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Cuaresma y Semana Santa

Escribas y fariseos hipócritas
Mateo 23, 1-12. Cuaresma. No creernos superiores a los demás, pidamos a Dios en esta cuaresma la virtud de la humildad.


Por: José Ignacio Olvera Mendoza | Fuente: Catholic.net



Del santo Evangelio según san Mateo 23, 1-12
En aquel tiempo, Jesús habló tanto para el pueblo como para sus discípulos: "Los maestros de la Ley y los fariseos han ocupado el puesto que dejó Moisés. Hagan y cumplan todo lo que ellos dicen, pero no los imiten, porque ellos enseñan y no practican. Preparan pesadas cargas, muy difíciles de llevar, y las echan sobre las espaldas de la gente, pero ellos ni siquiera levantan un dedo para moverlas. Todo lo hacen para ser vistos por los hombres. Miren esas largas citas de la Ley que llevan en la frente y los largos flecos de su manto. Les gusta ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos reservados en las sinagogas. Les agrada que los saluden en las plazas y que la gente los llame Maestro. En cuanto a ustedes, no se dejen llamar Maestro, porque no tienen más que un Maestro, y todos ustedes son hermanos. No llamen Padre a nadie en la tierra, porque ustedes tienen un solo Padre, el que está en el Cielo. Tampoco se dejen ustedes llamar Guía, porque ustedes no tienen más Guía que Cristo. El más grande entre ustedes se hará el servidor de todos. Porque el que se pone por encima, será humillado, y el que se rebaja, será puesto en alto.

Oración introductoria
Jesús mío, al inicio de esta oración quiero reconocerte antes que nada como mi Maestro, Padre y Guía. Pues sólo Tú Señor, sólo Tú eres quien alumbra mi camino, quien me abraza en el peligro, quien me enseña a afrontar los imprevistos. Gracias por ser Quien eres. Gracias por ser Tú lo único que necesito.

Petición
Señor, que pueda aceptar mis cualidades con humildad reconociendo que eres Tú el Autor de todo don, y que acepte mis fallas fortalecido en tu Infinita Paciencia y Misericordia, que me ayudan a soportarlas y afrentarlas con paz y confianza.

Meditación del Papa
De este modo podemos acoger con fe las advertencias que Jesús dirige a nuestra conciencia, para asumir un comportamiento acorde con ellas. En el pasaje de hoy, amonesta a los escribas y fariseos, que en la comunidad desempeñaban el papel de maestros, porque su conducta estaba abiertamente en contraste con la enseñanza que proponían a los demás con rigor. Jesús subraya que ellos «dicen, pero no hacen» (Mt 23, 3); más aún, «lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar» (Mt 23, 4). Es necesario acoger la buena doctrina, pero se corre el riesgo de desmentirla con una conducta incoherente. Por esto Jesús dice: «Haced y cumplid todo lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen» (Mt 23, 3). La actitud de Jesús es exactamente la opuesta: él es el primero en practicar el mandamiento del amor, que enseña a todos, y puede decir que es un peso ligero y suave precisamente porque nos ayuda a llevarlo juntamente con él (cf. Mt 11, 29-30). (Benedicto XVI, Ángelus, Plaza de San Pedro, 30 de octubre de 2011)

Reflexión
La coherencia de vida es mi primer apostolado, antes que ir a la India como misionero o ir a África para cargar la cruz junto a los cristianos perseguidos. Es mejor ver a mi alrededor y analizar si ya vivo un testimonio auténtico de la fe que profeso con mi familia, amigos, compañeros de trabajo, comunidad parroquial... Al final, este testimonio se resume en la vivencia del mandamiento nuevo de Jesús: amando a aquel o aquella que se cruza a mi lado, estando alerta a sus necesidades, haciendo oración por los demás, hablando bien de otros y nunca criticando si las palabras no construyen; viviendo con sencillez, y sin vanidad, las obras de misericordia. De manera que al finalizar el día, al recostarme en la noche, haga un breve examen del día o la semana, y en paz pueda verme de cara a Dios. Para que Él pueda mirarme como hijo suyo y no semejante a los fariseos hipócritas que tanto amó también, pero que su egoísmo les impidió abrir su corazón para vivir de cara la realidad y a la verdad de las cosas. Aceptemos lo bueno y lo no tan bueno. Pero sobre todo confiemos en que con Él todo lo podemos, porque nada hay imposible para Él. Después de todo, Él no nos llamaría a la santidad, si supiera que no podemos alcanzarla. Con Él, no hay pero que valga.

Propósito
Dedicaré cinco minutos antes de dormir para hacer un examen de mi día, primeramente dando gracias a Dios por todo y renovando mi compromiso cristiano de amar más y siempre.

Diálogo con Cristo
Jesús, Tú me conoces bien. Sabes quién soy, sabes cuántas veces no he dado un buen testimonio. Te pido que nunca te alejes de mí; que me hagas consciente de que soy tuyo, de que nunca me dejas solo, de que me amas a pesar de mis pecados y que juntos podemos todo. ¡Señor, dame la gracia de ser un cristiano como Tú me quieres en todo momento de mi vida!


Queridos amigos, el Señor Jesús se presentó al mundo como siervo, se despojó totalmente de sí mismo y se rebajó hasta dar en la cruz la más elocuente lección de humildad y de amor. De su ejemplo brota la propuesta de vida: «El primero entre vosotros será vuestro servidor. (Benedicto XVI, Ángelus, Plaza de San Pedro, 30 de octubre de 2011).


 

Preguntas o comentarios al autor  José Ignacio Olvera Mendoza L.C

Vive la Cuaresma consultando este Especial de Cuaresma




 

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