Menu



Ignorancia sobre la libertad
La libertad de hacer lo que se quiere, termina en la esclavitud de hacer lo que no se quiere


Por: Salvador Casadevall | Fuente: Catholic.net



“La libertad de hacer lo que se quiere, termina en la esclavitud de hacer lo que no se quiere”
Frente a la triste historia sobre el suicidio de una joven algunos escribieron que la joven “amaba la libertad” y sólo en la muerte pudo encontrarla.
¿De que tipo de libertad se está hablando?

En los tiempos que corren urge hablar con rigor y usar las expresiones en forma correcta. Es tan fácil confundir. Y sobre la libertad hay una gran confusión. Se toma por libertad actitudes que son lo contrario de lo que es.

La concepción de libertad que se ensalza con el suicidio de esta joven es una libertad de indiferencia desligada absolutamente de la voluntad de hacer el bien. De desear el bien. La libertad nunca está ligada o digamos bien expresada cuando se busca el mal o algo malo. Suicidarse nunca está bien, nunca es expresión de acto bueno. De buen ejemplo.
Encontrar la libertad en la muerte de un suicida no es verdaderamente libertad.

Sólo hay libertad en sentido propio cuando se busca el bien. Cuando se busca lo que es bueno, el bien ajeno, el bien de mi familia el amor a mi propia existencia. Cuando se elige el bien que plenifica, eso es libertad.

Hay una gran ignorancia sobre que es la libertad.
Sería justo que todos nuestros jóvenes, tan defensores de la libertad y también los adultos tuvieran cabal conocimiento de, en que consiste la libertad.
Como se ejerce y cuales son los valores que persigue.

Para ello hay que ir a la fuente. La libertad le fue dada al hombre por el Dios Creador. Le fue dada no para que haga lo que le venga en gana, sino para que sea libre para hacer lo que deba. Le fue dada para hacer lo que debo, no lo que quiero. Y el deber siempre conduce al bien. Todo lo contrario del querer, del hacer lo que me gusta.

El que usa la libertad para hacer lo que quiere, termina siendo esclavo de lo que hace. Porque quiero, fumo y cuando me doy cuenta ya no puedo dejar de fumar. Me convertí en un esclavo del cigarrillo. Perdí mi libertad.
Añadenle aquí todas las libertades que el hombre se toma hay un mosaico de vicios y malas costumbres que siempre terminan mal, terminan esclavizándolo.

¿Por qué? Porque nadie puede cambiar el motivo creador por el cual le fue dada la libertad. Le fue dada para el bien y para hacer algo bueno, no para hacer algo malo.
Hablemos del uso de mi libertad para hacer lo que me pide Dios.
Empecemos con unas preguntas: ¿Que sufre el hombre actual ?
¿Que vive el hombre de hoy?
¿En la actualidad que se entiende por libertad ?

Algunas personas entienden por libertad, hacer lo que se les antoja.
Hacer todo lo que quieren. Lo que les gusta.
Porque soy un joven libre, porque soy un hombre libre, porque soy una mujer libre. Total no hago mal a nadie.

Otras personas le dan otro enfoque más interesado; libertad es hacer lo que me conviene.
Otros es hacer lo que hacen todos. Todo el mundo lo hace,
¿porque no lo voy hacer yo ?
Que problema hay, ¿que yo ejerza mi libertad haciendo lo que me place?
¿Porque no puedo vestirme a la moda? Todos lo llevan.

Y así cuando me quiero acordar y sin darme cuenta, es normal que vaya enseñando dónde la espalda cambia de nombre. Todos lo hacen, todos lo llevan.
La libertad mal entendida no sólo afecta a la persona que la ejerza mal, sino también invade e hiere el ejercicio de la libertad de toda la sociedad.

No puedo ser un padre o madre de familia si hago todo lo que se me antoja, si hago lo que me conviene, si hago lo que hacen todos y no lo que debo hacer en cada circunstancia de padre o de madre.
Esta actitud no sólo produce estragos en él o ella, como persona, sino que su familia es la primera en salir afectada en su vivir como familia.
Los hiere a todos, los perjudica a todos.

