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Domingo. Segunda Semana de Adviento
Laudes y Vísperas
Laudes y Vísperas


Por: Catholic.net | Fuente: Catholic.net



I° VISPERAS

Sábado por la tarde

SALUDO INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.


HIMNO

Éste es el tiempo en que llegas,
Esposo, tan derrepente,
que invitas a los que velan
y olvidas a los que duermen.

Salen cantando a tu encuentro
doncellas con ramos verdes
y lámparas que guardaron
copioso y claro el aceite.

¡Cómo golpean las necias
las puertas de tu banquete!
¡Y cómo lloran a oscuras
los ojos que no han de verte!

Mira que estamos alerta,
Esposo, por si vinieres,
y está el corazón velando
mientras los ojos se duermen.

Danos un puesto a tu mesa,
Amor que a la noche vienes,
antes que la noche acabe
y que la puerta se cierre. Amén.



SALMODIA

Ant. 1. Alégrate y goza, nueva Sión, porque tu Rey llega con mansedumbre a salvar nuestras almas.


Salmo 118, 105-112

Lámpara es tu palabra para mis pasos,
luz en mi sendero;
lo juro y lo cumpliré:
guardaré tus justos mandamientos;
¡estoy tan afligido!
Señor, dame vida según tu promesa.

Acepta, Señor, los votos que pronuncio, enséñame tus mandatos;
mi vida está siempre en peligro,
pero no olvido tu voluntad;
los malvados me tendieron un lazo,
pero no me desvié de tus decretos.

Tus preceptos so mi herencia perpetua,
la alegría de mi corazón;
inclina mi corazón a cumplir tus leyes, siempre y cabalmente.


Ant. 1. Alégrate y goza, nueva Sión, porque tu Rey llega con mansedumbre a salvar nuestras almas.

Ant. 2. Fortaleced las manos débiles; sed fuertes y decid: "Mirad a nuestro Dios que viene y nos salvará." Aleluya.


Salmo 15

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: " Tú eres mi bien."
Los dioses y señores de la tierra
no me satisfacen.

Multiplican las estatuas
de dioses extraños;
no derramaré sus libaciones con mis manos,
ni tomaré sus nombres en mis labios.

El Señor es mi heredad y mi copa;
mi suerte esta en tu mano:
me a tocado un lote hermoso,
me encanta mi heredad.

Bendeciré al Señor, que aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré.

Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciará de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha.


Ant. 2. Fortaleced las manos débiles; sed fuertes y decid: "Mirad a nuestro Dios que viene y nos salvará." Aleluya.


Ant. 3. La ley se nos dio por mediación de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han venido por Jesucristo.


Cántico
Flp. 6-11

Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios;
al contrario, se anonadó así mismo,
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el "Nombre-sobre-todo-nombre";
de modo que al nombre de Jesús
toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Ant. 3. La ley se nos dio por mediación de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han venido por Jesucristo.


LECTURA BÍBLICA
(1Ts 5, 23-24)

Que el mismo Dios de la paz os consagre totalmente y que todo vuestro ser espíritu, alma y cuerpo sea custodiado sin reproche hasta la Parusía de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es a sus promesas el que os ha convocado; y él las cumplirá.



RESPONSORIO BREVE

V. Muéstranos, Señor, tu misericordia.
R. Muéstranos, Señor, tu misericordia.

V. Y danos tu salvación.
R. Muéstranos, Señor, tu misericordia.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Muéstranos, Señor, tu misericordia.



CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Ven, Señor, y danos tu paz; tu visita nos retornará a la rectitud y podremos alegrarnos en tu presencia.

Cántico de la Santísima Virgen María



PRECES

Oremos hermanos, a Cristo, el Señor, que nació de la Virgen María, y digámosle: :

Ven Señor Jesús



  • Hijo unigénito de Dios, que has de venir al mundo como mensajero de la alianza,
    haz que el mundo te reciba y te reconozca.
     
