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Domingo V de Cuaresma
Laudes y Vísperas

Laudes y Vísperas


Por: Catholic.net | Fuente: Catholic.net



PRIMERAS VISPERAS

Oración de la Tarde



INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.


HIMNO

Insigne defensor de nuestra causa,
Señor y Salvador del pueblo humano,
acoge nuestras súplicas humildes,
perdona nuestras culpas y pecados.

El día con sus gozos y sus penas
pasó dejando huellas en el alma,
igual que nuestros pies en su camino
dejaron en el polvo sus pisadas.

No dejes de mirarnos en la noche,
dormida nuestra vida en su regazo;
vigila el campamento de los hombres,
camino de tu reino ya cercano.

Ahuyenta de tu pueblo la zozobra,
sé nuve luminosa en el desierto,
sé fuerza recobrada en el descanso,
mañana y horizonte siempre abierto.

Bendice, Padre santo, la tarea
del pueblo caminante en la promesa;
llegados a Emaús, tu Hijo amado
nos parta el pan y el vino de la cena. Amén.


SALMODIA

Ant. 1
Pondré mi ley en sus corazones; yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.


Salmo 140

Señor, te estoy llamando, ven deprisa,
escucha mi voz cuando te llamo.
Suba mi oración como incienso en tu presencia,
el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde.

Coloca, Señor, una guardia en mi boca,
n centinela a la puerta de mis labios:
no dejes inclinarse mi corazón a la maldad,
a cometer crímenes y delitos;
ni que con los hombres malvados
participe en banquetes.

Que el justo me golpee, que el bueno me reprenda,
pero que el ungüento del impío no perfume mi cabeza;
yo opondré mi oración a su malicia.

Sus jefes cayeron despeñados,
aunque escucharon mis palabras amables;
como una piedra de molino, rota por tierra,
están esparcidos nuestros huesos a la boca de la tumba.

Señor, mis ojos están vueltos a ti,
en ti me refugio, no me dejes indefenso;
guárdame del lazo que me han tendido,
de la trampa de los malhechores.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 1 Pondré mi ley en sus corazones; yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.

Ant. 2 Todo lo estimo pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor.


Salmo 141

A voz en grito clamo al Señor,
a voz en grito suplico al Señor;
desahogo ante él mis afanes,
expongo ante él mi angustia,
mientras me va faltando el aliento.

Pero tú conoces mis senderos,
y que en el camino por donde avanzo
me ha escondido una trampa.

Me vuelvo a la derecha y miro:
nadie me hace caso;
no tengo a donde huir,
nadie mira por mi vida.

A ti grito, Señor;
te digo: "Tú eres mi refugio
y mi heredad en el país de la vida."

Atiende a mis clamores,
que estoy agotado;
líbrame de mis perseguidores,
que son más fuertes que yo.

Sácame de la prisión,
y daré gracias a tu nombre:
me rodearan los justos
cuando me devuelvan tu favor.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 2 Todo lo estimo pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor.

Ant. 3 A pesar de ser Hijo, aprendió en sus padecimientos la obediencia.


Cántico
Flp. 2, 6-11


Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios;
al contrario, se anonadó así mismo,
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte
y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el "Nombre-sobre-todo-nombre";
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 3 A pesar de ser Hijo, aprendió en sus padecimientos la obediencia.


LECTURA BREVE

1Pe 1, 18-21

Ya sabéis con qué os rescataron: no con bienes efímeros, con oro o plata, sino a precio de la sangre de Cristo, el cordero sin defecto ni mancha. Ya de antes de la creación del mundo estaba él predestinado para eso; y al fin de los tiempos se ha manifestado por amor a vosotros. Por él creéis en Dios que lo resucitó de entre los muertos y lo glorificó. Así vuestra fe y esperanza se centran en Dios.


RESPONSORIO BREVE

V. Escúchanos, Señor, y ten piedad,
porque hemos pecado contra ti.
R. Escúchanos, Señor, y ten piedad,
porque hemos pecado contra ti.

V. Cristo, oye los ruegos de los que te suplicamos.
R. Porque hemos pecado contra ti.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Escúchanos, Señor, y ten piedad,
porque hemos pecado contra ti.


CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant.
El grano de trigo que cae a tierra queda infecundo, si no muere; pero, si muere, produce mucho fruto.

Cántico de la Santísima Virgen María



PRECES

Glorifiquemos a Cristo, el Señor, que ha querido ser nuestro Maestro, nuestro ejemplo y nuestro hermano, y supliquémosle diciendo:

Renueva, Señor, a tu pueblo.



  • Cristo, hecho en todo semejante a nosotros, excepto en el pecado,
    haz que nos alegremos con los que se alegran y sepamos llorar con los que están tristes, para que nuestro amor crezca y sea verdadero.
     
  • Concédenos saciar tu hambre en los hambrientos
    y tu sed en los sedientos.
     
  • Tú que resucitaste a Lázaro de la muerte,
    haz que, por la fe y la penitencia, los pecadores vuelvan a la vida cristiana.
     
  • Haz que todos, según el ejemplo de la Virgen María y de los santos,
    sigan con más diligencia y perfección tes enseñanzas.

    Se pueden añadir algunas intenciones libres


    Concédenos, Señor, que nuestros hermanos difuntos sean admitidos a la gloria de la resurrección y gocen eternamente de tu amor. Pidamos a nuestro Padre que nos dé la fuerza que necesitamos para no caer en la tentación: Padre Nuestro ...


    ORACIÓN

    Te pedimo, Señor, que enciendas nuestros corazones en aquel mismo amor con que tu Hijo ama al mundo y lo impulsó a entregarse a la muerte por salvarlo. Que vive y reina contigo.

    CONCLUSIÓN

    V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
    R. Amén.


    ________________________


    LAUDES

    Oración de la Mañana



    INVITATORIO

    V. Señor, abre mis labios.
    R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

    Ant A Cristo, el Señor, que por nosotros fue tentado y por nosotros murió, venid, adorémosle.


    Salmo 94

    Venid, aclamemos al Señor,
    demos vítores a la Roca que nos salva;
    entremos a su presencia dándole gracias,
    aclamándolo con cantos.

    Porque el Señor es un Dios grande,
    soberano de todos los dioses:
    tiene en su mano las simas de la tierra,
    son suyas las cumbres de los montes.
    Suyo es el mar, porque él lo hizo,
    la tierra firme que modelaron sus manos.

    Venid, postrémonos por tierra,
    bendiciendo al Señor, creador nuestro.
    Porque él es nuestro Dios,
    y nosotros su pueblo,
    el rebaño que él guía.

    Ojalá escuchéis hoy su voz:
    "No endurezcáis el corazón como en Meribá,
    como el día de Masá en el desierto:
    cuando vuestros padres me pusieron a prueba,
    y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras."

    Durante cuarenta años
    aquella generación me repugnó, y dije:
    "Es un pueblo de corazón extraviado,
    que no reconoce mi camino;
    por eso he jurado en mi cólera
    que no entrarán en mi descanso."

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en el principio, ahora y siempre,
    por los siglos de los siglos. Amén.


    HIMNO

    Oh sol de salvación, oh Jesucristo,
    alumbra lo más hondo de las almas,
    en tanto que la noche retrocede
    y el día sobre el mundo se levanta.

    Junto con este favorable tiempo
    danos ríos de lágrimas copiosas,
    para lavar el corazón que, ardiendo
    en jubilosa caridad, se inmola.

    La fuente que hasta ayer manó delitos
    ha de manar desde hoy perene llanto,
    si con la vara de la penitencia
    el pecho empedernido es castigado.

    Ya se avecina el día, el día tuyo,
    volverá a florecer el universo;
    compartamos su gozo los que fuimos
    devueltos por tu mano a tus senderos.

    Oh Trinidad clemente, que te adoren
    tierra y cielo a tus pies arrodillados,
    y que nosotros, por tu gracia nuevos,
    cantemos en tu honor un nuevo canto. Amén


    SALMODIA

    Ant. 1
    Tú, Señor, fuiste mi auxilio.


