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Novena a Nuestra Madre del Perpetuo Socorro
Devocionario. Novenas

Oraciones para cada día.


Por: Misioneros Redentoristas | Fuente: Catholic.net




Se comienza con un himno apropiado


Oración

(rezada por todos)

¡Oh, Madre del Perpetuo Socorro! Aquí tienes a tus pies a un humilde servidor que a ti acude y en ti confía. Madre de misericordia, ten piedad de mí. Oigo que todos te llaman Refugio y Esperanza de los pecadores; sé, pues, mi refugio y Esperanza. Socórreme por amor a Jesucristo, tiende la mano a un servidor caído que a ti se encomienda y se consagra para siempre a ti. Bendigo y doy gracias Dios, que por su misericordia me ha concedido esta confianza en ti, que yo miro como un signo de salvación. ¡Infeliz de mí! En el pasado he caído en la culpa de no haber acudido a ti, y tengo por cierto que, si a ti Madre mía me encomiendo, me ayudarás y saldré victorioso. Pero este es mi temor: que en las ocasiones de pecar deje de llamarte en mi ayuda y así me pierda. Concédeme, pues, esta gracia que ardientemente te pido: que en los asaltos del mal recurra a ti, diciendo: Maria, ayúdame; Virgen del Perpetuo Socorro, no permitas que pierda el amor a Dios.

(Se reza tres veces avemaría)



Oh Madre del Perpetuo Socorro, concédeme la gracia de que pueda siempre invocar tu bellísimo nombre ya que es el Socorro del que vive y Esperanza del que muere. Ah, María, María de los pequeños y olvidados, haz que tu nombre sea de hoy en adelante el aliento de mi vida. Cada vez que te llame, Madre mía, apresúrate a socorrerme, pues, en todas mis tentaciones, y en todas mis necesidades propongo no dejar de invocarte diciendo y repitiendo: María, María, Madre Mía. Oh que consuelo, que dulzura, que confianza, que ternura siente todo mi ser con sólo repetir tu nombre y pensar en ti, Madre Mía. Bendigo y doy gracias a Dios que te ha dado para bien nuestro ese nombre tan dulce, tan amable y bello. Mas no me contento con pronunciar tu bendito nombre, quiero pronunciarlo con amor, quiero que el amor me recuerde que siempre debo acudir a ti, Madre del Perpetuo Socorro.

(Se reza tres veces avemaría)


Líder:: Ruega por nosotros, Madre del Perpetuo Socorro.

Todos: Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.


Oración

Líder: Señor Jesús, que nos diste a tu Madre Santísima para que con el titulo insigne de Madre del Perpetuo Socorro la venerásemos, te suplicamos que los que imploran con frecuencia su maternal favor, participemos constantes de los frutos de tu Redención, que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.


Invocaciones

Líder: ¡Oh, Madre del Perpetuo Socorro! Nuestros corazones rebozan de confianza en ti a causa del nombre que llevas. Acudimos a ti y queremos manifestarte nuestras necesidades; venimos a implorar tu maternal socorro. Escucha, Madre, nuestras humildes súplicas.


A cada invocación se responde:

Madre del Amor, ven en mi socorro.




  • ¡Oh, Madre del Perpetuo Socorro, cuyo solo nombre inspira confianza! ...
  • Si alguna esclavitud nos encadena al pecado, para romperla...
  • Contra las seducciones del mundo y todo lo que nos oprime...
  • Si vivimos en la tibieza, para que nos reanimemos...
  • En la recepción de los sacramentos y en el cumplimiento de los deberes cristianos...
  • En todas las pruebas y trabajos de la vida....
  • Contra nuestra propia inconstancia, y para perseverar hasta el fin...
  • Para que siempre promovamos el Amor, la fraternidad y la justicia...
  • Para que nuestra vida sea siempre evangelio...
  • ¡Oh, Madre nuestra, hasta nuestro último suspiro!..


    (Se canta un himno apropiado)


    Oración a nuestra Madre

    (Rezada por todos)

    Oh, Santísima Virgen María, que para inspirarnos una confianza sin límites has querido tomar el dulcísimo nombre de Madre del Perpetuo Socorro, te imploramos nos socorras en todo tiempo y en todo lugar, en las tentaciones, después de las caídas, en las dificultades, en todas las miserias de la vida y sobre todo en el trance de la muerte.
    Concédenos, Oh amorosa Madre el pensamiento y la costumbre de recurrir siempre a ti porque estamos ciertos de que si somos fieles en invocarte tu serás fiel en socorrernos.
    Obtén para nosotros esta gracia de las gracias, la gracia de suplicarte sin cesar con la confianza de hijos a fin de que por la virtud de esta súplica constante obtengamos tu perpetuo socorro y la perseverancia hasta el fin.
    Bendícenos Oh tierna y cariñosa Madre, ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte.
    Amén.


    Bendición de los enfermos

    Líder: Nuestro auxilio está en el nombre del Señor.
    Todos: Que hizo el cielo y la tierra.

    Líder: Oye, Señor, mi oración.
    Todos: Y mi clamor llegue a Ti.

    Líder: El Señor esté con ustedes.
    Todos: Y también contigo.

    Líder: Oh Señor Misericordioso, consolador de los fieles, te rogamos humildemente, que visites a todos los enfermos de nuestra Comunidad de fe, como visitaste a la suegra de Simón. Ayúdalos, Señor, para que, fortalecidos con tu presencia, perseveren en la fe y en el amor. Te lo pedimos a ti, que vives y reinas, por los siglos de los siglos.
    Todos: Amén.

    Todos:Oh Madre del Perpetuo Socorro, que seas amada, seas venerada, seas invocada y seas eternamente bendita porque tu eres mi esperanza, mi amor, mi Madre y mi vida. Amén.


    Oración por las vocaciones

    Lider: Señor Jesús, tu has querido que nosotros colaboremos contigo en la salvación del mundo. La cosecha es grande, pero los obreros son pocos. Nuestro pueblo necesita hombres y mujeres comprometidos con el Evangelio; necesita jóvenes que están dispuestos a dar su vida por la causa del Reino de Dios. Te pedimos, por la intercesión de Nuestra Madre del Perpetuo Socorro, que de entre nuestras familias, suscites jóvenes que consagren sus vidas a los mas necesitados. Haz que nuestros jóvenes, al igual que María, no sólo escuchen tu llamada sino también que sepan responderte con generosidad. Envía, pues, Señor, a tu pueblo sólidos matrimonios cristianos, solteros que se entreguen al servicio de la comunidad, sacerdotes y religiosos a tu Iglesia, particularmente a nuestra Congregación Redentorista. Te lo pedimos a ti, que vives y reinas por los siglos de los siglos.
    Amén.

    Todos: Que por la intercesión de nuestra Madre del Perpetuo Socorro, Dios nos bendiga a todos: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

     





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