  • Tú que, engendrado en el seno del Padre, quisiste hacerte hombre en el seno de María,
    líbranos de la corrupción de la carne.
     
  • Tú que, siendo la vida, quisiste experimentar la muerte,
    concédenos superar la sentencia de la muerte.
     
  • Tú que, al venir al juicio, traerás contigo la recompensa,
    haz que tu amor sea entonces nuestro premio.

    Se pueden añadir algunas intensiones libres.

    Señor Jesucristo, tú que por tu muerte socorriste a los muertos escucha las súplicas que te dirigimos por nuestros difuntos. Pidamos ahora a nuestro Padre que sea la ayuda de nuestra debilidad: Padre nuestro...


    ORACION

    Te pedimos, Dios misericordioso, que nuestra alegre marcha hacia el encuentro de tu Hijo no tropecemos en impedimentos terrenos, sino que, guiados por la sabiduría celestial, merezcamos participar de la gloria de aquel que vive y reina contigo.


    CONCLUSIÓN

    V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
    R. Amén.


    ___________________________________


    LAUDES

    Domingo en la mañana


    SALUDO INICIAL

    V. Señor abre mis labios.
    R. Y mi boca proclamará tu alabanza.


    Ant. Al rey que viene, al Señor que se acerca, venid, adorémosle.

    Salmo 94

    Venid, aclamemos al Señor,
    demos vítores a la Roca que nos salva;
    entremos a su presencia dándole gracias,
    aclamándolo con cantos.

    Porque el Señor es un Dios grande,
    soberano de todos los dioses:
    tiene en su mano las simas de la tierra,
    son suyas las cumbres de los montes.
    Suyo es el mar, porque él lo hizo,
    la tierra firme que modelaron sus manos.

    Venid, postrémonos por tierra,
    bendiciendo al Señor, creador nuestro.
    Porque él es nuestro Dios,
    y nosotros su pueblo,
    el rebaño que él guía.

    Ojalá escuchéis hoy su voz:
    "No endurezcáis el corazón como en Meribá,
    como el día de Masá en el desierto:
    cuando vuestros padres me pusieron a prueba,
    y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras."

    Durante cuarenta años
    aquella generación me repugnó, y dije:
    "Es un pueblo de corazón extraviado,
    que no reconoce mi camino;
    por eso he jurado en mi cólera
    que no entrarán en mi descanso."

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en el principio, ahora y siempre,
    por los siglos de los siglos. Amén.


    HIMNO

    Ven, Señor, no tardes,
    ven, que te esperamos;
    ven, Señor, no tardes,
    ven pronto, Señor.

    El mundo muere de frío,
    el alma perdió el calor,
    los hombres no son hermanos
    porque han matado al Amor.

    Envuelto en noches sombrías,
    gime el mundo de pavor;
    va en busca de una esperanza,
    buscando tu fe, Señor.

    Al mundo le falta vida
    y le falta corazón;
    le falta cielo en la tierra,
    si no lo riega tu amor.

    Roma el cielo su silencio,
    baje el rocío a la flor,
    ven, Señor, no tardes tanto,
    ven, Señor. Amén.



    SALMODIA

    Ant. 1. Tenemos en Sión una ciudad fuerte: el salvador ha puesto en ella murallas y baluartes; abrid las puertas
    que con nosotros está Dios. Aleluya.


    Salmo 117

    Dad gracias al Señor porque es bueno,
    porque es eterna su misericordia.

    Diga la casa de Israel:
    eterna es su misericordia.

    Digan los fieles del Señor:
    eterna es su misericordia.

    En el peligro grité al Señor,
    y me escuchó poniéndome a salvo.

    El Señor está conmigo: no temo;
    ¿qué podrá hacerme el hombre?

    El Señor está conmigo y me auxilia,
    veré la derrota de mis adversarios.

    Mejor es refugiarse en el Señor
    que fiarse de los hombres,
    mejor es refugiarse en el Señor
    que confiar en los magnates.

