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Domingo II de Cuaresma
Laudes y Vísperas

Laudes y Vísperas


Por: Catholic.net | Fuente: Catholic.net



Sábado

Primeras Vísperas

Domingo II de Cuaresma



INVOCACIÓN INICIAL


V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.


HIMNO

Insigne defensor de nuestra causa,
Señor y Salvador del pueblo humano,
acoge nuestras súplicas humildes,
perdona nuestras culpas y pecados.

El día con sus gozos y sus penas
pasó dejando huellas en el alma,
igual que nuestros pies en su camino
dejaron en el polvo sus pisadas.

No dejes de mirarnos en la noche,
dormida nuestra vida en su regazo;
vigila el campamento de los hombres,
camino de tu reino ya cercano.

Ahuyenta de tu pueblo la zozobra,
sé nube luminosa en el desierto,
sé fuerza recobrada en el descanso,
mañana y horizonte siempre abierto.

Bendice, Padre santo, la tarea
del pueblo caminante en la promesa;
llegados a Emaús, tu Hijo amado
nos parta el pan y el vino de la cena. Amén.


SALMODIA

Ant. 1
Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago, y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un alto monte, y se transfiguró en su presencia.

Salmo 118, 105-112

Lámpara es tu palabra para mis pasos,
luz en mi sendero;
lo juro y lo cumpliré:
guardaré tus justos mandamientos;
¡ estoy tan afligido!
Señor, dame vida según tu promesa.

Acepta, Señor, los votos que pronuncio,
enséñame tus mandatos;
mi vida está siempre en peligro,
pero no olvido tu voluntad;
los malvados me tendieron un lazo,
pero no me desvié de tus decretos.

Tus preceptos son mi herencia perpetua,
la alegría de mi corazón;
inclina mi corazón a cumplir tus leyes,
siempre y cabalmente.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 1 Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago, y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un alto monte, y se transfiguró en su presencia.

Ant. 2 Su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.


Salmo 15

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: " Tú eres mi bien."
Los dioses y señores de la tierra
no me satisfacen.

Multiplican las estatuas
de dioses extraños;
no derramaré sus libaciones con mis manos,
ni tomaré sus nombres en mis labios.

El Señor es mi heredad y mi copa;
mi suerte esta en tu mano:
me a tocado un lote hermoso,
me encanta mi heredad.

Bendeciré al Señor, que aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré.

Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciará de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 2 Su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.

Ant. 3 Moisés y Elías hablaban de la muerte que Jesús iba a padecer en Jerusalén.


Cántico

Flp. 2, 6-11

Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios;
al contrario, se anonadó así mismo,
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el "Nombre-sobre-todo-nombre";
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 3 Moisés y Elías hablaban de la muerte que Jesús iba a padecer en Jerusalén.


LECTURA BREVE

2Co 6, 1-4a

Os exhortamos a que deis pruebas de no haber recibido en vano la gracia de Dios, pues dice él en la Escritura: "En el tiempo propicio te escuché, y te ayudé en el día de salvación." Ahora es el tiempo propicio, ahora es el día de salvación. A nadie queremos dar nunca motivo de escándalo, a fin de no hacer caer en descrédito nuestro ministerio, antes al contrario, queremos acreditarnos siempre en todo como verdaderos servidores de Dios.


RESPONSORIO BREVE

V. Escúchanos, Señor, y ten piedad,
porque hemos pecado contra ti.
R. Escúchanos, Señor, y ten piedad,
porque hemos pecado contra ti.

V. Cristo, oye los ruegos de los que te suplicamos.
R. Porque hemos pecado contra ti.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Escúchanos, Señor, y ten piedad,
porque hemos pecado contra ti.


CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant.
De la nube salió una voz que dijo: "Éste es mi Hijo amado, en quien tengo mis complacencias, escuchadlo."

Cántico de la Santísima Virgen María



PRECES

Bendigamos al Señor, solícito y providente para con todos los hombres, e invoquémosle diciendo:

Salva, Señor, a los que has redimido.



  • Señor, fuente de todo bien y origen de toda verdad,
    llena con tus dones a todos los obispos y conserva en la doctrina de los apóstoles a los fieles que les ha sido confiados.
     
