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Moniciones

Moniciones para la Transfiguración del Señor Ciclo - B
Moniciones para la misa.


Por: P. Domingo Vásquez Morales | Fuente: Catholic.net



Tiempo Ordinario

Transfiguración del Señor Ciclo B




Monición de entrada


Buenas noches, (días, tarde) hermanos en Cristo, nuestro Señor. La riqueza de la palabra vuelve a sacudirnos este domingo como lo hizo con los apóstoles que subieron al Monte Tabor. La fiesta de la Transfiguración es como una pausa dentro del tiempo ordinario. Y su coincidencia con el domingo da mayor brillantez a una fiesta que comenzó a celebrar la iglesia en el siglo VI, cuando se hizo la dedicación de la primera basílica levantada en ese monte de Palestina. Participemos con toda nuestra alegría en la manifestación de la gloria de Dios en Jesucristo. Hoy, la transfiguración debe producirnos el mismo efecto que saborearon Pedro, Santiago y Juan: un convencimiento fehaciente de la divinidad de Jesús. De pie, por favor, para hacer la procesión de entrada, mientras cantamos.


Primera lectura: Daniel. 7, 9-10.13-14 (Su vestido era blanco como la nieve)

La primera lectura tomada del profeta Daniel, describe la gloria visible de Dios. Es un anticipo elevado y de estilo literario del libro del Apocalipsis. Esto produce sensación de cercanía con lo trascendente de Dios, con la grandeza del Señor. Escuchemos.


Segunda lectura: 2Pe. 1: 16-19 (Esta voz venida del cielo la oímos nosotros)

San Pedro, ya mucho mayor, cuando escribía su segunda carta quiso dar testimonio claro de aquel extraordinario hecho. A Pedro dicho episodio le sirvió para saber sin dudas que Jesús era Dios. A nosotros nos tiene que llevar al mismo lugar. Pongamos atención.


Tercera lectura: Mc. 9: 1-9 (Este es mi Hijo amado)

El Evangelio de san Marcos narra con brevedad y precisión la escena del Monte Tabor y la alegría indescriptible de Pedro por la transfiguración. Quería quedarse allí para siempre. En señal de respeto nos ponemos de pie, para entonar el Aleluya, para escuchar la Buena Nueva.


Oración de los fieles

A cada invocación respondan, por favor: “Confirma, Señor, lo que has realizado en nosotros”

1. Por nuestro santo padre el Papa N., nuestro Obispo N. y los demás obispos, sacerdotes y diáconos, para que ayuden a los fieles a transformar sus vidas a Cristo, Roguemos al Señor.

2. Por todos los cristianos del mundo, para que conscientes de que somos ciudadanos del cielo, compartamos nuestros talentos y bienes con los más necesitados, Roguemos al Señor.

3. Por los gobernantes, para que comprendan que el mundo no se puede conducir sin Dios y para que ellos gocen de la asistencia divina en la tarea que el pueblo les ha confiado, Roguemos al Señor.

4. Por la juventud, para que responda con generosidad a la llamada del Señor, y le sirvan en la vida sacerdotal o religiosa, Roguemos al Señor.

5. Por nosotros y nuestras intenciones, para que respondamos a las transformaciones de amor que Cristo desea hacer en nosotros, Roguemos al Señor.


Exhortación final

Te bendecimos, Padre, porque Cristo en su transfiguración,
Después de haber anunciado a sus discípulos su pasión y muerte,
Les mostró en el monte santo el resplandor de su divinidad,
Como un anticipo y testimonio del camino de la resurrección.
Al revelar en sí mismo la gloria futura, fortalece nuestra fe
Ante el escándalo de la cruz y alienta nuestra esperanza.

Concédenos, Señor, ir a tu encuentro en la montaña,
Dejar nuestras sendas trilladas, escuchar a Jesús, tu palabra,
Y caminar con Él hacia ti en la llanura cotidiana de la vida:
Porque siguiéndolo, la renuncia es libertad de espíritu
Y la muerte es vida que anticipa la resurrección.
Amén.

(Tomado de B. Caballero: La Palabra cada domingo, San Pablo, España, 1993, p. 627)



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