    Todos los pueblos me rodeaban,
    en el nombre del Señor los rechacé;
    me rodeaban cerrando el cerco,
    en el nombre del Señor los rechacé;

    me rodeaban como avispas,
    ardiendo como fuego en las zarzas,
    en el nombre del Señor los rechacé.

    Empujaban y empujaban para derribarme,
    pero el Señor me ayudó;
    el Señor es mi fuerza y mi energía,
    él es mi salvación.

    Escuchad: hay cantos de victoria
    en las tiendas de los justos:
    "La diestra del Señor es poderosa,
    la diestra del Señor es excelsa,
    la diestra del Señor es poderosa."

    No he de morir, viviré
    para contar las hazañas del Señor.
    Me castigó, me castigó el Señor,
    pero no me entregó a la muerte.

    Abridme las puertas del triunfo,
    y entraré para dar gracias al Señor.

    Esta es la puerta del Señor:
    los vencedores entrarán por ella.

    Te doy gracias porque me escuchaste
    y fuiste mi salvación.

    La piedra que desecharon los arquitectos
    es ahora la piedra angular.

    Es el Señor quien lo ha hecho,
    ha sido un milagro patente.

    Este es el día en que actuó el Señor:
    sea nuestra alegría y nuestro gozo.

    Señor, danos la salvación;
    Señor, danos prosperidad.

    Bendito el que viene en nombre del Señor,
    los bendecimos desde la casa del Señor;
    el Señor es Dios: él nos ilumina.

    Ordenad una procesión con ramos
    hasta los ángulos del altar.

    Tú eres mi Dios, te doy gracias;
    Dios mío, yo te ensalzo.

    Dad gracias al Señor porque es bueno,
    porque es eterna su misericordia.


    Ant. 1. Tenemos en Sión una ciudad fuerte: el salvador ha puesto en ella murallas y baluartes; abrid las puertas
    que con nosotros está Dios. Aleluya.

    Ant. 2. Sedientos todos, acudid por agua; buscad al Señor mientras se le encuentra. Aleluya.


    Cántico
    Dn 3, 52-57

    Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres:
    a ti gloria y alabanza por los siglos.

    Bendito tu nombre, Santo y glorioso:
    a Él gloria y alabanza por los siglos.

    Bendito eres en el templo de tu santa gloria:
    a ti gloria y alabanza por los siglos.

    Bendito eres tú, que sentado sobre querubines
    sondeas los abismos:
    a ti gloria y alabanza por los siglos.

    Bendito eres en la bóveda del cielo:
    a ti honor y alabanza por los siglos.

    Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
    ensalzadlo con himnos por los siglos.


    Ant. 2. Sedientos todos, acudid por agua; buscad al Señor mientras se le encuentra. Aleluya.

    Ant. 3. Mirad: el Señor vendrá con poder para iluninar los ojos de sus siervos. Aleluya.


    Salmo 150

    Alabad al Señor en su templo,
    alabadlo en su augusto firmamento.

    Alabadlo por sus obras magníficas,
    alabadlo por su inmensa grandeza.

    Alabadlo tocando trompetas,
    alabadlo con arpas y cítaras,

    alabadlo con tambores y danzas,
    alabadlo con trompas y flautas,

    alabadlo con platillos sonoros,
    alabadlo con platillos vibrantes.

    Todo ser que alienta, alabe al Señor.


    Ant. 3. Mirad: el Señor vendrá con poder para iluninar los ojos de sus siervos. Aleluya.


    LECTURA BÍBLICA
    (Rm 13, 11b-12)

    Ya es hora que despertéis del sueño, pues la salud está ahora más cerca que cuando abrazamos la fe. La noche ya pasando, el día está encima; desnudémonos, pues, de las obras de las tinieblas y vistámonos de las
    armas de la luz.



    RESPONSORIO BREVE

    V. Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosostros.
    R. Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosostros.

    V. Tú que has de venir al mundo.
    R. Ten piedad de nosostros.

    V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    R. Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosostros.



