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Colegio de Abogados Católicos de México
El propósito del Colegio de Abogados Católicos de México es contribuir a la recuperación o al mantenimiento de los principios cristianos en la filosofía y la ciencia del derecho...


Por: . | Fuente: Colegio de Abogados Cat?os de M?co



El anuario Pontificio del año 2005 señala que el número de fieles bautizados ha crecido, pasando de 1.071 millones en 2002 a 1.086 millones en 2003. Por lo que concierne a la distribución de los católicos en las diferentes áreas geográficas, se resalta en particular que en América se encuentra el 49.8% de los católicos del mundo entero, mientras en Europa el 25.8%, en África el 13.2%, en Asia el 10.4% y Oceanía el 0.8%.

En el comunicado se señala que hay 405,450 sacerdotes (de los cuales 268. 041 son diocesanos y 137,409 religiosos). El número total de presbíteros en el 2003 ha crecido respecto al año anterior. También han aumentado las ordenaciones sacerdotales, que en 2003 fueron 9.317 y 9.247 en 2002. El numero de seminaristas inscritos en los seminarios de filosofía y teología ha pasado de 112,643 en 2002 a 112 ,273 en 2003. Por ultimo, en cuanto al porcentaje de seminaristas por continente, América cuenta con el mayor numero 37,191, seguido de Asia, con 27,931, Europa, con 24, 387, África, con 21,909 y Oceanía con 955 seminaristas.

Sin embargo estos datos cuantitativos aunque progresivos, porcentualmente no dejan de despejar y en cambio osan desplegar muchas dudas.

Vivimos en palabras de Espeja “un eclipse de la divinidad con el que atravesamos los umbrales del Siglo 21 que quizá sea necesario para que los seres humanos experimenten la grandeza y miseria de su libertad en una sociedad humana y rabiosamente humanista cada vez mas sensible a su carencia de humanidad…”

Nos marca el canon 1008 “Sacramento ordinis ex divina institutione Inter. Chrisfideles quidam, charactere indelebili quo crantur et depurantur ut, pro suo quisque gradu, in persona christi capitis munera docendi, sanctificandi et regendi adimplentes, Dei populum pascant

In persona christi capitis, es decir en la persona de Cristo Cabeza, las funciones de santificar, enseñar y regir.

Los cristianos católicos creyentes, sabemos que cuando el sacerdote ejerce el ministerio para el cual ha sido consagrado es Cristo mismo quien actúa, pero esas tres funciones especificas no le imprimen un carácter indeleble – aunque deseable - en todas sus actividades cotidianas, ya que son seres humanos con carencias y necesidades como todos los demás.

A partir del año 2001 comenzando por Estados Unidos ha ido in crecendo una ola sistematizada de ataques y desprestigio contra la estructura de la Iglesia Católica, esta vez no es con la violencia física esta vez es con la agresión de la llamada tolerancia a las minorías cuya carga ideológica es como un maremoto que va arrasando cuanto encuentra a su alrededor y los fieles laicos lejos de preocuparnos por ejercer nuestro bautismo con fidelidad y apego a la iglesia continuamos esperanzados para que surja y siga surgiendo desde la jerarquía la solución.

Tradicionalmente, en nuestro país existía un doble discurso respecto a la convivencia de la vida civil y la vida religiosa, por un lado, la vida civil oficialmente perseguía de día a la Iglesia y de noche iban y se confesaban y porque no hasta tenían un familiar cura o monja y le invitaban a cenar de vez en vez.

A medida que el clero fue tomando mayor relevancia y que deja de ser una cuestión de doble discurso la relación iglesia estado, la distancia hace perder la brújula a aquellos que no la conocían y durante años se concibió al sacerdote como alguien ajeno a esta tierra como alguien intocable con quien se convivía pero prácticamente comía del aire y de las limosnas porque era bien sabido que al padrecito tan solo con tocar la mano ya con eso tenia.

Cuando empezamos a ver que los sacerdotes también se expresan y que son igual de humanos, en lugar de establecer las condiciones necesarias para que no sean tratados como ciudadanos de segunda, muy por el contrario en estos tiempos la falta de compromiso ético personal hace a la gente tener una exigencia de lo que no nos es factible y plausible estar ajenos hoy llegar a una delegación, ser acusado y ser sacerdote es prácticamente signo de culpabilidad.

