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Los monasterios en las laderas del Popocatépetl
14 conventos que son Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)


Por: infomorelos.com | Fuente: infomorelos.com



A las faldas del humeante volcán Popocatépetl, en los estados de Morelos y Puebla, se localizan catorce conventos del siglo XVI que con su arquitectura, pinturas y jardines nos transportan a los principios de la evangelización en América. Constituyen una buena opción de turismo para los residentes o visitantes de la zona del valle de México, ya que se pueden planear paseos deliciosos, visitar los pueblos donde se localizan y degustar su deliciosa gastronomía.

Los monasterios en las laderas del Popocatépetl, fueron incluidos en la lista del Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO ), el 17 de diciembre de 1994. Esta distinción se les otorgó por haber sido el modelo arquitectónico conventual que se implantó en toda la parte hispana del continente americano, así como por constituir un ejemplo único de arquitectura y urbanismo al incorporar la utilización de espacios abiertos para la celebración del culto católico. Dichas características fueron consecuencia de la necesidad de enseñar la nueva religión y procurar una convivencia armónica entre las dos culturas. Todas las celebraciones religiosas del culto prehispánico eran llevadas a cabo en espacios abiertos, por lo que los frailes pensaron que la adaptación a los nuevos ritos sería más fácil si se asemejaban a los antiguos.

Los frailes dominicos, franciscanos y agustinos partieron de la Ciudad de México y se fueron expandiendo por todo el territorio conquistado, estableciendo los primeros monasterios a partir de los cuales proyectarían las rutas de conquista y evangelización de otras zonas. Los primeros en llegar fueron los franciscanos en 1524, y fundaron los conventos de Huejotzingo, Cuernavaca, Calpan y Tochimilico. Les siguieron los dominicos en 1526, quienes fundaron Oaxtepec, Tepoztlán, Tetela del Volcán y Hueyapan, para dirigirse después a Oaxaca, Chiapas y Guatemala. Finalmente, los agustinos llegaron en 1533 y fundaron Ocuituco, Totolapan, Yecapixtla, Tlayacapan, Atlatlauhcan y Zacualpan de Amilpas para dirigirse a la zona de "tierra caliente" de Guerrero.


Aspectos arquitectónicos

La mayoría de los monasterios tiene los siguientes elementos: un atrio, que es el espacio que precede a la iglesia, una capilla abierta, cuatro capillas posas en las esquinas del atrio, una cruz en medio del atrio, un camino procesional paralelo a los muros del atrio, un via crucis, un templo techado, y el edificio propio del monasterio construido alrededor de un claustro. El espacio requerido por el atrio se lograba con muros que nunca excedieron los cinco metros, pero que logran darle la intimidad y el misticismo necesarios para la realización de celebraciones. Las capillas abiertas son consideradas la mejor aportación de la arquitectura novohispana a la arquitectura mundial, y normalmente se encuentran situadas a un costado de la iglesia, con la misma orientación que ésta. Las capillas posas, como su nombre lo indica, servían para posar ahí al Santísimo en las procesiones de la celebración de Corpus Christi, estaban hechas de piedra y se situaban en las esquinas del atrio.

Los templos casi siempre tienen una sola nave y a un costado, usualmente al sur, se sitúa el monasterio para que el edificio lo proteja de las inclemencias del viento proveniente del norte. Dentro de los claustros se pueden admirar ejemplos de pintura mural, y de encantadores jardines y fuentes.

Estos conventos fueron la piedra angular a partir de la cual se instaló el resto de la población. Esto es fácil de entender si consideramos que estos conventos cumplían con las funciones de escuela, hospital, e incluso albergue, además de que el abastecimiento de agua, por medio de acueductos, se planeaba con base en la localización del monasterio.
Durante el siglo XVI, la organización del territorio urbano se hizo principalmente en torno a los monasterios.


Los 14 conventos

El monasterio de Huejotzingo fue el primero en ser construido (1524), y es uno de los conventos más impresionantes que se pueden visitar, tanto por la variedad de elementos que conserva, como por la calidad de muchos de ellos. El atrio tiene cuatro capillas posas que, con las de Calpan, son las más elaboradas del arte virreinal, ya que poseen un labrado de cantera extraordinario y una interesante iconografía; también cuenta con el mejor retablo monumental del siglo XVI que se ha conservado (en toda la República Mexicana sólo hay otros tres de la misma antigüedad), y es digna de destacarse la cruz atrial, la cual está colocada sobre una corona de espinas finamente labrada; asimismo, todavía se pueden ver restos del acueducto sobre un muro del convento.

La catedral de Cuernavaca es la única que se edificó sobre el templo original de un monasterio. Por ocupar un lugar tan importante dentro de la jerarquía eclesiástica, este espacio fue reacondicionado sucesivamente y muchos cambios pueden ser observados en la estructura general que mencionamos. Todavía se puede ver una majestuosa capilla abierta, que después se habilitó como portería. Asimismo, para poder recibir a más feligreses, sus capillas posas fueron transformadas en iglesias de mayor tamaño. En el claustro, es posible admirar las pinturas murales al fresco con el tema de los misioneros novohispanos que fueron martirizados en Filipinas y Japón en su esfuerzo por evangelizar al Oriente.

