Menu



Jesús es bajado de la cruz
Devocionario. Oraciones Principales Via Crucis niños
Decimotercera Estación


Por: Guillermo Urbizu | Fuente: Catholic.net





Jesús ya no padece más. De todas y cada una de sus heridas brota todavía sangre. Nos han quitado al Maestro, al Señor, al Amigo. Pero era necesario que Él muriera para que todo cambiara, para que el hombre despertara al fin. Ahí tenemos a Jesús, hecho Sacramento, alimento. Oh Dios, que esta vida, sin Ti, ya no la quiero.


Benjamín y Cayo ayudan a colocar la escalera que el discípulo de Jesús José de Arimatea trae con él, pues ha pedido el Cuerpo a Pilato para enterrarlo. Bajan al Señor con sumo cuidado. Lo recoge María en sus brazos. Todos forman un corro alrededor de la Madre y del Hijo. Cayo sostiene el brazo izquierdo de Jesús, Benjamín el derecho. Los dos observan las llagas de sus manos. La escena es muy emocionante. ¡Cómo abraza y besa María –nuestra Madre- el Cuerpo destrozado de su Hijo! No nos cansamos de mirar tampoco nosotros esta piedad, este cariño...

-Recordad su promesa –dice Juan-, el Señor volverá a estar con nosotros. Él es el verdadero Mesías, el que nos salva del pecado y de la muerte. No tengáis miedo.

- En una ocasión dijo –recordó una de las mujeres- que “Dios no es Dios de muertos, sino de vivos”.

- Y María Magdalena reza en voz alta con unas palabras del profeta Isaías: “Él tomó nuestras enfermedades y cargó con nuestras dolencias”.

Cuesta arrancarle el Cuerpo de Jesús a María. Juan la abraza, la consuela, la mima... También los demás. José de Arimatea lo envuelve en una sábana limpia y lo deja en un pequeño carro. El sepulcro no está lejos. Todos le acompañamos. Cayo se queda junto a María. Benjamín sin embargo sube al carro, junto al Cuerpo de Jesús.

El sufrimiento de Jesús ha sido locura de amor. Él nos enseña, con su ejemplo, a no quejarnos tanto, a ofrecer a Dios lo que nos cuesta, lo que no nos gusta. El mérito está en el amor que ponemos al hacer las cosas. Todo tiene sentido para aquel que ama la voluntad de Dios.

La Cruz de Jesús queda ahí, sola, en la cumbre del monte Calvario. Antes de marcharse, sin que nadie se dé cuenta, Cayo la besa.



Regresar al principio





 

Compartir en Google+
Reportar anuncio inapropiado |

Publicar un comentario sobre este artículo



(no será publicado)








* Gracias por su comentario. El número de mensajes que pueden estar en línea es limitado. La longitud de los comentarios no debe exceder los 500 caracteres. Catholic.net se reserva el derecho de publicación de los mensajes según su contenido y tenor. Catholic.net no se solidariza necesariamente con los comentarios ni las opiniones expresadas por sus usuarios. Catholic.net no publicará comentarios que contengan insultos o ataques y se reserva el derecho de publicar direcciones de correo o enlaces (links) a otras páginas.


Ver Comentarios


Consultorios
Hospitalidad católica
Servicio fraterno de acompañamiento espiritual
P. Miguel Ángel Fuentes IVE
Orientación espiritual a matrimonios
P.Pedro Mereu SDB
Acompañamiento, escucha y dirección espiritual
Enrique Santiago Ellena
Especialidad en temas de familia, especialmente en la relación de las personas
P. Carlos Skertchly L.C.
Formaciòn y Espiritualidad del Sacerdote
Susana Barroilhet
Consejería en temas de la Familia y de la Vida
Rosa Gemma Ortiz Sánchez
Ayuda en momentos de crisis
[+] Ver más consultores
Reportar anuncio inapropiado |