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Viernes V Semana de Cuaresma
Laudes y Vísperas

Laudes y Vísperas


Por: Catholic.net | Fuente: Catholic.net




LAUDES

Oración de la Mañana


INVITATORIO


V. Señor, abre mis labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

Ant Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: "No endurezcáis vuestro corazón."

Salmo 94

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes.
Suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
"No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto:
cuando vuestros padres me pusieron a prueba,
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras."

Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
"Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso."

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.


HIMNO

Delante de la cruz los ojos míos
quédenseme, Señor, así mirando,
y sin ellos quererlo estén llorando,
porque pecaron mucho y están fríos.

Y estos labios que dicen mis desvíos,
quédenseme, Señor, así cantando,
y sin ellos quererlo estén rezando,
porque pecaron mucho y son impíos.

Y así con la mirada en vos prendida,
y así con la palabra prisionera,
como la carne a vuestra cruz asida.

quédeseme, Señor, el alma entera;
y así clavada en vuestra cruz mi vida,
Señor, así, cuando queráis me muera. Amén.


SALMODIA

Ant. 1
Aceptarás los sacrificios, ofrendas y holocaustos, sobre tu altar, Señor.

Salmo 50

Misericordia, Dios mío por tu bondad;
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.

En la sentencia tendrás razón,
en el juicio brillará tu rectitud.
Mira, que en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.

Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.

Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.

¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.

Líbrame de la sangre ¡oh Dios,
Dios, Salvador mío!,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.

Los sacrificios no te satisfacen;
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado:
un corazón quebrantado y humillado
tú no lo desprecias.

Señor, por tu bondad, favorece a Sión
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 1 Aceptarás los sacrificios, ofrendas y holocaustos, sobre tu altar, Señor.

Ant. 2 Con el Señor triunfará y se gloriará la estirpe de Israel.


Cántico
Is. 45,15-26


Es verdad: tú eres un Dios escondido,
el Dios de Israel, el Salvador.
Se avergüenzan y se sonrojan todos por igual,
se van avergonzados los fabricantes de ídolos;
mientras el señor salva a
Israel con una salvación perpetua,
para que no se avergüencen ni se sonrojen
nunca jamás.

Así dice el Señor, creador del cielo
- él es Dios -,
él modeló la tierra,
la fabricó y la afianzó;
no la creó vacía,
sino que la formó habitable:
"Yo soy el Señor y no hay otro"

No te hablé a escondidas,
en un país tenebroso,
no dije a la estirpe de Jacob:
"Buscadme en el vacío."

Yo soy el Señor que pronuncia sentencia
y declara lo que es justo.
Reuníos, venid, acercaos juntos,
supervivientes de las naciones.
No discurren los que llevan su ídolo de madera,
y rezan a un dios que no puede salvar.

Declarad, aducid pruebas,
que deliberen juntos:
¿Quién anunció esto desde antiguo,
quién lo predijo desde entonces?
¿No fui yo, el Señor?
- No hay otro Dios fuera de mí -

Yo soy un Dios justo y salvador,
y no hay ninguno más.

Volveos hacia mí para salvaros,
confines de la tierra,
pues yo soy Dios y no hay otro.

Yo juro por mi nombre,
de mi boca sale una sentencia,
una palabra irrevocable:
"Ante mí se doblara toda rodilla,
por mí jurará toda lengua,"
dirán: "Solo el Señor
tiene la justicia y el poder."

A Él vendrán avergonzados
los que se enardecían contra él,
con el Señor triunfará y se gloriara
la estirpe de Israel.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 2 Con el Señor triunfará y se gloriará la estirpe de Israel.

Ant. 3 Entrad en la presencia del Señor con aclamaciones.


Salmo 99

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con aclamaciones.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre:

"El Señor es bueno.
Su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades."

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 3 Entrad en la presencia del Señor con aclamaciones.


LECTURA BREVE

Is. 52, 13-15


Mirad: mi siervo tendrá éxito, será enaltecido y ensalzado sobremanera. Y, así como muchos se horrorizaron de él, pues tan desfigurado estaba que ya ni parecía hombre, no tenía ni aspecto humano, así también muchos pueblos se admirarán de él y, a su vista, los reyes enmudecerán de asombro porque verán algo jamás narrado y contemplarán algo inaudito.


