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Navidad. Fiesta de San Juan apóstol evangelista
Laudes y Vísperas
Laudes y Vísperas


Por: Catholic.net | Fuente: Catholic.net



LAUDES


San Juan,
apóstol y evangelista
Fiesta


SALUDO INICIAL

V. Señor abre mis labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

Salmo 94

Ant. Venid, adoremos al Señor, rey de los apóstoles.

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes.
Suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
"No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto:
cuando vuestros padres me pusieron a prueba,
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras."

Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
"Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso."

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.


HIMNO

Tú que revelaste a Juan
tus altísimos decretos
y los íntimos secretos
de hechos que sucederán,
haz que yo logre entender
cuanto Juan ha contado.

Déjame, Señor, poner
mi cabeza en tu costado.
Tú que en la cena le abriste
la puerta del corazón,
y en la transfiguración
junto a ti lo condujiste,
permíteme penetrar
en tu misterio sagrado.

Déjame, Señor, posar
mi cabeza en tu costado.
Tú que en el monte Calvario
entre tus manos dejaste
el más santo relicario:
la carne donde habitaste;
tú que le dejaste ser
el hijo bienadoptado.

Déjame, Señor, poner
mi cabeza en tu costado.
Y tú, Juan, que a tanto amor
con amor correspondiste
y la vida entera diste
por tu Dios y tu Señor,
enséñame a caminar
por donde a tú has caminado.
Enséñame a colocar
la cabeza en su costado. Amén.


SALMODIA

Ant. 1
El Señor eligió a Juan, el apóstol y evangelista que conservó su castidad virginal, y lo distinguió entre los demás con una gran predilección.


Salmo 62

¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansias de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré de manjares exquisitos,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a las sombras de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 1 El Señor eligió a Juan, el apóstol y evangelista que conservó su castidad virginal, y lo distinguió entre los demás con una gran predilección.

Ant. 2 Éste es Juan, el apóstol virgen, a quien Cristo en la cruz le encomendó su Madre Virgen.


Cántico.
Dn. 3,57-88. 56


Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos.

Angeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieve, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzadlo, por los siglos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 2 Éste es Juan, el apóstol virgen, a quien Cristo en la cruz le encomendó su Madre Virgen.

Ant. 3 Él discípulo a quien Jesús amaba exclamó: "¡Es el Señor!" Aleluya.


Salmo 149

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 3 Él discípulo a quien Jesús amaba exclamó: "¡Es el Señor!" Aleluya.


LECTURA BREVE

Hch 4, 19-20


Pedro y Juan, tomando la palabra, dijeron: "Juzgad por vosotros mismos si es justo, delante de Dios, obedeceros a vosotros antes que a él. Nosotros no podemos dejar de hablar acerca de lo que hemos visto y oído."


RESPONSORIO BREVE

V. Los nombrarás príncipes sobre toda la tierra.
R. Los nombrarás príncipes sobre toda la tierra.

V. Harán memorable tu nombre, Señor.
R. Sobre toda la tierra.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Los nombrarás príncipes sobre toda la tierra.


CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant.
La Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros, y contemplamos su gloria. Aleluya.

Cántico a Zacarías



PRECES

Hermanos, Edificados sobre el cimiento de los apóstoles, oremos al Padre por su pueblo santo, diciendo:

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia.



  • Padre nuestro, que quisiste que tu Hijo resucitado de entre los muertos se manifestara en primer lugar a los apóstoles,
    haz que también nosotros seamos testigos de Cristo hasta los confines del mundo.
     
  • Padre nuestro, que enviaste a tu Hijo al mundo para dar la Buena Noticia a los pobres,
    haz que sepamos proclamar el Evangelio a todas las creaturas.
     
  • Padre nuestro, que enviaste a tu Hijo a sembrar la semilla de la palabra,
    haz que, sembrando también tu palabra con nuestro esfuerzo, recojamos sus frutos con alegría.
     
  • Padre nuestro, que enviaste a tu Hijo para que reconciliara al mundo contigo,
    haz que también nosotros cooperemos a la recontrucción de los hombres.

    Se pueden añadir algunas intenciones libres

    Sintiéndonos asociados a Cristo en su obra redentora, sintámonos también unidos con él en su filiación divina, y digamos: Padre nuestro ...


    ORACIÓN.
    Dios nuestro,que nos descubriste los arcanos de tu Verbo por medio del apóstol san Juan, concédenos alcanzar una debida comprensión de todo aquello que él ha hecho llegar a nuestros oídos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.


    CONCLUSIÓN

    V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

    R. Amén.

    _______________________________



    VÍSPERAS

    Oración de la tarde

    SALUDO INICIAL

    V. Dios mío, ven en mi auxilio.
    R. Señor date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.


    HIMNO

    Norabuena vengáis al mundo,
    niño de perlas,
    que sin vuestra vista
    no hay hora buena.

    Niño de jazmines,
    rosas y azucenas,
    niño de la niña
    después dél más bella,

    que tan buenos años,
    que tan buenas nuevas,
    que tan buenos días
    a dado a la tierra;

    parabien merece,
    parabienes tenga,
    aunque tantos bienes
    como Dios posea.

    Norabuena vengáis al mundo,
    niño de perlas,
    que sin vuestra vista
    no hay hora buena.