  • Que aquellos que se nutren con el mismo pan de vida vivan unidos en la caridad,
    para que todos seamos uno en el cuerpo de tu Hijo.
     
  • Que nos despojemos de nuestra vieja condición humana y de sus obras,
    y nos renovemos a imagen de Cristo, tu Hijo.
     
  • Concede a tu pueblo que por la penitencia obtenga el perdón de sus pecados
    y tenga parte en los méritos de Jesucristo.

    Se pueden añadir algunas intenciones libres

    Haz que nuestros hermanos difuntos puedan alabarte eternamente en el cielo, y que nosotros esperemos confiadamente unidos a ellos en tu reino.

    Pidamos a nuestro Padre, con las palabras que Cristo nos enseñó, que nos dé la fuerza que necesitamos para no caer en la tentación: Padre Nuestro ...


    ORACIÓN

    Señor, Padre santo, que nos has mandado escuchar a tu amado Hijo, aliméntanos con el gozo interior de tu palabra, para que, purificados por ella, podamos contemplar tu gloria con mirada limpia en la perfección de tus obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.



    ________________________________


    LAUDES


    Domingo a la mañana

    SALUDO INICIAL:

    V. Señor, abre mis labios.
    R. Y mi boca proclamará tu alabanza.


    Ant A Cristo, el Señor, que por nosotros fue tentado y por nosotros murió, venid, adorémosle.

    Salmo 94

    Venid, aclamemos al Señor,
    demos vítores a la Roca que nos salva;
    entremos a su presencia dándole gracias,
    aclamándolo con cantos.

    Porque el Señor es un Dios grande,
    soberano de todos los dioses:
    tiene en su mano las simas de la tierra,
    son suyas las cumbres de los montes.
    Suyo es el mar, porque él lo hizo,
    la tierra firme que modelaron sus manos.

    Venid, postrémonos por tierra,
    bendiciendo al Señor, creador nuestro.
    Porque él es nuestro Dios,
    y nosotros su pueblo,
    el rebaño que él guía.

    Ojalá escuchéis hoy su voz:
    "No endurezcáis el corazón como en Meribá,
    como el día de Masá en el desierto:
    cuando vuestros padres me pusieron a prueba,
    y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras."

    Durante cuarenta años
    aquella generación me repugnó, y dije:
    "Es un pueblo de corazón extraviado,
    que no reconoce mi camino;
    por eso he jurado en mi cólera
    que no entrarán en mi descanso."

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en el principio, ahora y siempre,
    por los siglos de los siglos. Amén.


    HIMNO

    Oh sol de salvación, oh Jesucristo,
    alumbra lo más hondo de las almas,
    en tanto que la noche retrocede
    y el día sobre el mundo se levanta.

    Junto con este favorable tiempo
    danos ríos de lágrimas copiosas,
    para lavar el corazón que, ardiendo
    en jubilosa caridad, se inmola.

    La fuente que hasta ayer manó delitos
    ha de manar desde hoy perenne llanto,
    si con la vara de la penitencia
    el pecho empedernido es castigado.

    Ya se avecina el día, el día tuyo,
    volverá a florecer el universo;
    compartamos su gozo los que fuimos
    devueltos por tu mano a tus senderos.

    Oh Trinidad clemente, que te adoren
    tierra y cielo a tus pies arrodillados,
    y que nosotros, por tu gracia nuevos,
    cantemos en tu honor un nuevo canto. Amén



    SALMODIA


    Ant. 1. La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa.


    Salmo 117

    Dad gracias al Señor porque es bueno,
    porque es eterna su misericordia.

    Diga la casa de Israel:
    eterna es su misericordia.

    Digan los fieles del Señor:
    eterna es su misericordia.

    En el peligro grité al Señor,
    y me escuchó poniéndome a salvo.

    El Señor está conmigo: no temo;
    ¿qué podrá hacerme el hombre?
    El Señor está conmigo y me auxilia,
    veré la derrota de mis adversarios.

