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Los niños de siete años
Los niños ya tienen una idea clara de ellos mismos; saben que son distintos a los demás, y lo ven todo en función de ellos.


Por: CAP | Fuente: CAP



A esta edad, los niños ya tienen una idea clara de ellos mismos; saben que son distintos a los demás y todo lo ven en función de ellos y de sus intereses. Son el centro de sus pensamientos y conversaciones.

Aspecto físico:

* Son muy inquietos.

El catequista puede ponerles algún ejercicio motriz cada vez que el grupo se encuentre inquieto, con movimientos rítmicos y ordenados que los tranquilicen. Las actividades de la clase deben estar planeadas de tal manera que puedan participar los alumnos en ellas. Es recomendable seleccionar a los alumnos más inquietos como ayudantes para mantenerlos ocupados.

* Se distraen y molestan constantemente.

Cuando esto suceda, el catequista puede hacer una pregunta de interés, contar un chiste, decir una adivinanza, cambiar de actividad (aunque no tenga que ver con el tema) para captar la atención y luego volver al tema de la clase. Es recomendable evitar quedarse sentado en el escritorio, sino más bien moverse por todo el salón.


Aspecto intelectual:

* Tienen períodos de atención cortos, les gusta cambiar de actividad con frecuencia. El catequista deberá variar las actividades de la clase y poner mucho entusiasmo en cada una de ellas. Organizar canciones, juegos y dinámicas para profundizar en el tema.

* Son curiosos y entusiastas.

El catequista debe aprovechar la curiosidad de los niños para el mejor aprovechamiento de la clase, utilizando "sorpresas escondidas", acertijos, adivinanzas, y frases que los dejen con interés para la siguiente clase dando alguna pista de lo que se va a tratar, de lo que se va a hacer o del tiempo litúrgico que se va a vivir en la Iglesia.

* Todavía les cuesta trabajo captar lo abstracto.

El catequista debe prever actividades para hacer que entiendan los conceptos abstractos a través de ejemplos concretos, objetos visuales y palpables, dinámicas y experiencias que les hagan vivir lo que están aprendiendo.

* Les gusta no sólo oír la idea, sino gritarla, cantarla, actuarla.

La clase de catequesis se puede volver muy dinámica y divertida si el catequista aprovecha este gusto de los niños. Ellos sienten que están jugando y los contenidos se graban en su mente a través del canto, de los gritos y las actuaciones.

* Les gusta el dibujo, la lectura y la música.

Es una ventaja, pues para hacer la clase divertida, el catequista no tendrá que planear dinámicas muy complicadas: con ponerlos a dibujar y a cantar, los niños estarán encantados.

Aspecto afectivo:

* Tienen una sensibilidad muy viva. Se emocionan fácilmente y no saben controlar sus sentimientos: pueden pasar de estar sonrientes y amables a enojones y de malas en un instante. Por lo general son cariñosos y alegres.

El catequista deberá tratarlos con cariño y delicadeza y evitar gritarles y castigarles. Aprovechar esta sensibilidad para acercarlos a Dios y a los más necesitados a través del canto y de la narración de historias tiernas. Poco a poco enseñarles a controlar sus sentimientos, alentando las buenas actitudes y desalentando las malas.

* Necesitan adquirir confianza en sí mismos. Se sienten orgullosos cuando hacen lo que se espera de ellos, quieren agradar y triunfar. Quieren ser niños buenos, ser admirados y valorados.

El catequista deberá darles cariño y comprensión, hacer que se sientan apreciados y aceptados. Elogiarlos con palabras cuando hagan lo que se espera de ellos y felicitarlos por su buen comportamiento. Decirles frases de aliento constantemente. Destacar sus cualidades, no sus defectos. Darles pequeñas responsabilidades dentro del salón de clases.

* Todo lo ven en función de ellos y sus intereses.

No se les pueden pedir grandes obras de generosidad, pues el egocentrismo es parte de su proceso de maduración, pero sí se les puede hacer ver el amor que reciben de Dios y poco a poco irlos educando en la generosidad, a través de pequeños sacrificios. Se les debe hacer notar que ellos son los que más ganan cuando son generosos con los demás.

* Les gustan las colecciones.

El catequista puede aprovechar este gusto para la motivación: que durante el año coleccionen buenas acciones, estrellas por portarse bien, sellos de buena conducta en su cuaderno, o cualquier otra cosa que ayude a la clase. Estarán felices de hacerlo.

Aspecto social:

* Hacen amistades con facilidad y defienden a sus amigos.

