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Balance de razones a favor y en contra de las drogas
Aunque desaparecieran los delitos ligados a la producción y consumo, lo que nunca desaparecerían serían los delitos cometidos bajo la influencia de las drogas


Por: Comité Independiente anti-sida | Fuente: Comité Independiente anti-sida




La producción, tráfico y consumo de drogas se ha convertido en uno de los fenómenos más preocupantes en España. Tras muchos años de silencio y disimulo, como quien esperara que el mal se agotara por sí mismo, se ha demostrado que esto no ha sido así, y el fuego amenaza ya los cimientos del Estado. Otros países del globo vienen a ser las barbas de tu vecino que ves pelar. Desde las filas de los que practican la creencia economicista, por la que consideran que ellos y todo en el mundo se mueven por motivos económicos, se afirma que cualquier cosa que genere demanda debe tener un estatuto de legalización. Sólo interesa oferta y demanda, y no el lugar que ocupa el producto en la realidad social. La droga no es un producto cualquiera, como tampoco son las armas, la pornografía, la estricnina, el cianuro, o las minas antipersonales.

Los que dudan de que deba estar prohibido el tráfico de drogas suelen usar los siguientes comentarios o razonamientos :

- Así no habría tantos que se enriquecen con el narcotráfico, ni muertes por peleas de bandas.
- Equiparan el alcohol a las drogas, y citan la Ley Seca que en Norteamérica se usó contra el alcohol, y que trajo muchos efectos no buscados y nada positivos.
- Si está prohibida la venta se genera delincuencia.
- En ciertos grupos marginales encuentra incentivos consumir algo prohibido.

Ante estos comentarios, hay que hacer estos otros :

- El consumo excesivo de alcohol tiene consecuencias negativas, y por lo tanto es rechazable ; en esa misma línea debe rechazarse con idéntica o mayor severidad la droga. La mención de los efectos negativos del consumo de otros productos no debe servir para relativizar la singular gravedad del problema de la droga.

- No es razonable legitimar prácticas radicalmente contrarias al bien común. Y es incoherente despenalizar el consumo entendiéndose simultáneamente que debe penalizarse el tráfico.

- Cuando hay mafiosos, su tarea surge donde pueda haber negocio. Al Capone lo hizo con el alcohol, y las apuestas, pero si no, lo habría hecho con otra mercancía. De igual forma, las mafias gallegas que se dedicaban al tabaco rubio, se pasaron a la droga que daba más beneficios.

- Si no estuviera prohibido robar, entonces ya no habría delincuencia por robo ... ¿no ?.

- La despenalización de la venta además de ser inmoral no evitaría la delincuencia de los adictos que, si no tuviesen dinero lo conseguirían como ahora, robando o asaltando.

- Es ilusorio pensar que legalizando el tráfico descendería el precio de las drogas. Se generaría una industria oligopolística legal y poderosísima con todo tipo de productos, etc. y, al final, habría que subvencionar a muchos consumidores. Sería como legalizar el impuesto revolucionario que se paga a ETA, apelando al "realismo".

Pensamos que el balance es claro. Pero, no sólo hay que pensar en prohibiciones y consiguientes penas, sino que hay que inculcar con más empeño, normas morales en la familia, en la escuela , etc., y la demanda disminuirá. La demanda comenzó siendo muy principalmente inducida por la difusión de estímulos, ejemplos y doctrinas de diverso tipo y origen en el seno de un clima moral, social y cultural progresivamente propicios para la acogida de la droga. Ahora esos pasos deben desandarse justo en el sentido contrario, para inducir el rechazo de la droga.
Los estados no asumen esta responsabilidad de la educación. Se encuentran inermes. Pero ello se debe a la naturaleza de esos estados confesionalmente economicistas que se ocupan más de atender a los deseos de sus clientelas mediante la recaudación de impuestos, que a velar por el bien común.

¿Cuál es la solución ?

Legalizar, facilitar o subvencionar la existencia de un gigantesco oligopolio de la droga, con dimensiones planetarias, pensando que el fuego se extinguirá por si mismo mediante campañas informativas y publicitarias, es ingenuo. ¿Se ha procedido así en la lucha contra el tabaco ?. ¿No es cierto que se está persiguiendo la producción y prohibiendo su publicidad y consumo multando a tabaqueras ?. Apuntamos estas soluciones conjuntas :

- 1º En primer lugar intensificar expresamente y por todos los conductos a nuestro alcance la reordenación cultural y moral de la sociedad.

- 2º Ofrecer a los drogadictos el estatuto de enfermo que carece de libertad de decisión: acogerlos y cuidarlos integral y sistemáticamente, aunque no lo desee.

- 3º Guerra a muerte a la producción y tráfico de estupefacientes.

- 4º Penalizar el consumo de droga, sin que esto reste fuerza al las tres anteriores medidas

Todo esto es razonable y posible, y hay que aplicarlo a la vez.

Para dar más razones en contra de la legalización de las drogas vamos a dar unos datos. Según un estudio de la Universidad de Columbia de 1998, en Estados Unidos había 1.250.000 reclusos en las cárceles federales y estatales, y otros 567.000 en las prisiones locales. Una proporción diez veces mayor a la de cualquier país civilizado. Hay allí ya más presos, que estudiantes universitarios. Pues bien, de todos estos, el 80% de los presos están en la cárcel por delitos relacionados con las drogas y el alcohol.
El argumento en el que se apoyan los que propugnan la legalización, es que se reduciría las acciones criminales relacionadas con drogas. El alcohol no está prohibido, pero no por eso deja de ser peligroso. El abuso de alcohol es causa de gran número de accidentes de tráfico, de accidentes laborales, de reducción de la esperanza de vida, y de buena parte de los delitos violentos. El hecho de que el alcohol esté legalizado, no impide que esté en el origen de muchas conductas criminales. Lo mismo se puede decir de las drogas. Aunque desaparecieran los delitos ligados a la producción y consumo, lo que nunca desaparecerían serían los delitos cometidos bajo la influencia de las drogas. Con la diferencia de que la mayor oferta de un producto ya legalizado haría aumentar los consumidores. Cada vez se ponen más cortapisas a la publicidad de las bebidas alcohólicas, y al tabaco, y sin embargo, parece que otros quieren quitar barreras a la difusión de las drogas.

Finalizamos este debate, a modo de resumen, con una cita de H.F.C. Mansilla, opinando sobre la futurible legalización de la droga en EE.UU. : "En la situación contemporánea, caracterizada por un hedonismo plebeyo, por una declinación sin precedentes del sentido de la responsabilidad (...), por un claro debilitamiento de instituciones estatales como la justicia y la policía, la legalización total de la droga en Estados Unidos ocasionaría probablemente un desplome de valores normativos de dimensiones imprevisibles, o por lo menos, un deterioro aún mayor del entramado social. El cual se encuentra ya en situación bastante precaria debido a una fatal conjunción de perfección técnica con frialdad humana







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