    CANTICO EVANGELICO

    Ant. Mira, yo envío a mi Mensajero para que prepare mi camino delante de tí.
    Cántico a Zacarías



    PRECES

    Roguemos hermanos, al Señor Jesús, juez de vivos y muertos, y digámosle:

    Ven, Señor Jesús.
     
  • Señor Jesucristo, tú que viniste a salvar a los pecadores,
    líbranos de caer en la tentación.
     
  • Tú que vendrás con gloria para juzgar a tu pueblo,
    muestra en nosotros tu poder salvador.
     
  • Ayúdanos a cumplir con fortaleza de espíritu los preceptos de tu ley,
    para que podamos esperar tu venida sin temor.
     
  • Tú eres bendito por los siglos,
    concédenos, por tu misericordia, que llevando ya desde ahora una vida sobria y religiosa esperemos con gozo tu gloriosa aparición.

    Se pueden añadir algunas intenciones libres.

    Porque Jesucristo mismo nos lo enseñó, nos atrevemos a decir: Padre nuestro...


    ORACION

    Te pedimos, Dios misericordioso, que nuestra alegre marcha hacia el encuentro de tu Hijo no tropecemos en impedimentos terrenos, sino que, guiados por la sabiduría celestial, merezcamos participar de la gloria de aquel que vive y reina contigo.


    CONCLUSIÓN

    V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
    R. Amén.


    _____________________________________


    II° VISPERAS

    Domingo por la tarde

    SALUDO INICIAL

    V. Señor abre mis labios.
    R. Y mi boca proclamará tu alabanza.


    HIMNO

    Jesucristo, Palabra del Padre,
    luz eterna de todo creyente:
    ven, Señor, porque ya se hace tarde,
    ven y escucha la súplica ardiente.

    Cuando el mundo dormía en tinieblas,
    en tu amor, tú quisiste ayudarlo
    y trajiste, viniendo a la tierra,
    esa vida que puede salvarlo.

    Ya madura la historia en promesas,
    sólo anhela tu pronto regreso;
    si el silencio madura la espera,
    el amor no soporta el silencio.

    Con María, la Iglesia te aguarda
    con anhelos de esposa y de madre
    y reúne a sus hijos, los fieles,
    para juntos poder esperarte.

    Cuando vengas, Señor, en tu gloria,
    que podamos salir a tu encuentro
    y a tu lado vivamos por siempre,
    dando gracias al Padre en el reino. Amén.



    SALMODIA

    Ant.1. Mirad, viene el Señor con gran poder sobre las nubes del cielo. Aleluya.

    Salmo 109

    Oráculo del Señor a mi Señor:
    "Siéntate a mi derecha,
    y haré de tus enemigos
    estrados de tus pies."

    Desde Sión extenderá el Señor
    el poder de tu cetro:
    somete en la batalla a tus enemigos.

    "Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
    entre esplendores sagrados;
    yo mismo te engendre, como rocío,
    antes de la aurora."

    El Señor lo a jurado y no se arrepiente:
    "Tú eres sacerdote eterno
    según el rito Melquisedec".

    El Señor a tu derecha, el día de su ira, quebrantará a los reyes.

    En su camino beberá del torrente,
    por eso levantara la cabeza.


    Ant.1. Mirad, viene el Señor con gran poder sobre las nubes del cielo. Aleluya.

    Ant. 2. Aparecerá el Señor y no faltará: si tarda, no dejéis de esperarlo, pues llegará y no tardará. Aleluya.


    Salmo 113

    No a nosotros, Señor, no a nosotros,
    sino a tu nombre da la gloria;
    por tu bondad, por tu lealtad;
    ¿por que han de decir las naciones:
    "Dónde está tu Dios?"

    Nuestro Dios está en el cielo,
    lo que quiere lo hace.
    Sus ídolos, en cambio, son plata y oro, hechuras de manos humanas:

    tienen boca, y no hablan;
    tienen ojos, y no ven;
    tienen orejas, y no oyen;
    tienen nariz, y no huelen;

    tienen manos, y no tocan;
    tienen pies, y no andan;
    no tiene voz su garganta:
    que sean igual los que lo hacen,
    cuantos confían en ellos.