Es por ello que hemos decidido crear esta fundación de ayuda y apoyo legal a los sacerdotes, para esto realizaremos nuestro trabajo en tres etapas fundamentales, la primera esta en establecer un plan de prevención y cambio de cultura en el trato con la gente, la campaña preventiva para que no hagan cosas buenas que parezcan malas, en otras palabras orientarlos a vivir esta nueva realidad.

La segunda etapa consistiría en crear un modelo jurídico que permita establecer los mecanismos idóneos de consulta para que ellos puedan tener un medio fácil de acceso a contratos modelo y ejercer acciones legales preventivas antes de tomar una determinación jurídica de cualquier asunto.

Los sacerdotes necesitan con urgencia ser atendidos en todos los aspectos humanos de los cuales son olvidados quizás por la errónea concepción de la sacralizad al clero de la que son a veces objeto, quizás porque estamos acostumbrados a recibir sin dar.

Esta fundación necesita actuar para atender a los que nos sirven porque el hombre espiritual del mundo cada vez amenaza con ser mayor el hombre no obstante los avances tecnológicos no encuentra y continua buscando muchos y variados medios para explicar su vida.

Necesitamos guías coherentes que nos ayuden a encontrar el camino ¿Cómo hubiese Cristo expandido el evangelio sin Pablo? Y ¿Cómo Pablo hubiese llagado a ser quien fue sin Cristo?, necesitamos no solo enviar obreros a las mies necesitamos cuidar de una forma integral a esos obreros para que sigan dando fruto y cuidados porque si no si solo los enviamos y abandonamos no tendremos de pronto obrero alguno en las mieles del señor.

Ahora que en la sociedad mexicana se ha alcanzado por fin la conquista de ciertas libertades, la paradoja estriba en que con mayor asiduad, la mayoría de la población estaría dispuesta a renunciar a esos ideales, con tal de contar con la cobertura de las necesidades básicas.

En estas libertades conquistadas en la democracia hay quienes añoran volver a viejos esquemas y quienes alguna vez enarbolaron ideales, ahora están en el desencanto de un país que al parecer no tiene rumbo definido.

Su Santidad Juan Pablo II, el 6 de marzo de 1997 compartió en un discurso con diputados del partido popular europeo, lo siguiente:

“Cuando el simbolismo cristiano es objeto de escarnio y se desecha a Dios de la construcción humana, esta ultima se vuelve frágil, ya que acaban faltándole los fundamentos antropológicos y espirituales. Además, sin referencia a la dimensión trascendente, el camino político queda frecuentemente reducido a una ideología.

A la inversa, quienes poseen una visón cristiana de la política, ponen atención en la experiencia personal de la fe en Dios, de sus contemporáneos, insertan su camino en un proyecto que sitúa al hombre en el centro de la sociedad, y son consientes de que su compromiso constituye un servicio a favor de sus hermanos, de los que son responsables ante el señor de la historia”.

¿Cuál es la respuesta de los laicos a la necesidad de nuestra Iglesia?

Respondiendo a esas dos necesidades básicas de nuestra sociedad, surge inspirado por el espíritu santo EL COLEGIO DE ABOGADOS CATÓLICOS DE MÉXICO, con la esperanza de constituirse con la venia del eminentísimo Arzobispo Primado de México en una Asociación Publica de Fieles Laicos.

El propósito del Colegio de Abogados Católicos de México es contribuir a la recuperación o al mantenimiento de los principios cristianos en la filosofía y la ciencia del derecho, en la actividad legislativa, judicial y administrativa, en la enseñanza y en la investigación, así como en la vida pública y profesional.

Los objetivos particulares son:

Proveer el Bien Común mediante la Asunción de los valores morales contenidos en la Doctrina y el Magisterio de la Iglesia Católica, intentando que estos regulen las acciones de los individuos y de la sociedad.
Defender y difundir privada y públicamente los principios de dicha doctrina y de dicho magisterio.
Contribuir al mejoramiento del orden jurídico positivo sobre la base de los principios del Derecho Natural.
Defender al clero en el ejercicio de sus actividades profesionales y representarlos ante el estado y sus demás sociedades intermedias y particulares.

Difusión de la doctrina y de la enseñanza social de la iglesia, principalmente en el terreno jurídico, e indagación de los medios que aseguren su aplicación.

El Código estará compuesto por un consejo formado por destacados juristas en donde por domicilio corresponde al Arzobispo Primado de México ejercer las funciones y venia eclesiástica a través del Canciller de la Curia, quien tendrá voz y voto de calidad en todas y cada una de las decisiones del Colegio.
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