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Teología Natural

Filosofía de Dios
La necesidad de hablar y conocer la existencia de Dios


Por: Antonio Orozco | Fuente: Arvo.net







1. El primer artículo de nuestro Credo: Creo en Dios. Hablar de Dios significa afrontar un tema sublime y sin límites, misterioso y atractivo. Pero aquí en el umbral, como quien se prepara a un largo y fascinante viaje de descubrimiento—tal permanece siempre un genuino razonamiento sobre Dios—, sentimos la necesidad de tomar por anticipado la dirección justa de marcha, preparando nuestro espíritu a la comprensión de verdades tan altas y decisivas. A este fin considero necesario responder enseguida a algunas preguntas, la primera de las cuales es: ¿Por qué hablar hoy de Dios?

2. En la escuela de Job, que confesó humildemente: «(He hablado a la ligera... Pondré mano a mi boca» (40, 4), percibimos con fuerza que precisamente la fuente de nuestras supremas certezas de creyentes, el misterio de Dios, es antes todavía la fuente fecunda de nuestras más profundas preguntas: ¿Quién es Dios? ¿Podemos conocerlo verdaderamente en nuestra condición humana? ¿Quiénes somos nosotros, creaturas, ante Dios?. Con las preguntas nacen siempre muchas y a veces tormentosas dificultades: Si Dios existe, ¿por qué entonces tanto mal en el mundo? ¿Por qué el impío triunfa y el justo viene pisoteado? ¿La omnipotencia de Dios no termina con aplastar nuestra libertad y responsabilidad?. Son preguntas y dificultades que se entrelazan con las expectativas y las aspiraciones de las que los hombres de la Biblia, en los Salmos en particular, se han hecho portavoces universales: «Como anhela la cierva las corrientes de las aguas, así te anhela mi alma, ¡oh Dios! Mi alma está sedienta de Dios, de Dios vivo: ¿Cuándo iré y veré la faz de Dios? (Sal 41/42, 2-3): De Dios se espera la salvación, la liberación del mal, la felicidad y también, con espléndido impulso de confianza, el poder estar junto a El, «habitar en su casa» (cf. Sal 83/84, 2 ss.). He aquí pues que nosotros hablamos de Dios porque es una necesidad del hombre que no se puede suprimir.


SS Juan Pablo II. Creo en Dios, Alocución del 3 Agosto 1985.



En los siguientes artículos trataremos de conocer más acerca de Dios:

Si Dios no existiese

Dios "es"

Demostrar la existencia de Dios

La razón ante el misterio

Las "pruebas del nueve"



 







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