    Salmo 62

    ¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
    mi alma está sedienta de ti;
    mi carne tiene ansias de ti,
    como tierra reseca, agostada, sin agua.

    ¡Cómo te contemplaba en el santuario
    viendo tu fuerza y tu gloria!
    Tu gracia vale más que la vida,
    te alabarán mis labios.

    Toda mi vida te bendeciré
    y alzaré las manos invocándote.
    Me saciaré de manjares exquisitos,
    y mis labios te alabarán jubilosos.

    En el lecho me acuerdo de ti
    y velando medito en ti,
    porque fuiste mi auxilio,
    y a las sombras de tus alas canto con júbilo;
    mi alma está unida a ti,
    y tu diestra me sostiene.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en un principio, ahora y siempre,
    por los siglos de los siglos. Amén.

    Ant. 1 Señor, fuiste mi auxilio.

    Ant. 2 Líbranos según tus maravillas, y sálvanos del poder de la muerte.


    Cántico.
    Dn. 3,57-88. 56


    Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
    ensalzadlo con himnos por los siglos.

    Angeles del Señor, bendecid al Señor;
    cielos, bendecid al Señor.

    Aguas del espacio, bendecid al Señor;
    ejércitos del Señor bendecid al Señor.

    Sol y luna, bendecid al Señor;
    astros del cielo, bendecid al Señor.

    Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
    vientos todos, bendecid al Señor.

    Fuego y calor, bendecid al Señor;
    fríos y heladas, bendecid al Señor.

    Rocíos y nevadas bendecid al Señor;
    témpanos y hielos, beendecid al Señor.

    Escarchas y nieve, bendecid al Señor;
    noche y día, bendecid al Señor.

    Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
    rayos y nubes, bendecid al Señor.

    Bendiga la tierra al Señor,
    ensálcelo con himnos por los siglos.

    Montes y cumbres, bendecid al Señor;
    cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

    Manantiales, bendecid al Señor;
    mares y ríos, bendecid al Señor.

    Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
    aves del cielo, bendecid al Señor.

    Fieras y ganados, bendecid al Señor,
    ensalzadlo con himnos por los siglos.

    Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
    bendiga Israel al Señor.

    Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
    siervos del Señor, bendecid al Señor.

    Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
    santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

    Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
    ensalzadlo con himnos por los siglos.

    Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
    alabado y glorioso y ensalzadlo, por los siglos.

    No se dice Gloria al Padre.

    Ant. 2 Líbranos según tus maravillas, y sálvanos del poder de la muerte.

    Ant. 3 Ha llegado la hora en que va a ser glorificado el Hijo del hombre.


    Salmo 149

    Cantad al Señor un cántico nuevo,
    resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
    que se alegre Israel por su creador,
    los hijos de Sión por su Rey.

    Alabad su nombre con danzas,
    cantadle con tambores y cítaras;
    porque el Señor ama a su pueblo
    y adorna con la victoria a los humildes.

    Que los fieles festejen su gloria
    y canten jubilosos en filas:
    con vítores a Dios en la boca
    y espadas de dos filos en las manos:

    para tomar venganza de los pueblos
    y aplicar el castigo a las naciones,
    sujetando a los reyes coa argollas,
    a los nobles con esposas de hierro.

    Ejecutar la sentencia dictada
    es un honor para todos sus fieles.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en un principio, ahora y siempre,
    por los siglos de los siglos. Amén.

    Ant. 3 Ha llegado la hora en que va a ser glorificado el Hijo del hombre.


    LECTURA BREVE

    Lv 23, 4-7


    Estas son las festividades del Señor, las asambleas litúrgicas que convocaréis a su debido tiempo. El día catorce del primer mes, al atardecer, es la Pascua del Señor. El día quince del mismo mes es la fiesta de los panes ázimos dedicada al Señor. Comeréis panes ázimos durante siete días. El primer día os reuniréis en asamblea litúrgica y no haréis trabajo alguno.


    RESPONSORIO BREVE

    V. Cristo hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.
    R. Cristo hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.

    V. Tú que fuiste triturado por nuestros crímenes.
    R. Ten piedad de nosotros.

    V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    R. Cristo hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.