    Mejor es refugiarse en el Señor
    que fiarse de los hombres,
    mejor es refugiarse en el Señor
    que confiar en los magnates.

    Todos los pueblos me rodeaban,
    en el nombre del Señor los rechacé;
    me rodeaban cerrando el cerco,
    en el nombre del Señor los rechacé;
    me rodeaban como avispas,
    ardiendo como fuego en las zarzas,
    en el nombre del Señor los rechacé.

    Empujaban y empujaban para derribarme,
    pero el Señor me ayudó;
    el Señor es mi fuerza y mi energía,
    él es mi salvación,

    Escuchad : hay cantos de victoria
    en las tiendas de los justos:
    "La diestra del Señor es poderosa,
    la diestra del Señor es excelsa,
    la diestra del Señor es poderosa."

    No he de morir, viviré
    para contar las hazañas del Señor.
    Me castigó, me castigó el Señor,
    pero no me entregó a la muerte.

    Abridme las puertas del triunfo,
    y entraré para dar gracias al Señor.

    Ésta es la puerta del Señor:
    los vencedores entrarán por ella.

    Te doy gracias porque me escuchaste
    y fuiste mi salvación.

    La piedra que desecharon los arquitectos
    es ahora la piedra angular.
    Es el Señor quien lo ha hecho,
    ha sido un milagro patente.

    Este es el día en que actuó el Señor:
    sea nuestra alegría y nuestro gozo.
    Señor, danos la salvación;
    Señor, danos prosperidad.

    Bendito el que viene en nombre del Señor,
    os bendecimos desde la casa del Señor;
    el Señor es Dios: él nos ilumina.

    Ordenad una procesión con ramos
    hasta los ángulos del altar.

    Tú eres mi Dios, te doy gracias;
    Dios mío, yo te ensalzo.

    Dad gracias al Señor porque es bueno,
    porque es eterna su misericordia.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en un principio, ahora y siempre,
    por los siglos de los siglos. Amén.

    Ant. 1. La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa.

    Ant. 2. Cantemos el himno que cantaban los tres jóvenes en el horno de fuego, bendiciendo al Señor.


    Cántico
    Dn 3, 52-57

    Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres:
    a ti gloria y alabanza por los siglos.

    Bendito tu nombre, Santo y glorioso:
    a ti gloria y alabanza por los siglos.

    Bendito eres en el templo de tu santa gloria:
    a ti gloria y alabanza por los siglos.

    Bendito eres tú, que sentado sobre querubines
    sondeas los abismos:
    a ti gloria y alabanza por los siglos.

    Bendito eres en la bóveda del cielo:
    a ti honor y alabanza por los siglos.

    Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
    ensalzadlo con himnos por los siglos.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en un principio, ahora y siempre,
    por los siglos de los siglos. Amén.

    Ant. 2. Cantemos el himno que cantaban los tres jóvenes en el horno de fuego, bendiciendo al Señor.

    Ant. 3. Alabad al Señor por sus obras magníficas.


    Salmo 150

    Alabad al Señor en su templo,
    alabadlo en su fuerte firmamento.

    Alabadlo por sus obras magníficas,
    alabadlo por su inmensa grandeza.

    Alabadlo tocando trompetas,
    alabadlo con arpas y cítaras,

    alabadlo con tambores y danzas,
    alabadlo con trompas y flautas,

    alabadlo con platillos sonoros,
    alabadlo con platillos vibrantes.

    Todo ser que alienta, alabe al Señor.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en un principio, ahora y siempre,
    por los siglos de los siglos. Amén.

    Ant. 3. Alabad al Señor por sus obras mangíficas.



    LECTURA BREVE
    Ne 8, 9.10

    Este día está consagrado al Señor vuestro Dios; no hagáis duelo ni lloréis. No estéis tristes: la alegría del Señor es vuestra fortaleza.


    RESPONSORIO BREVE

    V. Cristo hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.
    R. Cristo hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.

    V. Tú que fuiste triturado por nuestros crímenes.
    R. Ten piedad de nosotros.

    V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    R. Cristo hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.



    CÁNTICO EVANGÉLICO

    Por medio del Evangelio, nuestro Salvador Jesucristo destruyó la muerte y sacó a la luz la vida inmortal.