    Israel confía en el Señor:
    es su auxilio y su escudo.
    La casa de Aarón confía en el Señor:
    él es su auxilio y su escudo.
    Los fieles del Señor confían en el Señor:
    él es su auxilio y su escudo.

    Que el Señor se acuerde de nosotros y nos bendiga,
    bendiga la casa de Israel,
    bendiga la casa de Aaron,
    bendiga a los fieles de Señor,
    pequeños y grandes.

    Que el Señor os acreciente,
    a vosotros y a vuestros hijos;
    benditos seáis del Señor, que hizo el cielo y la tierra.
    El cielo pertenece al Señor, la tierra se la ha dado a los hombres.

    Los muertos ya no hablan al Señor,
    ni los que bajan al silencio.
    Nosotros, si, bendeciremos al Señor ahora y por siempre.

    Ant. 2. Aparecerá el Señor y no faltará: si tarda, no dejéis de esperarlo, pues llegará y no tardará. Aleluya.

    Ant. 3. El Señor es nuestro legislador, el Señor es nuestro rey: él vendrá y nos salvará.


    Cántico
    Ap. 19, 1-7

    Aleluya.
    La salvación, y la gloria, y el poder son de nuestro Dios. Aleluya.

    Porque sus juicios son verdaderos y justos. Aleluya.

    Aleluya.
    Alabad al Señor sus siervos todos. Aleluya.

    Los que le teméis pequeños y grandes. Aleluya.

    Aleluya.
    Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo. Aleluya.
    Alegrémonos y gocemos y démosle gracias. Aleluya.

    Aleluya.
    Llegó la boda del cordero. Aleluya.
    Su esposa se ha embellecido.
    Aleluya.

    Ant. 3. El Señor es nuestro legislador, el Señor es nuestro rey: él vendrá y nos salvará.


    LECTURA BÍBLICA
    (2Fil 4,4-5)

    Estad siempre alegres en el Señor. Otra vez os lo digo: Estad alegres. Que vuestra bondad sea conocida de todos. El Señor está cerca.


    RESPONSORIO BREVE

    V. Muéstranos, Señor, tu misericordia.
    R. Muéstranos, Señor, tu misericordia.

    V. Y danos tu salvación.
    R. Muéstranos, Señor, tu misericordia.

    V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    R. Muéstranos, Señor, tu misericordia.


    CÁNTICO EVANGÉLICO

    Ant.Dichosa tú, María, que has creído; porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá. Aleluya.

    Cántico de la Santísima Virgen María



    PRECES

    Hermanos, oremos a Cristo, el Señor que viene a salvar a todos los hombres, y digámosle confiadamente:

    Ven, Señor Jesús
     
  • Señor Jesucristo, que por el misterio de la encarnación manifestaste al mundo la gloria de tu divinidad,
    vivífica al mundo con tu venida.
     
  • Tú que participaste de nuestra debilidad,
    concédenos tu misericordia.
     
  • Tú que en tu primera venida veniste humildemente para salvar al mundo de sus pecados,
    absuélvenos de todas las culpas, cuando vuelvas de nuevo con gloria y majestad.
     
  • Tú que lo gobiernas todo con tu poder,
    ayúdanos, por tu bondad, a alcanzar la herencia eterna.

    Se pueden añadir algunas intenciones libres.

    Tú, que está sentado a la derecha del Padre, alegra con la visión de tu rostro a nuestros hermanos difuntos. Con el deseo de que la luz de Cristo ilumine a todos los hombres, digamos al Padre: Padre Nuestro...


    ORACION

    Te pedimos, Dios misericordioso, que nuestra alegre marcha hacia el encuentro de tu Hijo no tropece mos en impedimentos terrenos, sino que, guiados por la sabiduría celestial, merezcamos participar de la gloria de aquel que vive y reina contigo.


    CONCLUSIÓN

    V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
    R. Amén.



     
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