    CÁNTICO EVANGÉLICO

    Ant.
    Nuestro amigo Lázaro está dormido, pero voy a ir a despertarlo.

    Cántico a Zacarías



    PRECES

    Ahora es el tiempo propicio, ahora es el día de salvación, acudamos, pues, a nuestro Redentor que nos concede estos días de perdón, y, bendiciéndole, digamos:

    Infúndenos, Señor, un espíritu nuevo.
     
  • Cristo, vida nuestra, tú que por el bautismo nos has sepultado místicamente contigo en la muerte, para que contigo también resucitemos,
    concédenos andar hoy en vida nueva.
     
  • Señor Jesús, tú que pasaste por el mundo haciendo el bien,
    haz que también nosotros seamos solícitos del bien de todos los hombres.
     
  • Ayúdanos, Señor, a trabajar concordes a la edificación de nuestra ciudad terrena,
    sin olvidar nunca tu reino eterno.
     
  • Tú, Señor, que eres médico de los cuerpos y de las almas,
    sana las dolencias de nuestro espíritu para que crezcamos cada día en santidad.

    Se pueden añadir algunas intenciones libres


    Ya que la fuerza para no caer en la tentación nos viene de Dios, acudamos al Padre, diciendo: Padre nuestro ...


    ORACIÓN

    Te pedimo, Señor, que enciendas nuestros corazones en aquel mismo amor con que tu Hijo ama al mundo y lo impulsó a entregarse a la muerte por salvarlo. Que vive y reina contigo.


    CONCLUSIÓN

    V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
    R. Amén.

    ____________________________



    SEGUNDAS VÍSPERAS

    Oración de la Noche



    INVOCACIÓN INICIAL


    V. Dios mío, ven en mi auxilio
    R. Señor date prisa en socorrerme.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en un principio, ahora y siempre,
    por los siglos de los siglos. Amén.


    HIMNO

    Oh bondadoso Creador, escucha
    la voz de nuestras súplicas y el llanto
    que, mientras dura es sacrosato ayuno
    de estos cuarenta días, derramamos.

    A ti, que escrutas nuestros corazones
    y que conoces todas sus flaquezas,
    nos dirigimos para suplicarte
    la gracia celestial de tu indulgencia.

    Mucho ha sido, en verdad, lo que pecamos,
    pero estamos, al fin, arrepentidos,
    y te pedimos, por tu excelso nombre,
    que nos cures los males que sufrimos.

    Haz que, contigo y reconciliados,
    podamos dominar a nuestros cuerpos,
    y, llenos de tu amor y de tu gracia,
    no pequen ya los corazones nuestros.

    Oh Trinidad Santísima, concédenos,
    oh simplicísima Unidad, otórganos
    que los efectos de la penitencia
    de estos días nos sean provechosos. Amén.


    SALMODIA

    Ant. 1
    Así como fue levantada en alto la serpìente en el desierto, así deberá ser levantado en alto el Hijo del hombre.


    Salmo 109

    Oráculo del Señor a mi Señor:
    "Siéntate a mi derecha,
    y haré de tus enemigos
    estrados de tus pies."

    Desde Sión extenderá el Señor
    el poder de tu cetro:
    somete en la batalla a tus enemigos.

    "Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
    entre esplendores sagrados;
    yo mismo te engendre, como rocío,
    antes de la aurora."

    El Señor lo a jurado y no se arrepiente:
    " tú eres sacerdote eterno
    según el rito Melquisedec."

    El Señor a tu derecha, el día de su ira,
    quebrantará a los reyes.

    En su camino beberá del torrente,
    por eso levantara la cabeza.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en un principio, ahora y siempre,
    por los siglos de los siglos. Amén.

    Ant. 1 Así como fue levantada en alto la serpìente en el desierto, así deberá ser levantado en alto el Hijo del hombre.

    Ant. 2 El Señor de los ejércitos es protección liberadora, rescate salvador.


    Salmo 113A

    Cuando Israel salió de Egipto,
    los hijos de Jacob de un pueblo balbuciente,
    Judá fue su santuario,
    Israel fue su dominio.

