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La Virgen de Urcupiña
En América
La verdadera devoción a la Virgen en la imagen de Urcupiña. El sentido de la festividad que se celebra en Quillacollo.


Por: Mons. Tito Solari Arzobispo de Cochabamba | Fuente: Semanario de la Aruquidiósesis de Cochabamba




Fiesta de Urcupiña

¿A qué nos referimos cuando hablamos de Urcupiña?, ¿a los quince días de preparación de esta fiesta?, ¿a la entrada folclórica?, ¿a la concentración de miles de comerciantes?, ¿a la fiesta cargada de cerveza?, ¿a la peregrinación que la noche del 15 de agosto empieza desde la plaza principal de Cochabamba para llegar a la madrugada del 16 al Santuario de Quillacollo?.

Se refiere ¿a la visita de las autoridades?; la fiesta de Urcupiña ¿es la fiesta de las piedras del Calvario?, ¿son las bendiciones, confesiones o grandes celebraciones eucarísticas que se hacen en la plaza en el Santuario o en Calvario?.

Creo que cuando nos referimos a la fiesta de Urcupiña nos referimos a todas estas cosas, siempre y cuando estas iniciativas nazcan del amor a la Virgen María nuestra Madre, cuando estas iniciativas sean gestos, iniciativas acciones coherentes con el clima religioso que es propio de la fiesta de la Virgen María.

La Prefectura, la Alcaldía de Quillacollo, las fraternidades folclóricas y la Iglesia han aprobado reglamentos sobre la fiesta de Urcupiña; este reglamento reconoce como alma de la fiesta, la devoción a la Virgen María, esto es lo que tiene que mover y animar cada iniciativa de la fiesta.

¿Lograremos hacer de este proyecto una realidad? ¿o seguiremos con grandes fracasos e inútiles ilusiones de poder convertir todo ese movimiento en auténtica fiesta? ¿Continuará la Iglesia avalando escenarios de erotismo?, ¿a campañas de alcoholismo? o ¿ avalar áreas de puro comercio?.

Creo que de veras los desafíos auténticos de esta fiesta serán los de crear espacios sagrados , donde la persona encuentre a Dios. Crear un clima de devoción donde el alma se alimente del espíritu y de la fe; ofrecer oportunidades de oración, de confesiones de auténticas revelaciones de la fe, de auténticas celebraciones de la integración nacional, de la unidad del pueblo boliviano; estos son los grandes desafíos. Preparémonos entonces con fe y con amor a visitar a nuestra Madre la Virgen de Urcupiña y hacer realidad todo lo que ella espera de nosotros. Es el deseo y la súplica del Obispo de Cochabamba para todos los fieles, los peregrinos y las personas involucradas en esta gran iniciativa de la fiesta de Urcupiña.




EL MILAGRO DE LA VIRGEN DE URCUPIÑA


Exhortación Pastoral (1979) Por Mons. Armando Gutiérrez Granier.

La Santísima Virgen María cuenta con una devoción sincera en nuestro país, y también en nuestra ciudad. La fiesta de la Asunción de la Virgen es una de las numerosas manifestaciones de la devoción Mariana, que es cristiana, desde el momento en que fue ella quién nos trajo al Salvador y la Salvación en su seno purísimo, que la Iglesia compara, en bella imagen, al Arca de la Alianza.

La devoción a Nuestra Señora no es adoración, como algunos afirman sin razón. Sabemos los católicos que la adoración solo es debida a Dios. Tampoco adoramos imágenes, como otros aseguran. Veneramos, a través de la imagen, a quien ella representa a María, en la Natividad, en la Inmaculada Concepción, al pie de la Cruz y en la gloriosa Asunción. Así como veneramos la imagen o la fotografía de nuestra madre en la tierra, o los novios la de sus novias.

Este es el sentido de la festividad de nuestra Señora de la Asunción que se celebra en Quillacollo bajo el nombre de la Virgen de Urcupiña.

Veamos primeramente el sentido de la fiesta:

La Sagrada Escritura nos ofrece dos visiones que proyectan su luz. La primera es el Apocalipsis, que nos presenta a la Virgen como una señal grandiosa que aparece en el cielo. Una mujer, vestida de sol, con la luna bajo los pies y en su cabeza una corona de doce estrellas. La Mujer da a luz un hijo varón, destinado por Dios a gobernar el mundo, y la Bestia que representa al Maligno, procura devorarlo, pero el niño es arrebatado, llevado ante Dios. Es la figura de María, que trae en sus entrañas el Salvador del Mundo. La Escritura y la Tradición nos la presenta exenta de toda mancha de pecado. De ahí surge la creencia de la Iglesia en el dogma de la Inmaculada Concepción. María sin mancha de pecado.

Pero, al lado de la figura triunfal de María, coronada sobre toda criatura, el Evangelio nos presenta el otro lado de la medalla. María, la humilde servidora del Señor, en quien Dios hace obras grandes, el que eleva a los humildes y derriba de su trono a los soberbios. En este sentido, María es el prototipo de corazón pobre, que reconoce pequeñez de esclava ante Dios y por esa razón el Poderoso realiza grandes cosas en ella, como la Virgen canta en el Magnificat. Bienaventurados los pobres de espíritu, porque ellas verán a Dios. San Pablo nos dice que el Pecado entró en el mundo, y, con él, la muerte. Porque todos pecaron, todos hemos de morir. Pero, María, precisamente, porque no pecó, no fue condenada a la Muerte y a causa de esta excepción de Dios, entró en el cielo por el Tránsito , pasó directo a la Vida, sin pasar por la Muerte.

Este es el sentido de la festividad de hoy que se celebra en Quillacollo. Es verdad que en muchos casos, la devoción a la Virgen en la imagen de Urcupiña, no es devoción completamente tal. Esta mezcla de aspectos de imperfección, el interés por las cosas materiales, la confusión de una fe pura, con rasgos de impureza, en suma, una religiosidad popular que requiere purificación, para hacerse digna de la gran pureza de la Virgen. Pero, de ahí a afirmar, lisa y llanamente que todo en esta festividad es mera superstición, intercambio económico u otras calificaciones que recibe, hay distancia.

Por otra parte. ¿Quién podría afirmar que tiene una fe carente de escorias? Habiendo, pues, como hay, una manifestación de fe en la festividad de Urcupiña, será tarea de los pastores ir purificándola mediante una acción pastoral, principalmente evangelizadora y catequética. Es esta la tarea que nos corresponde en los próximos años, a partir de hoy. Corresponderá, por otra parte al párroco y a las autoridades edilicias, procurar no servirse de esta religiosidad popular con designios económicos a favor de diferentes causas y obras, que pueden ser buenas. La devoción, por ser manifestación de fe, porque está ligada al evangelio, no puede ser utilizada por nadie y para nada. El evangelio y la Fe han de ser servidos y nadie puede servirse de ellos.

Al finalizar estas líneas autorizando una peregrinación que ha de ser hecha con sentido de oración y penitencia y no de mera exhibición, rogamos a los encargados de ella, el párroco de Quillacollo y los sacerdotes que le habrán de colaborar que den contenido a la romería a fin de que sea manifestación de fe y de penitencia y no mero bullicio, folclore o excesos incompatibles con una manifestación verdaderamente religiosa. Como palabra final decimos a los fieles un pensamiento sobre la Virgen, que canta el himno de vísperas. Gozo del mundo, estrella de los cielos, madre del Sol, engendras al Creador, tiende tu mano, virginal María, al pobre pecador.





 

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