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Decálogo de las familias para las primeras comuniones de sus hijos
Diez verbos que pueden ayudarnos a vivir con sentido y profundidad este día tan esperado para nuestros hijos


Por: Catholic.net | Fuente: www.revistaecclesia.com



"A todos los niños que en estas semanas se encuentran por primera vez con Jesús Eucaristía les dirijo un especial saludo, deseando que se conviertan en sarmientos de la Vid y que crezcan como verdaderos discípulos suyos". SS Benedicto XVI

El pasado mes de octubre el Papa Benedicto XVI se reunía con cerca de cien mil niños italianos que habían hecho la primera comunión, acompañados de sus padres y de sus catequistas. El papa entabló un diálogo, una catequesis, con los niños. Uno de ellos le preguntó a Benedicto XVI:

-- "¿Qué recuerdos tienes del día de tu primera comunión?
-- En el centro de mis recuerdos se halla este pensamiento: Jesús entraba en mi corazón. Y, junto con Jesús, Dios mismo estaba conmigo. Y que era un don de amor que valía mucho más que todo lo que se podía recibir en la vida. Comprendí que comenzaba una nueva etapa en mi vida".

Mayo es tiempo de celebrar las primeras comuniones de los hijos, día inolvidable en el que muchas veces nos sentimos desconcertados ante las exigencias sociales que poco a poco han ido configurando esta fiesta tan especial para la familia cristiana.

Diez verbos -cuyas iniciales forman la palabra clave: Eucaristía- pueden ayudarnos a vivir con sentido y profundidad este día tan esperado para nuestros hijos (Cfr. MJ Decálogo, María Dolores López Guzmán, en "Misión Joven", 350, 2006)

ESPERAR: La primera comunión es comienzo, no es final... Ir más allá del instante es fundamental. Comienza una nueva etapa en el proceso de iniciación cristiana de vuestro hijo, que no se puede quedar ahí. La comunidad os necesita.

UNIR: Crear un ambiente de unión y no de división será el mejor de vivir lo que es central en ese día: la común-unión.

CONVIVIR: Caer en la cuenta de que las celebraciones son momentos de encuentro en la familia (padres e hijos, hermanos, abuelos, tíos, amigos...) y con las familias de los compañeros de mis hijos.

ALEGRARSE: Para que la alegría no se esfume es imprescindible poner más los ojos en Dios que en nuestros deseos, gustos, y, a veces, problemas y discrepancias.

RECORDAR: Preparar algún detalle personal que sea auténtico recordatorio del encuentro que el niño ha tenido con Dios. Este encuentro es lo verdaderamente central.

INTENSIFICAR: Favorecer los momentos en los que compartir con el niño confidencias, oraciones y conversaciones sobre la experiencia de Dios recibida.

SIMPLIFICAR: Convertirse en "contrapunto" de los mensajes que incitan al consumo de inevitables y absurdos regalos. Hacer que el día sea "sencillamente distinto".

TRANSMITIR: Comunicar la propia fe es el mejor regalo. Es una buena ocasión para mostrar que la experiencia de la comunión transforma cada día y es Jesús quien nos da la luz que ilumina y orienta nuestra vida.

INTERIORIZAR: Detener la mirada en lo verdaderamente significativo. Hacer balance del día con el niño o niña destacando lo más importante.

AGRADECER: Participar totalmente del Cuerpo y de la Sangre del Señor es motivo más que suficiente para alabar y agradecer a Dios su invitación a formar parte de El. Eucaristía significa "acción de gracias".

Nuestra felicitación más sincera a los niños y niñas que vais a hacer la primera comunión, que vais a recibir a Jesús en la Eucaristía. Extended nuestro saludo a vuestras familias. Igualmente, un agradecimiento a los esforzados catequistas que los habéis acompañado en este proceso de iniciación a la vida cristiana.

Delegación de Catequesis de la archidiócesis de Zaragoza
Publicado en "Iglesia en Aragón", 14 de mayo de 2006





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