RESPONSORIO BREVE

V. Él me librará de la red del cazador.
R. Él me librará de la red del cazador.

V. Me cubrirá con su plumaje.
R. Él me librará de la red del cazador.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Él me librará de la red del cazador.


CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant.
"Muchas y buenas obras os he hecho ver -dice el Señor-, ¿por cuál de ellas me queréis apedrear?"

Cántico a Zacarías



PRECES

Demos gracias a Cristo, el Señor, que al morir en cruz nos dió la vida, y digámosle con fe:

Tú que por nosotros moriste, escúchanos, Señor.



  • Maestro y Salvador nuestro, tú que nos revelaste con tu palabra el designio de Dios y nos renovaste con tu gloriosa pasión,
    no permitas que nuestro días transcurran entre vicios y pecados.
     
  • Que sepamos, Señor, mortificarnos hoy al tomar los manjares del cuerpo,
    para ayudar con nuestra abstinencia a los hambrientos y necesitados.
     
  • Que vivamos sanamente este día de penitencia cuaresmal
    y lo consagremos a tu servicio mediante obras de misericordia.
     
  • Sana, Señor, nuestras voluntades rebeldes
    y llénanos de tu gracia y de tus dones.

    Se pueden añadir algunas intenciones libres


    Que el Espíritu que habita en nosotros y nos une en su amor nos ayude a decir: Padre nuestro ...


    ORACIÓN

    Perdona, Señor, las culpas que hemos cometido a causa de nuestra debilidad y, por tu misericordia, líbranos de la esclavitud en que nos tienen cautivos nuestros pecados. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

    CONCLUSIÓN

    V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
    R. Amén.

    _____________________________

    VÍSPERAS

    Oración de la Tarde



    INVOCACIÓN INICIAL


    V. Dios mío, ven en mi auxilio
    R. Señor date prisa en socorrerme.

    V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    R. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.


    HIMNO

    Muere la vida y vivo yo sin vida
    ofendiendo la vida de mi muerte
    sangre divina de las venas vierte
    y mi diamante su dureza olvida

    Está la majestad de Dios tendida
    en una dura cruz, y yo de suerte
    que soy de sus dolores el más fuerte
    y de su cuerpo la mayor herida.

    ¡Oh duro corazón de mármol frío!
    ¿Tiene tu Dios abierto el lado izquierdo
    y no te vuelves un copioso rio?

    Morir por él será divino acuerdo,
    mas eres tú mi vida, Cristo mío,
    y, como no la tengo, no la pierdo. Amén.


    SALMODIA

    Ant. 1
    Sáname, Señor, porque he pecado contra ti.

    Salmo 40

    Dichoso el que cuida del pobre y desvalido;
    en el día aciago lo pondrá a salvo el Señor.

    El Señor lo guarda y lo conserva en vida,
    para que sea dichoso en la tierra,
    y no la entrega a la saña sus enemigos.

    El Señor lo sostendrá en el lecho del dolor,
    calmará los dolores de su enfermedad.

    Yo dije: "Señor, ten misericordia,
    sáname porque he pecado contra ti."

    Mis enemigos me desean lo peor:
    "A ver si se muere y se acaba apellido."

    El que viene a verme habla con fingimiento,
    disimula su mala intención,
    y cuando sale afuera, la dice.

    Mis adversarios se reúnen a murmurar contra mí,
    hacen cálculos siniestros:
    "Padece un mal sin remedio,
    se acostó para no levantarse"

    Incluso mi amigo, del que yo me fiaba,
    que compartía mi pan,
    es el primero en traicionarme.

    Pero tú, Señor, apiádate de mí,
    haz que pueda levantarme,
    para que yo les dé su merecido.

    En esto conozco que me amas:
    en que mi enemigo no triunfa de mí.

    A mí, en cambio, me conservas la salud,
    me mantienes siempre en tu presencia.

    Bendito el Señor, Dios de Israel,
    ahora y por siempre. Amén, Amén.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en un principio, ahora y siempre,
    por los siglos de los siglos. Amén.

    Ant. 1 Sáname, Señor, porque he pecado contra ti.

