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Posteriormente
desempeñó el cargo de maestro en las universidades
de Cambrige, Oxford, Parías y Colonia.
Hijo de san Francisco de Asís, investigó con
gran sutileza la revelación divina y publicó
muchos libros de teología y filosofía.
Fue un ferviente heraldo del misterio de “Encarnación
del Verbo”, un incansable paladín de la Inmaculada
Concepción de la Virgen María y un defensor
de la suma autoridad del romano Pontífice.
El día 13 de junio de 1303 fue desterrado
de París por haberse negado a suscribir el
libelo del rey de Francia, Felipe IV “el hermoso”,
contra el Papa Bonifacio VIII.
Las virtudes cristiana en las que sobresalió
éste maestro insigne le proporcionaron, ya
en vida, gran fama de santidad.
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