    Cántico a Zacarías



    PRECES

    Glorifiquemos a Dios, cuya bondad es infinita, y elevemos a él nuestra oración por medio de Jesucristo, que está siempre vivo para interceder en favor nuestro; digámosle:

    Enciende, Señor, en nosotros la llama de tu amor.

     
  • Dios de misericordia, haz que hoy nos entreguemos generosamente a las obras de amor al prójimo,
    para que tu misericordia, a través de nosotros, llegue a todos los hombres.
     
  • Tú que en el arca salvaste a Noé de las aguas del diluvio,
    salva por el agua del bautismo a los catecúmenos.
     
  • Concédenos vivir no sólo de pan,
    sino de toda palabra que sale de tu boca.
     
  • Haz que, con ayuda, venzamos toda disensión,
    y podamos gozarnos en el don de tu paz y de tu amor.


    Se pueden añadir algunas intenciones libres.

    Invoquemos a Dios Padre con la oración que nos enseñó Jesús: Padre nuestro ...


    ORACIÓN

    Señor, Padre Santo, que nos has mandado escuchar a tu amado Hijo, aliméntanos con el gozo interior de tu palabra, para que, purificados por ella, podamos contemplar tu gloria con mirada limpia en la perfección de tus obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.


    CONCLUSIÓN

    V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
    R. Amén


    ________________________________


    II° VÍSPERAS

    Domingo por la tarde

    SALUDO INICIAL:

    V. Dios mío, ven en mi auxilio.
    R. Señor date prisa en socorrerme.

    V. Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo
    R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.


    HIMNO

    Oh bondadoso Creador, escucha
    la voz de nuestras súplicas y el llanto
    que, mientras dura es sacrosanto ayuno
    de estos cuarenta días, derramamos.

    A ti, que escrutas nuestros corazones
    y que conoces todas sus flaquezas,
    nos dirigimos para suplicarte
    la gracia celestial de tu indulgencia.

    Mucho ha sido, en verdad, lo que pecamos,
    pero estamos, al fin, arrepentidos,
    y te pedimos, por tu excelso nombre,
    que nos cures los males que sufrimos.

    Haz que, contigo y reconciliados,
    podamos dominar a nuestros cuerpos,
    y, llenos de tu amor y de tu gracia,
    no pequen ya los corazones nuestros.

    Oh Trinidad Santísima, concédenos,
    oh simplicísima Unidad, otórganos
    que los efectos de la penitencia
    de estos días nos sean provechosos. Amén.


    SALMODIA

    Ant.1. Desde Sión extenderá el Señor el poder de su cetro entre esplendores sagrados.


    Salmo 109

    Oráculo del Señor a mi Señor:
    "Siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrados de tus pies".

    Desde Sión extenderá el Señor el poder de tu cetro:
    somete en la batalla a tus enemigos.
    "Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
    entre esplendores sagrados;
    yo mismo te engendré, como rocío, antes de la aurora".

    El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
    "tú eres sacerdote eterno según el rito de Melquisedec".

    El Señor a tu derecha, el día de su ira, quebrantará a los reyes.

    En su camino beberá del torrente, por eso levantará la cabeza.


    Ant. 1. Desde Sión extenderá el Señor el poder de su cetro entre esplendores sagrados.

    Ant. 2. Adoramos a un sólo Dios, que hizo el cielo y la tierra.


    Salmo 113

    No a nosotros, Señor, no a nosotros,
    sino a tu nombre da la gloria;
    por tu bondad, por tu lealtad;
    ¿por que han de decir las naciones:
    "dónde está tu Dios?"

    Nuestro Dios está en el cielo,
    lo que quiere lo hace.
    Sus ídolos, en cambio, son plata y oro,
    hechuras de manos humanas:

    Tienen boca, y no hablan;
    tienen ojos, y no ven;
    tienen orejas, y no oyen;
    tienen nariz, y no huelen;

    tienen manos, y no tocan;
    tienen pies, y no andan;
    no tiene voz su garganta:
    que sean igual los que lo hacen,
    cuantos confían en ellos.