El catequista debe fomentar en el salón de clases un clima agradable y de compañerismo, en el cual se conozcan los niños y puedan hacer y mantener amistades. Que exista respeto entre los alumnos del salón. Aprovechar su gusto por defender a los amigos, para hacerles ver que deben defender a la Iglesia, a su familia, a los más pobres y necesitados porque también son sus amigos.

* Ya saben trabajar con otros en equipo.

El catequista debe aprovechar esta capacidad para organizar trabajos por equipo en relación con los temas vistos en clase o el tiempo litúrgico de la Iglesia. Sin embargo, debe tener en cuenta que él mismo debe dirigirlos y supervisarlos, pues aún no son capaces de organizarse.

* No les gusta perder.

El catequista deberá ser capaz de manejar los descontentos que puedan surgir si organiza algún juego o dinámica de estilo competitivo. Es recomendable recordarles que se trata de un juego en el cual no importa quién gane sino que se diviertan y aprendan.

Aspecto moral:

* Ya pueden distinguir claramente entre lo bueno y lo malo en ejemplos concretos: Saben que es malo robar, desobedecer y mentir entre otras cosas. Ya son capaces de valorar actitudes. Aprecian la virtud de la verdad.

El catequista puede aprovechar esta capacidad para continuar con la formación de una conciencia recta y para enriquecer sus clases con ejemplos concretos y casos que ellos mismos pueden analizar. Si algún niño hace algo malo y los demás lo acusan, el catequista debe dejar claro que la acción no es buena pero que la persona sigue valiendo mucho porque Dios nos sigue amando a pesar de que a veces hagamos cosas que no sean buenas. Felicitarlos cada vez que hablen con la verdad y si dicen mentiras, recordarles por qué no se deben decir.

* Aceptan los castigos si están justificados, pero se rebelan si se consideran inocentes.

El catequista deberá ser muy prudente al imponer castigos y sanciones, procurando siempre tener toda la información para no cometer una injusticia.

* Ya demuestran interés por el dinero.

El catequista deberá enseñarles el valor del dinero dentro de una escala de valores para que aprendan a situarlo en el lugar que le corresponde. Ponerles ejemplos de gente generosa que con su dinero ha ayudado a muchas obras de la Iglesia. Se puede aprovechar para fomentar el hábito del ahorro. Se les puede proponer hacer colectas u obras generadoras de fondos para apoyar a las misiones, a las vocaciones o a su parroquia.

Aspecto religioso:
* Tienen una fe espontánea pues perciben que hay un ser superior a ellos. Van formando su imagen interna de Dios y gustan de su relación con Él. Dios es para ellos una fuerza misteriosa. Es su protector.

El catequista deberá presentarles realidades y buenas imágenes de Dios, ya que si éstas son buenas, Dios será bueno para ellos. Deberá evitar manejar la imagen de Dios como juez que únicamente juzga y castiga y que está viendo si se portan bien o mal, sino más bien la imagen de Dios Padre bueno que quiere muchísimo a sus hijos y que siempre está dispuesto a ayudarles en lo que ellos necesiten.

* Su religiosidad está más a nivel imaginación que realidad.

No distinguen aún la realidad de lo que sucede en su imaginación, por lo cual tienden todavía a atribuirle intenciones a las cosas como si estuvieran animadas. Dios es una fuerza misteriosa para ellos y rezan como si Dios fuera una lámpara mágica. Les gusta repetir las palabras y los gestos de los ritos religiosos, aunque no le encuentren sentido ni los entiendan.

El catequista deberá enseñar a los niños que Dios sabe qué es lo que más nos conviene y cuál es el mejor momento para darnos o no darnos lo que le pedimos.

Algunos ya comienzan a aprender gestos, ritos y comportamientos religiosos porque reciben a esta edad el sacramento de la Penitencia y de la Primera Comunión. Por esto, es un buen momento para enseñarles el sentido de participar con la comunidad de la Iglesia y el significado de los sacramentos, de los tiempos litúrgicos, y de las ceremonias religiosas y los ornamentos utilizados en ellas.

* Les gusta oír historias de la Biblia y representarlas o dibujarlas.

Es un buen momento para preparar una pastorela o una representación de cualquier historia de la Biblia, ya que les encanta la actuación.


Técnicas didácticas sugeridas para esta edad:
El dibujo. Modelado con plastilina o con arcilla. Dramatización. Entrevistas sencillas. Trabajos de recortar y pegar, iluminar.
Lecturas sencillas de vidas ejemplares.
Escuchar relatos, narraciones. Escenificaciones. Trabajos manuales.

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