    El mar, al verlos, huyó,
    el Jordán se echó atrás;
    los montes saltaron como carneros;
    las colinas, como corderos.

    ¿Qué té pasa, mar, que huyes,
    y a ti, Jordán que te echas atrás?
    ¿Y a vosotros, montes, que saltáis como carneros;
    colinas, que saltáis como corderos?.

    En presencia del Señor se estremece la tierra,
    en presencia del Dios de Jacob,
    que transforma las peñas en estanques,
    el pedernal en manantiales de agua.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en un principio, ahora y siempre,
    por los siglos de los siglos. Amén.

    Ant. 2 El Señor de los ejércitos es protección liberadora, rescate salvador.

    Ant. 3 Él fue herido por nuestras rebeldías, triturado por nuestros crímenes, por sus llagas hemos sido curados.


    Cántico
    1Pe 2, 21b-24


    Cristo padeció por nosotros,
    dejándonos un ejemplo
    para que sigamos sus huellas.

    Él no cometió pecado
    ni encontraron engaño en su boca;
    cuando le insultaban,
    no devolvía insulto;
    en su pasión no profería amenazas;
    al contrario,
    se ponía en manos del que juzga justamente.

    Cargado con nuestros pecados subió al leño,
    para que, muertos al pecado,
    vivamos para la justicia.
    Sus heridas nos han curado.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en un principio, ahora y siempre,
    por los siglos de los siglos. Amén.

    Ant. 3 Él fue herido por nuestras rebeldías, triturado por nuestros crímenes, por sus llagas hemos sido curados.


    LECTURA BREVE

    Hch 13, 26-30a


    Hermanos, a vosotros envía Dios este mensaje de salvación. Los habitantes de Jerusalén y sus jefes no reconocieron a Jesús, pero, al condenarlo a muerte, dieron cumplimiento a las palabras de los profetas que se leen cada sábado. Y, a pesar de que no encontraron en él causa alguna digna de muerte, pidieron a Pilato que lo hicieran morir. Una vez que cumplieron todo lo que de él estaba escrito, lo bajaron de la cruz y lo depositaron en un sepulcro. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos.


    RESPONSORIO BREVE

    V. Escúchanos, Señor, y ten piedad,
    porque hemos pecado contra ti.
    R. Escúchanos, Señor, y ten piedad,
    porque hemos pecado contra ti.

    V. Cristo oye los ruegos de los que te suplicamos.
    R. Porque hemos pecado contra ti.

    V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    R. Escúchanos, Señor, y ten piedad,
    porque hemos pecado contra ti.


    CÁNTICO EVANGÉLICO

    Ant.
    Cuando sea yo levantado en alto sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí.

    Cántico de la Santísima Virgen María



    PRECES


    Demos gloria y alabanza a Dios Padre que, por medio de su Hijo, la Palabra encarnada, nos hace renacer de un germen incorruptible y eterno, y supliquémosle, diciendo:

    Señor, ten piedad de tu pueblo.
     
  • Escucha, Dios de misericordia, la oración que te presentamos en favor de tu pueblo
    y concede a tus fieles desear tu palabra más que el alimento del cuerpo.
     
  • Enséñanos a amar de verdad y sin discriminación a nuestros hermanos y a los hombres de todas las razas,
    y a trabajar por su bien y por la concordia mutua.
     
  • Pon tus ojos en los catecúmenos que se preparan para el bautismo
    y haz de ellos piedras vivas y templo espiritual en tu honor.
     
  • Tú que por la predicación de Jonás exhortaste a los ninivitas a la penitencia,
    has que tu palabra llame a los pecadores a la conversión.

    Se pueden añadir algunas intenciones libres


    Haz que los moribundos esperen confiadamente el encuentro con Cristo, su juez, y gocen eternamente de tu presencia.
    Unidos fraternalmente, dirijamos al Padre nuestra oración común: Padre Nuestro ...


    ORACIÓN

    Te pedimo, Señor, que enciendas nuestros corazones en aquel mismo amor con que tu Hijo ama al mundo y lo impulsó a entregarse a la muerte por salvarlo. Que vive y reina contigo.


    CONCLUSIÓN

    V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
    R. Amén.


     




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