    Israel confía en el Señor:
    es su auxilio y su escudo.
    La casa de Aarón confía en el Señor:
    él es su auxilio y su escudo.
    Los fieles del Señor confían en el Señor:
    él es su auxilio y su escudo.

    Que el Señor se acuerde de nosotros y nos bendiga,
    bendiga la casa de Israel,
    bendiga la casa de Aarón,
    bendiga a los fieles de Señor,
    pequeños y grandes.

    Que el Señor os acreciente,
    a vosotros y a vuestros hijos;
    benditos seáis del Señor,
    que hizo el cielo y la tierra.
    El cielo pertenece al Señor,
    la tierra se la ha dado a los hombres.

    Los muertos ya no hablan al Señor,
    ni los que bajan al silencio.
    Nosotros, si, bendeciremos al Señor
    ahora y por siempre.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en un principio, ahora y siempre,
    por los siglos de los siglos. Amén.

    Ant. 2. Adoramos a un sólo Dios, que hizo el cielo y la tierra.

    Ant. 3. Dios no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte por todos nosotros.


    Cántico

    1Pe 2, 21b-24

    Cristo padeció por nosotros,
    dejándonos un ejemplo
    para que sigamos sus huellas.

    Él no cometió pecado
    ni encontraron engaño en su boca;
    cuando le insultaban,
    no devolvía insulto;
    en su pasión no profería amenazas;
    al contrario,
    se ponía en manos del que juzga justamente.

    Cargado con nuestros pecados subió al leño,
    para que, muertos al pecado,
    vivamos para la justicia.
    Sus heridas nos han curado.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en un principio, ahora y siempre,
    por los siglos de los siglos. Amén.

    Ant. 3. Dios no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte por todos nosotros.


    LECTURA BREVE
    1Co 9, 24-25

    Los atletas que corren en el estadio corren todos, pero uno sólo consigue el premio. Corred como él, para conseguirlo. Todo atleta se impone moderación en todas sus cosas. Ellos lo hacen para alcanzar una corona que se marchita; nosotros una que no se ha de marchitar jamás.



    RESPONSORIO BREVE

    V. Escúchanos, Señor, y ten piedad,
    porque hemos pecado contra ti.
    R. Escúchanos, Señor, y ten piedad,
    porque hemos pecado contra ti.

    V. Cristo oye los ruegos de los que te suplicamos.
    R. Porque hemos pecado contra ti.

    V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    R. Escúchanos, Señor, y ten piedad,
    porque hemos pecado contra ti.


    CÁNTICO EVANGÉLICO

    Ant. A nadie deis a conocer esta visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.

    Cántico de la Santísima Virgen María



    PRECES

    Demos siempre gracias a Cristo, nuestra cabeza y nuestro maestro, que vino a servir y hacer el bien a todos y digámosle humilde y confiadamente:

    Atiende, Señor, a tu Iglesia
     
  • Asiste, Señor, a los obispos y presbíteros de la Iglesia y haz que cumplan bien su misión de ser instrumentos tuyos, cabeza y pastor de la Iglesia,
    para que por medio de ti conduzcan a todos los hombres al Padre.
     
  • Que tus ángeles sean compañeros de camino de los que están de viaje,
    para que se vean libres de todo peligro de cuerpo y de alma.
     
  • Enséñanos, Señor, a servir a todos los hombres,
    imitándote a ti, que viniste a servir y no a ser servido.
     
  • Haz que en toda comunidad humana reine en espíritu fraternal,
    para que, estando tú en medio de ella, sea como una plaza fuerte.

    Se pueden añadir algunas intenciones libres


    Sé misericordioso, Señor, con todos los difuntos y admítelos a contemplar la luz de tu rostro.

    Unidos fraternalmente, dirijamos al Padre nuestra oración común: Padre Nuestro ...


    ORACIÓN

    Señor, Padre santo, que nos has mandado escuchar a tu amado Hijo, aliméntanos con el gozo interior de tu palabra, para que, purificados por ella, podamos contemplar tu gloria con mirada limpia en la perfección de tus obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.


    CONCLUSIÓN

    V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
    R. Amén.

     





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