    Mientras os tardasteis
    dulce gloria nuestra,
    estabamos todos
    llenos de mil penas;

    mas, ya que vinisteis
    y a la tierra alegra
    ver que su esperanza
    cumplida en vos sea,

    digan los pastores,
    respondan las sierras,
    pues hombre os adoran
    y Dios os contemplan:

    Norabuena vengáis al mundo,
    niño de perlas,
    que sin vuestra vista
    no hay hora buena.


    SALMODIA

    Ant. 1
    Eres príncipe desde el día de tu nacimiento, entre esplendores sagrados, yo mismo te engendré, como rocío, antes de la aurora.

    Salmo 109

    Oráculo del Señor a mi Señor:
    "Siéntate a mi derecha,
    y haré de tus enemigos
    estrados de tus pies."

    Desde Sión extenderá el Señor
    el poder de tu cetro:
    somete en la batalla a tus enemigos.
    "Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
    entre esplendores sagrados;

    yo mismo te engendre, como rocío,
    antes de la aurora."
    El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
    " tú eres sacerdote eterno
    según el rito Melquisedec."

    El Señor a tu derecha, el día de su ira,
    quebrantará a los reyes.
    En su camino beberá del torrente,
    por eso levantará la cabeza.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

    Como era en un principio, ahora y siempre,
    por los siglos de los siglos. Amén.

    Ant. 1 Eres príncipe desde el día de tu nacimiento, entre esplendores sagrados, yo mismo te engendré, como rocío, antes de la aurora.

    Ant. 2 Del Señor viene la misericordia y la redención copiosa.


    Salmo 129

    Desde lo hondo a ti grito, Señor;
    Señor, escucha mi voz;
    estén tus oídos atentos
    a la voz de mi súplica.

    Si llevas cuentas de los delitos, Señor,
    ¿quén podrá resistir?
    Pero de ti procede el perdón,
    y así infundes respeto.

    Mi alma espera en el Señor,
    espera en su palabra;
    mi alma aguarda al Señor,
    más que el centinela la aurora.

    Aguarda Israel al Señor,
    como el centinela la aurora;
    porque del Séñor viene la misericordia,
    la redención copiosa;
    y él redimirá a Israel
    de todos sus delitos.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

    Como era en un principio, ahora y siempre,
    por los siglos de los siglos. Amén.


    Ant. 2 Del Señor viene la misericordia y la redención copiosa.

    Ant. 3 En el principio, antes de los siglos, la Palabra era Dios, y hoy esta Palabra ha nacido como Salvador del mundo.


    Cántico
    Col. 1, 12-20


    Damos gracias a Dios Padre,
    que nos ha hecho capaces de compartir
    la herencia del pueblo santo en la luz.

    Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados.

    Él es imagen de Dios invisible,
    primogénito de toda criatura;
    pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:
    celestes y terrestres, visibles e invisibles.

    Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
    todo fue creado por él y para él.
    Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.

    Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.
    Él es el principio,
    el primogénito de entre los muertos,
    y así es el primero en todo.

    Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud.
    Y por él quiso Dios que reconciliar consigo todas las cosas:
    haciendo la paz por la sangre de su cruz
    con todos los seres, así el cielo como de la tierra.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en un principio, ahora y siempre,
    por los siglos de los siglos. Amén.

    Ant. 3 En el principio, antes de los siglos, la Palabra era Dios, y hoy esta Palabra ha nacido como Salvador del mundo.


    LECTURA BREVE

    Rm 8, 3b-4


    Dios envió a su propio Hijo, sometido a una existencia semejante a la de la carne de pecado. Así dictó sentencia de condenación contra el pecado, que ejercía su poder en la vida según la carne. De este modo la exigencia y el fin de la ley tuvieron cumplimiento en nosotros, que no vivimos la vida puramente natural según la carne, sino la vida sobrenatural según el espíritu.


    RESPONSORIO BREVE

    V. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.
    R. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.

    V. Y puso su morada entre nosotros.
    R. Aleluya, aleluya.

    V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    R. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.


    CÁNTICO EVANGÉLICO

    Ant.
    Por ti, Virgen María, han llegado a su complimiento los oráculos de los profetas que anunciaron a Cristo: siendo virgen, concebiste al Hijo de Dios y,
    permaneciendo virgen, lo engendraste.

    Cántico de la Santísima Virgen María



    PRECES

    Oremos, hermanos, a Dios Padre, que por su gran amor hacia nosotros nos ha enviado a su Hijo, y digámosle:

    Que la gracia de tu Hijo nos acompañe, Señor.
     
  • Dios de amor y Padre de nuestro Señor Jesucristo, tú que te has compadecido de los que viven en las tinieblas,
    escucha las súplicas que te dirigimos por la salvación de todos los hombres.
     
  • Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra,
    bendice al pueblo cristiano y concédele abundancia de paz.
     
  • Padre de todos los hombres,
    encamina a los pueblos al conocimiento de Jesucristo y da a los gobernantes de las naciones la luz de tu Espíritu.

    Se pueden añadir algunas intenciones libres
     
  • Tú que proclamaste dichosos a los que mueren en tu paz,
    haz que la luz eterna brille sobre los que han muerto en Cristo, para que descansen de sus fatigas y reciban el premio de sus obras.

    A pesar de que en el mundo existe el odio y la división, oremos a aquel que nos ha hermanado en Jesucristo, diciendo: Padre Nuestro ...


    ORACIÓN

    Dios todopoderoso, concédenos que, al vernos envueltos en la luz nueva de tu Palabra hecha carne, hagamos resplandecer en nuestras obras la fe que haces brillar en nuestra mente. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.


    CONCLUSIÓN

    V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
    R. Amén.



     
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