El convento dominico de Oaxtepec se ubica en lo alto de una loma al final de una cuesta pronunciada. Su atrio, contra la costumbre, y debido a que está construido sobre ruinas prehispánicas, no se encuentra en el frente y está un poco elevado.

Cuando se visita Ocuituco, lo que primero que debe verse es la fuente del claustro, considerada la más antigua, y cuya agua brota de unos melenudos leones de piedra. Pocos lugares hay como el pueblo de Ocuituco, en donde todavía podemos encontrar amplias huertas sobre las calles y un urbanismo rústico, no invadido por la modernidad.

En contadas ocasiones se logra crear un ambiente ceremonial religioso a cielo abierto como en el atrio de Calpan, uno de esos lugares mágicos, de tranquilidad y belleza, a la vista de la nieve perpetua de los volcanes. Cuenta con las cuatro capillas posas de gran riqueza y excelente estado de conservación, en cuyos relieves interiores permanecen los restos de pinturas coloridas.

El monasterio de Tochimilco recibe el agua del volcán por un largo acueducto que la introduce en el edificio religioso y la envía a la fuente del siglo XVI que hay en la plaza. Los muros interiores del atrio albergan nichos para las estaciones del via crucis. Su emplazamiento respecto de la plaza y del caserío lo hace un lugar maravilloso, dispuesto para transportamos a otra época.

El monasterio de Tepoztlán, es un lugar místico que goza de una vista formidable, ya que se sitúa en una loma del valle del Tepozteco. Cuenta todavía con una capilla abierta y varias posas que, aunque en ruinas, nos pueden dar una clara idea del espacio atrial de aquella época. Vale la pena visitar la pila bautismal de una sola pieza que se encuentra en su baptisterio, así como la pintura mural de su claustro, cuya policromía (variedad de colores) ya ha sido recuperada.

Hueyapan es la localidad más alta de Morelos, su clima es frío en contraste con el clima cálido del resto del estado. Su monasterio cuenta con un notable nicho barroco de gran valor artístico y de carácter popular, en ello reside su encanto.

Tetela del Volcán también es un monasterio menor de la orden de Santo Domingo que, como Hueyapan se encuentra en las alturas de la falda del Popocatépetl. El detalle de mayor singularidad artística de este convento es la viguería mudéjar de su sacristía.

El claustro del monasterio de Yecapixtla ofrece la particularidad de ser de un solo piso, excepción hecha en el frente que es doble. La portada principal del templo ha sido considerada como del más puro renacimiento español elaborado en Nueva España.

Tlayacapan es un hermoso pueblo enclavado entre las lomas agrestes del Tepozteco, surcado por los cauces de los ríos que rompen la rigidez de las calles rectas, combinando puentes, casas y vegetación. Frente al monasterio se ubica el Ayuntamiento, que es de la misma época, y una casa barroca que ahora es museo. Detrás de la crujía del monasterio se muestra claramente el espacio de lo que fue una capilla abierta, cubierta todavía de pintura mural del siglo XVI.

En Totolapan destaca el friso de dos colores que se encuentra en la habitación del primer piso, próxima a la fachada principal del templo. Es uno de los aplanados antiguos de mayor calidad que quedan en el lugar.

Todo el conjunto arquitectónico de Atlatlauhcan muestra riqueza excepcional de pintura al fresco, en las bóvedas combina temáticas ornamentales del mudéjar con otras del Renacimiento italiano. También importante en este conjunto es su vía crucis, que se presenta en forma de capillas exteriores al atrio. Asimismo, junto con Huejotzingo y Tochimilco, ofrece la posibilidad de conocer los confesionarios en forma de "s", que eran construidos sobre el muro que dividía al templo del monasterio.

Finalmente, Zacualpan de Amilpas conserva gran parte de su fisonomía tradicional dado el gran número de huertos que llenan de verdor todo el ambiente y la arquitectura popular de sus viviendas. Cuenta con un caudal de agua proveniente del deshielo del Popocatépetl. El baptisterio, a la derecha de la entrada del templo, tiene un arco trilobulado y, en su pared, los restos de un retablo pintado que, juntos, crean un ambiente recogido. En la capilla del Rosario se encuentran retablillos barrocos de gran calidad, dignos de ser admirados.

El conjunto de monasterios del siglo XVI es un libro abierto que nos permite entender el complejo proceso de colonización que vivió México a la llegada de los españoles. En sus muros, sus atrios y sus rincones está plasmado el encuentro de dos civilizaciones, de dos concepciones del cielo y de la tierra.

Basado en publicaciones de la Secretaría de Educación Pública y de la UNESCO

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