligencia, custodiará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús.”
    Filipenses 4, 6-7


    Bendición de paz
     
  • “Que Dios te bendiga y te guarde; que ilumine Dios su rostro sobre ti y te sea propicio; que Dios te muestre su rostro y te conceda la paz.”
    Números 6, 24-26


    Con espíritu de infancia
     
  • “Mi corazón, Yahvé, no es engreído,
    ni son mis ojos altaneros.
    No doy vía libre a la grandeza,
    ni a prodigios que me superan.
    No, me mantengo en paz y silencio,
    como niño en el regazo materno.
    ¡Mi deseo no supera al de un niño!
    ¡Espera, Israel, en Yahvé
    desde ahora y por siempre!”
    Salmo 130


    Dios te libra de todas tus angustias
     
  • “Bendeciré en todo tiempo a Dios,
    sin cesar en mi boca su alabanza;
    Ensalzad conmigo a Dios,
    exaltemos juntos su nombre.
    Consulté a Dios y me respondió:
    me libró de todos mis temores.
    Si grita el pobre, Dios lo escucha,
    y lo salva de todas sus angustias.
    El ángel de Dios pone su tienda
    en torno a sus adeptos y los libra.
    Gustad y ved lo bueno que es Dios ,
    dichoso el hombre que se acoge a él.
    Respetad a Dios, santos suyos,
    que a quienes le temen nada les falta.
    Los ricos empobrecen y pasan hambre,
    los que buscan a Dios de ningún bien carecen.
    Huye del mal y obra el bien,
    busca la paz y anda tras ella.
    Los ojos de Dios sobre los justos,
    sus oídos escuchan sus gritos.
    Cuando gritan, Dios los oye
    y los libra de sus angustias;
    Dios está cerca de los desanimados,
    él salva a los espíritus hundidos.
    Muchas son las desgracias del justo,
    pero de todas le libra Dios”.
    Salmo 33


    ORACIONES

    Mi formula para vivir en paz


    “Consagrarme únicamente al presente. Lo pasado lo dejo a la bondad de Dios que lo perdone. Lo futuro lo confío al inmenso poder de Nuestro Señor para que lo resuelva".
    Juan Pablo II


    Estás hecho para la alegría

    Hoy le declaro la guerra al desaliento.
    Hoy mando mis dudas lejos y más lejos
    mis tristezas.
    No quiero que la desconfianza o el abatimiento echen raíces en mi alma. No quiero ser amargado.
    Envío el desánimo a un destierro perpetuo, y en el mismo viaje le compro al pesimismo un boleto sin retorno.
    Tú, corazón mío, estás hecho para la alegría. Eres templo de Dios y Él no mora en lugares oscuros.
    No le abras la puerta, oh, corazón, al desconsuelo. Tus amigos son el entusiasmo y el ánimo resuelto.
    Hoy le grito NO al pesimismo y en la fe encuentro inmensas reservas de coraje. Nací para vencer.
    Nací también para avanzar y superar barreras. De toda caída aprendo algo y me levanto decidido.
    “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.
    Gonzalo Gallo


    Oración de San Bernardo
     
  • “Cuando se levanten los huracanes de tus preocupaciones, eleva tu alma e invoca a tu Dios. Si las olas de las tempestades de la vida quieren hundir la barca de tu espíritu, eleva una oración hacia tu Dios y sentirás que Jesús viene a calmar tu tempestad. Si el recuerdo de tus muchos pecados quiere lanzarte al abismo de la desesperación, rézale a la Madre de Dios, y Ella intercederá ante su santísimo Hijo, y entre los dos te traerán la paz y el perdón. Rezando no te extraviarás por los oscuros caminos de la vida. Teniendo fe en Dios, no te desesperarás y guiado por la oración, llegarás al Puerto de la paz, a pesar de los piratas y a pesar de las tempestades”.


    Oración de Sagrado Corazón

    “Sagrado Corazón de Jesús, quiero tenerte como único objeto de mi amor. Sé pues, mi protector en esta vida y garantía de la vida eterna. Sé fortaleza en mi debilidad e inconstancia. Sé propiciación y desagravio por todos los pecados de mi vida. Corazón lleno de bondad, sé para mí el refugio en la hora de mi muerte y mi intercesor ante Dios Padre. Corazón de amor, en Ti pongo toda mi confianza. De mi maldad todo lo temo. Pero de tu Amor todo lo espero. Erradica de mí, Señor, todo lo que te disguste o me pueda apartar de Ti. Que tu amor se imprima tan profundamente en mi corazón que jamás te olvide yo y que jamás me separe de Ti.
    Señor y Salvador mío, te ruego, por el amor que me tienes, que mi nombre esté profundamente grabado en tu Sagrado Corazón; que mi felicidad y mi gloria sean vivir y morir en tu servicio.
    Amén.


    TESTIMONIO DE LOS SANTOS

    “Mi ayuda nunca faltará a quien la quiera aceptar. Los que confían plenamente en mi experimentarán providencia. Quién confía en mi llama a mi puerta, y llama de veras; no sólo con las palabras, sino con el afecto y la luz de la santísima fe. Sin embargo, los que solo aporrean y llaman con el sonido de las palabras, diciendo: “Señor, Señor”, te aseguro que, si no acuden a mí con otras virtudes, no serán reconocidos por mi misericordia. Te aseguro, pues, que mi providencia no faltará a los que de veras confían en mí, sino a los que desconfían y tienen confianza en sí mismos.”
    (Nuestro Señor a Santa Catalina de Siena)


    “Tanto recibe el alma de Dios cuánto de Él espera”.
    San Juan de la Cruz


















     





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