El ejercicio de la libertad no es algo exclusivo, sino que es algo que también la ejerzo yo, para que cunda a los demás. Para que sirva de ejemplo a los demás.

Hoy, muchos nos creemos libres. Muchos nos creemos que gozamos de gran libertad, pero sin embargo estamos esclavizados.
¿Porque? Porque la libertad mal entendida, esclaviza. Provoca en las personas esclavitudes.
Que se lo pregunten a los que un día empezaron probando una droga.
Cuando se quieren acordar no pueden prescindir en drogarse.

Veamos alguna: la esclavitud de los instintos. Si vamos al diccionario sobre el instinto dice: “la actitud que emana hacía un fin sin previo conocimiento, sin reflexión previa.”
Es lo que hacen todos los animales
El gorrión hace su nido por instinto, como lo viene haciendo desde el principio de la vida y lo seguirá haciendo así, hasta el fin de los tiempos.
El perro hace de perro y el caballo hace de caballo, instintivamente.

El hombre es el único animal creado que sabe, que sabe. Tiene noción de todo lo que sabe. Por eso puede reflexionar, puede pensar
Y por ello al instinto le debe poner el conocimiento, la reflexión y todo el saber de lo que uno sabe o saben los otros, los que lo rodean.
Los hombres de hoy, nos nutrimos de todo lo aprendido por lo que vivieron los de antes de nosotros.

Si yo me dejo llevar por mis instintos, y no reflexiono estoy retrocediendo en el tiempo, al nivel animal, al nivel de la bestia
No estoy aprovechando lo vivido enteramente por otros.
No estoy aprovechando en mi beneficio las experiencias vividas por otros.

La libertad es una facultad para que el hombre, sea más hombre.
Para que el hombre sea menos esclavo y más libre.
La libertad es todo aquello que me hace crecer, todo aquello que sirve para que otro crezca.
Es la facultad para hacer el bien.

La libertad le fue dada al hombre por Dios, no para hacer lo que quiere, sino para hacer lo que debe. Y el que hace lo que debe, siempre hace bien, enseña el bien, vive el bien.

Para ejercer plenamente la libertad necesitamos la ley, que es el gran pedagogo para conducirnos. El hombre necesita de la conducción de la ley. El hombre de hoy, frecuentemente, no tiene a la ley como conductora de sus actos.

Reconozcamos que somos pequeños, que necesitamos ir tomados de la mano del gran conductor, que para los cristianos hace ya centenares de años le fue dada a Moisés, unas tablas de la ley, que por sencillas y simples son fáciles de entender, no tan fáciles de cumplir. Pero son nuestra ley.

Pero que, quien las toma como conducción de vida, ese sí, es un hombre libre.
El que se atreva a cumplir las viejas Tablas de la Ley dadas a Moisés, ese si es un hombre libre, aunque no crea.
Aunque a muchos les cueste creerlo. salvadorcasadevall@yahoo.com.ar



El libro editado y grabaciones están también disponibles en: Tel.(54 11) 4903-6242 Fax 4737-3439
 

Compartir en Google+
Reportar anuncio inapropiado |

Publicar un comentario sobre este artículo



(no será publicado)








* Gracias por su comentario. El número de mensajes que pueden estar en línea es limitado. La longitud de los comentarios no debe exceder los 500 caracteres. Catholic.net se reserva el derecho de publicación de los mensajes según su contenido y tenor. Catholic.net no se solidariza necesariamente con los comentarios ni las opiniones expresadas por sus usuarios. Catholic.net no publicará comentarios que contengan insultos o ataques y se reserva el derecho de publicar direcciones de correo o enlaces (links) a otras páginas.


Ver Comentarios


Consultorios
Pedro Luis Llera Vázquez
Experto en Dirección y Gestión de Centros Educativos Privados. Consejería en Educación y Cultura
P. Llucià Pou Sabaté
Asesoría para la educación del Adolescente.
Salvador Casadevall
Espiritualidad conyugal, etapas del matrimonio, perdón, solidaridad y educación de los hijos
Estanislao Martín Rincón
Educadores católicos – Orientación Familiar – Apologética
P. Miguel Ángel Fuentes IVE
Orientación espiritual a matrimonios
[+] Ver más consultores
Reportar anuncio inapropiado |