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Monición para el Vigésimo Sexto Domingo del Tiempo Ordinario - Ciclo C
Moniciones

Moniciones para la Misa.


Por: P Domingo Vásquez | Fuente: Catholic.nte




Tiempo Ordinario – Ciclo C

26o. Domingo: Solidaridad que comparte

Monición de entrada:


Buenos, días, (tardes, noches). Nos hemos congregado hoy como pueblo de Dios, día del Señor, para escuchar la Palabra de Dios y participar en la Eucaristía. Dios nos llama a examinar nuestra actitud sobre los bienes materiales. Si el cristiano no comparte sus bienes con los necesitados, no es auténtico cristiano. Es duro el evangelio cuando habla de la suerte del rico y del pobre. A veces, la mesa llena, el vestido púrpura y los muchos dividendos impiden la conversión. Pero lo que parece imposible a los ojos de los seres humanos, no es imposible ante Dios. De pie, para cantar, dando inicio a nuestra celebración.

Primera lectura: Amós 6, 1ª.4-7 (Se acabó la orgía de los disolutos)

El profeta Amós continúa atacando las injusticias de su pueblo. Amós no puede soportar el lujo de los ricos porque es un insulto a la situación de miseria que viven los pobres. El profeta condena la falsa seguridad de los ricos y les anuncia el castigo próximo. Escuchen atentos.

Segunda lectura: I Timoteo 6, 11-16 (Guarda el mandamiento hasta la venida del Señor)

San Pablo expone, en la segunda lectura, las virtudes que debe poseer el servidor ideal. Las pautas de conducta que señala San Pablo son aplicables a nosotros hoy, aquí y ahora. Y en estos momentos históricos, tienen mayor vigencia. Pongan atención.

Tercera lectura: Lucas 16, 19-21 (Parábola del rico Epolón y el pobre Lázaro)

El Evangelio de hoy nos trae la parábola del rico Epulón y el pobre Lázaro. Los ricos parecen incapaces de recibir los bienes del Reino porque están apegados a las cosas materiales. Los pobres muchas veces aparecen más abiertos a Dios, porque escuchan su palabra y esperan la ayuda divina. De pie, por favor, cantemos el Aleluya.

Oración Universal:

1. Por la Iglesia de Dios: para que anuncie sin cesar el Evangelio de salvación a los seres humanos y sea congregada en la unidad. Roguemos al Señor.

2. Por todos los pueblos del mundo: para que disfruten de paz y aumenten los lazos de unión y concordia. Roguemos al Señor.

3. Por los más pobres y más necesitados: para que descubran que la Buena Nueva de Cristo va dirigida especialmente a ellos, y la acepten con alegría de corazón. Roguemos al Señor.

4. Por nosotros, nuestros familiares y conocidos: para que sepamos ser los servidores de los demás y consigamos un corazón humilde y sencillo. Roguemos al Señor.

Exhortación Final
(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada Domingo, San Pablo, España, 1993, p. 578)

Te bendecimos, Señor, porque escuchas el clamor del pobre,
liberas al oprimido y sustenta al huérfano y a la viuda.
Tú derribas del trono al poderoso y enalteces al humilde;
al hambriento lo colmas de bienes y al rico lo despides vacío.

Cuando nuestro corazón se cierre ignorando al necesitado,
abre, Señor, nuestros ojos para que te veamos a ti en él;
cuando el pobre tienda su mano hacia nosotros para pedirnos,
abre nuestro corazón al gozo de compartir lo nuestro con él.

Ayúdanos, Señor, a romper la malla del egoísmo acaparador,
Liberándonos del afán de poseer y tener, gastar y consumir,
Para que no nos habituemos nunca a las desigualdades.

Amén.





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