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Autor: www.iglesiapotosina.org Modos de realizar la vocación laical
Soltería, matrimonio, viudez, Institutos Seculares. Los ministerios laicales y como influyen las profesiones y oficios en la vocación
Modos de realizar la vocación laical
a) Soltería
Asumida como opción de vida cristiana, es signo
de la libertad de Jesús, dispuesto siempre para la misión,
y representa un cauce estupendo para una multitud de servicios
en medio del mundo.
La soltería es un estado de
vida que lleva también a la plena realización humana, libre
de los falsos juicios y pensamientos del mundo, permite a
la persona encontrar una plena satisfacción, en el amor y
la entrega a los demás, a la propia familia y
a la sana realización de los deberes del mundo.
Lejos de
menoscabar la plenitud de la persona la realiza, y le
permite llegar a la madurez. La libertad que confiere este
estado de vida permite una riqueza abundante en el apostolado
seglar en los diversos ámbitos del mundo, permitiendo un pleno
desarrollo de las capacidades personales y una gran apertura en
la donación hacia los demás.
b) Matrimonio
El matrimonio y la familia
en el proyecto original de Dios son instituciones de origen
divino y no productos de la voluntad humana. Cuando el
Señor dice "al comienzo no fue así" (Mt 19,8), se
refiere a la verdad sobre el matrimonio, que, según el
plan de Dios, excluye el divorcio.
El hombre y la mujer,
siendo imagen y semejanza de Dios que es Amor, son
llamados a vivir en el matrimonio el misterio de la
comunión y relación trinitaria. "Dios inscribe en la humanidad del
hombre y de la mujer la vocación y consiguientemente la
capacidad y la responsabilidad del amor y de la comunión".
Hombre y mujer son llamados al amor en la totalidad
de su cuerpo y espíritu.
Jesucristo es la Nueva Alianza, en
El, el matrimonio adquiere su verdadera dimensión. Por su Encamación
y por su vida en familia por María y José
en el hogar de Nazareth se constituye un modelo de
toda familia. El amor de los esposos por Cristo llega
a ser como el de El: total, exclusivo, fiel y
fecundo. A partir de Cristo y por su voluntad, proclamada
por el Apóstol, el matrimonio no sólo vuelve a la
perfección primera sino que se enriquece con nuevos contenidos (Ef
5,25-53). El matrimonio cristiano es un sacramento en el que
el amor humano es santificante y comunica la vida divina
por la obra de Cristo; un sacramento en el que
los esposos significan y realizan el amor de Cristo y
de su Iglesia, amor que pasa por el camino de
la cruz, de las limitaciones, del perdón y de los
defectos para llegar al gozo de la resurrección. Es necesario
tener presente que "entre bautizados, no puede haber contrato matrimonial
válido, que no sea por ese mismo sacramento".
En el
plan de Dios Creador y Redentor la familia descubre no
sólo su identidad sino también su misión: custodiar, revelar y
comunicar el amor y la vida, a través de cuatro
cometidos fundamentales:
1) La misión de la familia es vivir, crecer
y perfeccionarse como comunidad de personas que se caracteriza por
la unidad y la indisolubilidad. La familia es el lugar
privilegiado para la realización personal junto con los seres amados.
2)
Ser "como el santuario de la vida", servidora de la
vida, ya que el derecho a la vida es la
base de todos los derechos humanos. Este servicio no se
reduce a la sola procreación, sino que es ayuda eficaz
para transmitir y educar en valores auténticamente humanos y cristianos,
3) Ser "célula primera y vital de la sociedad". Por
su naturaleza y vocación la familia debe ser promotora del
desarrollo, protagonista de una auténtica política familiar.
4) Ser "Iglesia doméstica"
que acoge, vive, celebra y anuncia la Palabra de Dios,
es santuario donde se edifica la santidad y desde donde
la Iglesia y el mundo pueden ser santificados.
No obstante las
graves crisis de familia, constatamos que muchas familias Latinoamericanas y
del Caribe se esfuerzan y viven llenas de esperanza y
con fidelidad el proyecto de Dios Creador y Redentor, la
fidelidad, la apertura a la vida, la educación cristiana de
los hijos y el compromiso con la Iglesia y el
mundo.
El estado matrimonial se convierte en signo del amor incondicional
de Cristo por su Iglesia, de la permanencia y de
calidad de este amor; tiene la amplia función de procurar
la santificación de los cónyuges y de ejercer la paternidad
fundando una verdadera Iglesia doméstica.
c) Viudez
La viudez "continuidad
de la vocación conyugal" tiene una profunda significación como testimonio
(de la fe, como una búsqueda esforzada de la santidad
personal y ejerce la función a ejemplo de la Virgen
María, de una amplia maternidad espiritual.
d) Institutos Seculares
Los institutos seculares, tanto clericales como laicales, no constituyen una
vocación diversa. Muestran con toda claridad el sentido de la
vocación de los laicos o de los ministros ordenados en
su referencia a las realidades temporales; por la dedicación exclusiva
de sus miembros a la construcción del Reino de Dios
en la secularidad, se convierten en signo de la solicitud
del Señor por todos los hombres en las diversas circunstancias
de sus vidas.
Los Institutos Seculares:
- Nacieron en Roma el 2
de febrero de 1947 con el documento "Provida Mater Eclessia"
del Papa Pío XII.
- Un Instituto Secular es un instituto
de vida consagrada en el cual los fieles, viviendo en
el mundo, aspiran a la perfección de la caridad y
se dedican a promover la santificación del mundo sobre todo
desde dentro de él.
- Los miembros de los institutos seculares
se consagran a Dios por medio de los votos de
Pobreza, Castidad y Obediencia; viven las circunstancias ordinarias del mundo,
ya solos, ya con su propia familia, ya en grupos
de vida fraterna, de acuerdo con las constituciones del instituto
al cual pertenecen.
MINISTERIOS LAICALES
a) Los varones laicos que tengan la
edad y condiciones determinadas por decreto de la Conferencia Episcopal,
pueden ser llamados para el ministerio estable de lector y
acólito, mediante el rito litúrgico prescrito; sin embargo, la colación
de esos ministerios no les da derecho a ser sustentados
o remunerados por la Iglesia.
b) Por encargo temporal, los
laicos pueden desempeñar la función de lector en las ceremonias
litúrgicas; asimismo, todos los laicos pueden desempeñar las funciones de
comentador, cantor y otras, a tenor de la norma del
derecho.
c) Donde lo aconseje la necesidad de la Iglesia y
no haya ministros, pueden también los laicos- aunque no sean
lectores ni acólitos- suplirles en algunas de sus funciones, es
decir, ejercitar el ministerio de la palabra, presidir las oraciones
litúrgicas, administrar el bautismo y dar la sagrada Comunión, según
las prescripciones del derecho.
PROFESIONES Y OFICIOS
Una profesión u oficio no
se opone a una vocación especifica, uno la enriquece porque
es una forma concreta de servir a la comunidad.
Las
profesiones y oficios marcan las diversas vocaciones con una disposición
especial para ejercer servicios cualificados, y por ello tienen una
función importante en la linea del servicio liberador, que pertenece
a la misma misión de la Iglesia.
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