    Ant. 2 El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob


    Salmo 45

    Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
    poderoso defensor en el peligro.

    Por eso no tememos aunque tiemble la tierra
    y los montes se desplomen en el mar.

    Que hiervan y bramen sus olas,
    que sacudan a los montes con su furia:

    El Señor de los ejércitos está con nosotros,
    nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

    El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
    el Altísimo consagra su morada.

    Teniendo a Dios en medio, no vacila;
    Dios la socorre al despuntar la aurora.

    Los pueblos se amotinan, los reyes se rebelan;
    pero la lanza de su trueno y se tambalea la tierra.

    El Señor de los ejércitos está con nosotros,
    nuestro alcázar es el Dios de jacob.

    Venid a ver las obras del señor,
    las maravillas que hace en la tierra:

    Pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe,
    rompe los arcos, quiebra las lanzas,
    prende fuego a los escudos.

    "Rendíos, reconoced que yo soy Dios:
    más alto que los pueblos mas alto que la tierra."

    El señor de los ejércitos está con nosotros,
    nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en un principio, ahora y siempre,
    por los siglos de los siglos. Amén.

    Ant. 2 El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

    Ant. 3 Vendrán todas las naciones y se postraran en tu acatamiento, Señor.


    Cántico.
    Ap. 15,3-4


    Grandes y maravillosas son tus obras,
    Señor, Dios omnipotente,
    justos y verdaderos tus caminos,
    ¡oh rey de los siglos!

    ¿Quién no temerá, Señor,
    y glorificará tu nombre?
    Porque tú solo eres santo,
    porque vendrán todas las naciones
    y se postrarán en tu acatamiento,
    porque tus juicios se hicieron manifiesto.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en un principio, ahora y siempre,
    por los siglos de los siglos. Amén.

    Ant. 3 Vendrán todas las naciones y se postraran en tu acatamiento, Señor.


    LECTURA BREVE
    1Pe 2, 21b-24


    Cristo padeció por nosotros, dejándonos un ejemplo para que sigamos sus huellas. Él no cometió pecado ni encontraron engaño en su boca; cuando le insultaban, no devolvía el insulto; en su pasión no profería amenazas; al contrario, se ponía en manos del que juzga justamente. Cargando con nuestro pecados subió al leño, para que, muertos al pecado,vivamos para la justicia. Sus heridas nos han curado.


    RESPONSORIO BREVE

    V. Yo dije: "Señor, ten misericordia."
    R. Yo dije: "Señor, ten misericordia."

    V. Sáname, porque he pecado contra ti.
    R. Señor, ten misericordia.

    V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    R. Yo dije: "Señor, ten misericordia."


    CÁNTICO EVANGÉLICO

    Ant.
    Si no queréis creerme a mí, creed a estas obras, que hago en nombre de Dios.

    Cántico de la Santísima Virgen María



    PRECES

    Oremos a Jesús, el Señor, que santificó por su propia sangre al pueblo, y digámosle:

    Compadécete, Señor, de tu pueblo.
     
  • Redentor nuestro, por tu pasión, concede a tus fieles la fuerza necesaria para mortificar su cuerpo,ayúdalos en su lucha contra el mal y fortalece su esperanza,
    para que se dispongan a celebrar santamente tu resurrección.
     
  • Haz que los cristianos cumplan con su misión profética anunciando al mundo tu Evangelio
    y dando testimonio de él por su fe, esperanza y caridad.
     
  • Conforta, Señor, a los que están tristes,
    y otórganos a nosotros el poder consolar a nuestros hermanos.
     
  • Haz que tus fieles aprendan a participar en tu pasión con sus propios sufrimientos,
    para que sus vidas manifiesten tu salvación a los hombres.

    Se pueden añadir algunas intenciones libres


    Tú que eres Autor de la vida, acuérdate de los difuntos y dales parte en tu gloriosa resurrección. Con el gozo de sabernos hijos de Dios, acudamos a nuestro Padre, diciendo: Padre nuestro...


    ORACIÓN

    Perdona, Señor, las culpas que hemos cometido a causa de nuestra debilidad y, por tu misericordia, líbranos de la esclavitud en que nos tienen cautivos nuestros pecados. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.


    CONCLUSIÓN

    V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
    R. Amén.





     





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